Bruselas, 5 de mayo de 1846

Mi querido Proudhon:

Con frecuencia he tenido la intención de escribiros desde mi partida de París, pero circunstancias ajenas a mi voluntad me lo han impedido hasta ahora. Os ruego que creáis que mi silencio se ha debido únicamente a la gran cantidad de trabajo, a las molestias propias de un cambio de domicilio, etc.

Y ahora vayamos *in medias res*: junto con dos amigos míos, Frederick Engels y Philippe Gigot (ambos se encuentran en Bruselas), he tomado disposiciones con los comunistas y socialistas alemanes para un intercambio constante de cartas, que se dedicarán a discutir cuestiones científicas, a vigilar los escritos populares y la propaganda socialista que por este medio pueda hacerse en Alemania. Sin embargo, el objetivo principal de nuestra correspondencia será poner en contacto a los socialistas alemanes con los socialistas franceses e ingleses; mantener a los extranjeros constantemente informados de los movimientos socialistas que se produzcan en Alemania e informar a los alemanes en Alemania del progreso del socialismo en Francia e Inglaterra. De este modo, podrán sacarse a la luz diferencias de opinión y tendrá lugar un intercambio de ideas y una crítica imparcial. Será un paso dado por el movimiento social en su manifestación literaria para desprenderse de las barreras de la nacionalidad. Y cuando llegue el momento de la acción, evidentemente será muy ventajoso para todos conocer el estado de cosas tanto en el extranjero como en el propio país.

Nuestra correspondencia abarcará no sólo a los comunistas en Alemania, sino también a los socialistas alemanes en París y Londres. Nuestras relaciones con Inglaterra ya están establecidas. En lo que respecta a Francia, todos nosotros creemos que no podríamos hallar mejor corresponsal que vos. Como sabéis, los ingleses y los alemanes os han estimado hasta ahora más que vuestros propios compatriotas.

Así pues, como veis, se trata simplemente de establecer una correspondencia regular y de asegurarse de que tenga los medios para mantenerse al corriente del movimiento social en los diferentes países y adquirir un interés rico y variado, como jamás podría lograrlo el trabajo de una sola persona.

Si estáis dispuesto a acceder a nuestra propuesta, el franqueo de las cartas que se os envíen, así como el de las que nos enviéis, será sufragado aquí, con la intención de que las colectas hechas en Alemania cubran los gastos de la correspondencia.

La dirección a la que habréis de escribir en este país es la de Mr. Philippe Gigot, 8 rue de Bodenbroek. Es también él quien firmará las cartas desde Bruselas.

Huelga añadir que la correspondencia en su conjunto exigirá de vuestra parte la máxima discreción; nuestros amigos en Alemania deben actuar con la mayor circunspección si no quieren comprometerse.

Esperamos una pronta respuesta y tened por segura la sincera amistad de

Vuestro más sincero
Karl Marx

P. D. Debo ahora denunciaros al señor Grün de París. Este hombre no es más que un estafador literario, una especie de charlatán, que busca traficar con las ideas modernas. Intenta disimular su ignorancia con frases pomposas y arrogantes, pero lo único que logra es hacerse ridículo con su jerigonza. Además, este hombre es peligroso. Abusa de las relaciones que ha entablado, gracias a su impertinencia, con autores de renombre para crearse un pedestal y comprometerlos ante el público alemán. En su libro sobre los «socialistas franceses» tiene la audacia de describirse como tutor (*Privatdozent*, título académico alemán) de Proudhon, afirma haberle revelado los importantes axiomas de la ciencia alemana y se burla de sus escritos. Guardaos de este parásito. Más adelante quizá tenga algo más que decir sobre este individuo.

[De Gigot]

Con placer aprovecho la oportunidad que me brinda esta carta para aseguraros cuánto me alegra entablar relaciones con un hombre tan distinguido como vos. Entre tanto, creedme,

Vuestro más sincero
Philippe Gigot

[De Engels]

Por mi parte, señor Proudhon, sólo puedo esperar que aprobéis el plan que acabamos de exponeros y que tengáis la bondad de no negarnos vuestra cooperación. Asegurándoos el profundo respeto que vuestros escritos me han inspirado, quedo,

Vuestro muy sincero
Frederick Engels