[Borrador]
[Bruselas,] 1 de agosto [1846]

Muy señor mío:

Su carta en la que expresaba sus dudas sobre la publicación fue contestada a vuelta de correo. En cuanto a su pregunta sobre su «carácter científico», respondí que el libro es científico, pero no científico en el sentido que le da el gobierno prusiano, etc. Si recuerda su primera carta, me escribió muy angustiado porque los prusianos le habían advertido y estaba siendo investigado por la policía. Le escribí inmediatamente diciéndole que buscaría otro editor.

Recibí aún otra carta suya en la que, por una parte, cancelaba la publicación y, por otra, aceptaba que el anticipo fuera reembolsado en forma de un giro contra el nuevo editor, quienquiera que fuese.

Si no recibió usted ninguna otra respuesta, fue porque creía que muy pronto podría darle una respuesta positiva, es decir, la notificación de otro editor. Va usted a oír enseguida cómo se demoró esto. Que acepté como cosa natural su propuesta de reembolso del anticipo le resultará evidente por el hecho de que, en el único lugar donde hice gestiones para asegurar la publicación, estipulé al mismo tiempo que se le reembolsaran los 1.500 francos a la aceptación del manuscrito. La prueba de esto puede presentarse en cualquier momento. Engels y Hess, por cierto, son testigos.

Por otra parte, recordará usted que en París, al igual que en el contrato escrito, no se convino nada acerca de cuán revolucionaria debía ser la forma de la obra, y que, por el contrario, yo creía incluso necesario en aquel momento sacar ambos volúmenes simultáneamente, porque la publicación del primer volumen acarrearía la prohibición o confiscación del segundo. Heinrich Bürgers, de Colonia, estuvo presente y puede atestiguarlo. Jurídicamente hablando, usted no tenía, por tanto, derecho a establecer nuevas condiciones ni a negarse a publicar, así como yo, por mi parte, no estoy obligado, desde el punto de vista legal, a devolver el anticipo, ni a acceder a sus nuevas propuestas, ni a modificar mi obra. Ni que decir tiene que no podía yo ni por un momento considerar la posibilidad de adoptar una actitud legal hacia usted, tanto más cuanto que usted, por su parte, no estaba obligado contractualmente a pagarme un anticipo, el cual yo no podía considerar, y consideré, sino como un gesto amistoso. Aunque, hasta ahora, he liberado a menudo y sin vacilar a editores (por ejemplo, a Wigand y Fröbel en el asunto de los Deutsch-Französische Jahrbücher, y a otras casas editoriales, como usted oirá enseguida) de sus obligaciones contractuales y legalmente exigibles, a pesar de grandes pérdidas financieras, nunca se me ha ocurrido privar a ningún editor de un solo céntimo, aun cuando pudiera hacerlo legalmente. No alcanzo a comprender por qué habría de haber hecho una excepción precisamente con usted, que me había hecho un favor especial.

Ahora, en cuanto a la demora en contestar:

Varios capitalistas de Alemania habían acordado publicar una serie de escritos de Engels, Hess y míos. En este caso, existía incluso la perspectiva de una serie verdaderamente extensa que estaría completamente a salvo de la atención de la policía. Además, la publicación de mi Crítica de la economía, etc., estaba prácticamente asegurada por mediación de un amigo de estos señores. Este mismo amigo permaneció en Bruselas hasta mayo para hacer pasar con seguridad la frontera al manuscrito del primer volumen de la publicación que aparecería bajo mi dirección y con la colaboración de Engels, etc. Desde Alemania debía escribirme para comunicarme con certeza si la Economía nacional había sido aceptada o no. Las noticias que recibí fueron imprecisas y, hace poco, después de que la mayor parte del manuscrito del segundo volumen de esa publicación hubiera sido enviada a Alemania, estos señores me escribieron finalmente informándome de que todo el asunto había quedado en nada, por haberse empleado su capital en otra parte. De ahí la demora en darle una respuesta definitiva. Cuando todo estuvo arreglado, acordé con el Sr. Pirscher de Darmstadt, que se encontraba aquí, que le haría llegar una carta mía.

