Querido Weiwi:

Ahí va una carta atrasada. Han mediado toda clase de cosas. Ya había pensado escribirte desde Lieja, según lo acordado. Pero los problemas de dinero me quitaron las ganas. Aplazo con facilidad tales problemas de un día para otro. Mas al final, claro está, hay que dar el paso.

Pronto recibirás una carta oficial desde aquí. Los manuscritos te llegarán en breve.<sup>2</sup> El segundo volumen está casi listo. En cuanto lleguen los manuscritos del primer volumen (mejor enviarlos en dos remesas), sería muy deseable que se comenzara la impresión.<sup>a</sup>

En cuanto a tu idea sobre Limburgo, puede ser adecuada para folletos; los libros de más de 20 pliegos es mejor imprimirlos en la propia Alemania. Creo haber encontrado un modo de hacer esto que 1. dejará nominalmente a Meyer completamente al margen, 2. pondrá las cosas muy difíciles a los gobiernos y 3. se recomienda por sí mismo en la medida en que los arreglos de envío quedarían en manos muy eficientes.

Vogler, que reside aquí y tiene un comisionista en Leipzig, un hombre dedicado principalmente a la difusión de libros susceptibles de confiscación, se encargaría, como ves, de todo el aspecto de la librería. Los libros mismos se imprimirían en Alemania. En cada caso el redactor figuraría como editor, es decir: «Publicado por el autor». Vogler ha ofrecido sus servicios en las siguientes condiciones, que cito textualmente de una de sus cartas a mí:<sup>3</sup>

«A cambio del 10 por ciento de los ingresos en la Feria, me hago cargo de todos los gastos, como envío, porte, entrega, cobro, comisión y similares, siempre que los libros me sean entregados a porte pagado en Leipzig.»

Así, Vogler extendería las facturas aquí, y los libros se enviarían desde el lugar de publicación directamente a su comisionista en Leipzig. El lugar de publicación no debería, por supuesto, estar en Prusia. La cuenta de Vogler se liquidaría en cada Feria de Pascua.

Me parece que, por el momento, éste sería el mejor camino para libros de más de 20 pliegos. Para folletos, tu sugerencia es sin duda buena. En cuanto a un librero por acciones, veré lo que puedo hacer. En cualquier caso, creará dificultades.

Si Meyer acepta la propuesta de Vogler, podríamos empezar de inmediato; sólo sería necesario encontrar algún lugar de publicación fuera de Prusia.

Había llegado hasta aquí cuando llegó tu siguiente carta, la dirigida a Ph. Gigot y a mí personalmente. Engels está sentado a mi lado en este momento para responder a la parte que nos concierne a todos.<sup>**</sup> Confieso francamente que las noticias que contiene me han afectado de manera bastante desagradable.

Estoy, como sabes, en un serio aprieto económico. Para poder ir tirando aquí por el momento, he empeñado recientemente las últimas piezas de oro y plata, así como gran parte de la ropa blanca. Además, para economizar, he abandonado por ahora nuestra propia casa y me he mudado al Bois Sauvage, aquí. De lo contrario, habría tenido que contratar a una nueva criada, pues el hijo menor<sup>*</sup> está siendo destetado ahora.

He buscado en vano en Tréveris (chez mi madre) y en Colonia chez un conocido de negocios de mi madre con el fin de tomar prestados los 1200 francos que necesito para poner mis asuntos en orden de nuevo. Por eso, la noticia sobre los libreros es tanto más desagradable cuanto que había esperado obtener ese dinero como anticipo por la Economía Política.<sup>4</sup>

Sin duda hay en Colonia no pocos burgueses que probablemente me adelantarían el dinero por un plazo determinado.<sup>7</sup> Pero hace algún tiempo estas personas adoptaron una línea que en principio es diametralmente opuesta a la mía, y por consiguiente no querría quedar en deuda con ellos de ningún modo.

En cuanto a los honorarios por la publicación, sólo me corresponde la mitad del primer volumen, como sabes.

Como si las propias desgracias no bastaran, yo, como redactor de la publicación, estoy recibiendo también un torrente de cartas urgentes, etc., de todas partes. Está, en particular, el desagradable asunto de Bernays. Como sabes, ya había recibido 104 francos a cuenta por tu conducto. Bernays había emitido una letra de cambio con vencimiento el 12 de mayo (a su panadero); no pudo pagarla, así que hubo que protestarla, lo que dio lugar a más gastos, etc., etc. Ahora el panadero quiere hacerlo encarcelar. Me escribió; yo, como es natural, no pude ayudarle; pero para aplazar el asunto temporalmente, tomé la única vía posible:

1. Escribí una carta infructuosa a Herwegh en París, pidiéndole que adelantara a Bernays la suma hasta la aparición de su ensayo;<sup>**</sup>
2. Escribí una carta en francés a Bernays para mantener a raya a su acreedor, si fuera necesario, en la que le informaba de que, al publicarse, recibiría unos honorarios que ascendían a tal y tal cantidad.<sup>5</sup> Ante lo cual el ciudadano le concedió una prórroga hasta el 2 de junio. Bernays es responsable de los gastos del protesto, etc., 120 francos (no recuerdo la suma exacta).

Como ves, ¡miseria por todas partes! En este momento no sé qué hacer.

En otra ocasión te escribiré una carta más sustanciosa. Has de disculpar mi silencio, pues todo este estrés financiero se ha sumado a mucho trabajo, deberes domésticos, etc.

Adiós.

Tuyo,

M.

Mi mujer y yo enviamos nuestros cordiales saludos a tu prometida.<sup>*</sup>

Que conste, y para anticipar cualquier malentendido, que a Hess ya no se le debe nada de los dos volúmenes que ahora estoy editando; al contrario, todavía tiene algo que devolvernos.

Mi dirección particular: Au Bois Sauvage, en casa del Sr. Lannoy, Plaine Ste Gudule, N.° 19.

Cuando me escribas privadamente, dirige las cartas: A Mr. Lannoy, Plaine Ste Gudule, Bruselas, bajo sobre.