Como la publicación se había acordado con los capitalistas alemanes, interrumpí el trabajo sobre la Economía. Pues me parecía muy importante anteponer a mi exposición positiva un escrito polémico contra la filosofía alemana y el socialismo alemán hasta el presente. Esto es necesario para preparar al público para el punto de vista adoptado en mi Economía, que se opone diametralmente a la erudición alemana pasada y presente. Es, por cierto, el mismo escrito polémico que ya había mencionado en una de mis cartas a usted como algo que debía estar terminado antes de la publicación de la Economía.

Baste con esto.

Mi respuesta a su última carta es la siguiente:

I. En caso de que usted no publique la obra, declaro aquí mismo que se sobreentiende que usted recuperará el anticipo en la forma que ha estipulado.

Pero debe sobreentenderse igualmente que, si de otro editor recibo unos honorarios inferiores a los convenidos con usted, compartirá la pérdida conmigo, pues fue por causa suya, no mía, por lo que hubo que recurrir a otro editor.

II. Hay perspectivas de publicación para mi libro. Anteayer recibí una carta de Alemania en la que se me informaba del propósito de fundar una sociedad por acciones para la publicación de obras comunistas, la cual estaría encantada de iniciar su andadura con mi libro. Sin embargo, considero el asunto aún tan incierto que, si es necesario, me dirigiré a otros editores.

III. Puesto que el manuscrito, prácticamente terminado, del primer volumen de mi libro ha estado inactivo durante tanto tiempo, no lo entregaré a la imprenta sin haberlo revisado de nuevo, tanto en cuanto al fondo como a la forma. De suyo se entiende que un escritor que trabaja continuamente no puede, al cabo de seis meses, publicar palabra por palabra lo que escribió seis meses antes.

Hay que añadir que los fisiócratas, en dos volúmenes en folio, no aparecieron hasta finales de julio y no llegarán aquí hasta dentro de varios días, aunque su publicación se anunció cuando yo aún estaba en París. Ahora hay que tenerlos plenamente en cuenta.

Tan gran parte del libro se reescribirá ahora que podría aparecer incluso bajo su sello editorial. Una vez aprobado el manuscrito, usted quedaría, además, en libertad de publicarlo bajo un sello extranjero.

IV. En cuanto a las fechas: debido al estado muy quebrantado de mi salud, tengo que tomar baños de agua de mar en Ostende durante agosto; además, estaré ocupado editando los dos volúmenes de la publicación arriba mencionada. Por consiguiente, poco podrá hacerse durante agosto.

La versión revisada del primer volumen estará lista para su publicación a finales de noviembre. El segundo volumen, de carácter más histórico, podrá seguirla poco después.

V. Ya le he dicho en una carta anterior que, en parte debido al nuevo material recogido en Inglaterra, y en parte a las exigencias que han surgido a medida que avanzaba el trabajo, el manuscrito excederá el número de pliegos acordado en más de 20 pliegos impresos. Puesto que el contrato ya estaba concluido, me había decidido, como recordará de una carta anterior, a contentarme con los honorarios convenidos, aunque el número de pliegos había aumentado en aproximadamente un tercio. Habría estropeado el libro el haber publicado el nuevo material por separado. Ni por un momento pondría objeciones a soportar una pérdida comercial en aras de la obra. Ni desearía tampoco romper el contrato o perjudicar el efecto del libro mismo.

Pero puesto que su carta anterior indicaba que la reanudación del contrato es cosa que yo he de decidir, me veo obligado a incluir una nueva condición, a saber, que los pliegos impresos que excedan del número acordado se paguen según la misma escala. Esta petición me parece tanto más justa cuanto que, en todo caso, sacaré muy poco de la obra a causa de mi viaje a Inglaterra y de mi estancia allí, emprendidos únicamente por ella, y de la gran cantidad de literatura muy costosa que tuve que adquirir.

Finalmente, si puede hacerse en condiciones razonables, quisiera que la obra apareciera bajo su sello editorial, ya que siempre ha adoptado usted una actitud tan liberal y amistosa hacia mí.

Si fuera necesario, podría presentar numerosas cartas que he recibido de Alemania y Francia como prueba de que esta obra es esperada con suma impaciencia por el público.

Suyo afmo. Dr. Marx

Le ruego conteste a vuelta de correo a la siguiente dirección: Sr. Lannoy. Au Bois Sauvage, Plaine Ste Gudule, N. 19, Bruselas.