La cuarta edición exigía que yo fijase en forma definitiva, con la mayor exactitud posible, tanto el texto como las notas a pie de página. La siguiente breve explicación mostrará cómo he cumplido esta tarea.

Después de comparar nuevamente la edición francesa y las observaciones manuscritas de Marx, he añadido al texto alemán algunas adiciones más tomadas de esa traducción. Se encontrarán en la p. 80 (3.ª ed., p. 88) [en este volumen, pp. 126-127], pp. 458-460 (3.ª ed., pp. 509-510) [este vol., pp. 494-497], pp. 547-551 (3.ª ed., p. 600) [este vol., pp. 582-583], pp. 591-593 (3.ª ed., p. 644) [este vol., pp. 621-622] y p. 596 (3.ª ed., p. 648) [este vol., pp. 624-626] en la nota 2. Asimismo, he seguido el ejemplo de las ediciones francesa e inglesa incorporando al texto la larga nota a pie de página sobre los mineros (3.ª ed., pp. 509-515; 4.ª ed., pp. 461-467) [este vol., pp. 498-503]. Otras pequeñas modificaciones son de índole puramente técnica.

Además, he añadido algunas notas explicativas más, especialmente allí donde las cambiantes condiciones históricas parecían exigirlo. Todas estas notas adicionales van entre corchetes y marcadas con mis iniciales o con «D. H.».¹

Entre tanto, la publicación de la edición inglesa hizo necesaria una revisión completa de las numerosas citas. Para dicha edición, la hija menor de Marx, Eleanor, se encargó de cotejar todas las citas con sus originales, de modo que las procedentes de fuentes inglesas, que constituyen la inmensa mayoría, aparecen allí no como retraducciones del alemán, sino en su forma original inglesa. Al preparar la cuarta edición, me correspondía, pues, consultar ese texto. La comparación reveló diversas pequeñas inexactitudes. Números de página incorrectos, debidos en parte a errores al copiar de los cuadernos de apuntes y en parte a las erratas acumuladas en tres ediciones; comillas o puntos de omisión mal colocados, cosa inevitable cuando se copia una masa de citas a partir de extractos de cuadernos; acá y allá alguna traducción más bien desacertada de una palabra; determinados pasajes citados de los viejos cuadernos de París de 1843-1845, cuando Marx aún no sabía inglés y leía a los economistas ingleses en traducciones francesas, de modo que la doble traducción producía un matiz de sentido ligeramente distinto, por ejemplo, en los casos de Steuart, Ure, etc., en los que ahora había que recurrir al texto inglés… y otros casos similares de inexactitud o negligencia insignificantes. Pero cualquiera que compare la cuarta edición con las anteriores podrá convencerse de que todo este laborioso proceso de enmienda no ha producido el más mínimo cambio en el libro que merezca la pena. Sólo hubo una cita que no pudo localizarse: la de Richard Jones (4.ª ed., p. 562, nota 47). Probablemente Marx se equivocó al anotar el título del libro.*¹⁰ Todas las demás citas conservan plenamente su fuerza probatoria o la han reforzado gracias a su forma exacta actual.

Sin embargo, aquí me veo obligado a volver sobre una vieja historia.

Sólo conozco un caso en que se haya puesto en duda la exactitud de una cita de Marx. Pero como el asunto se prolongó más allá de su vida, mal puedo pasarlo por alto aquí.*¹¹

El 7 de marzo de 1872 apareció en la *Concordia* berlinesa, órgano de la Asociación de Fabricantes Alemanes, un artículo anónimo titulado: «Cómo cita Karl Marx». En él se afirmaba, con una efervescencia de indignación moral y un lenguaje no parlamentario, que la cita del discurso presupuestario de Gladstone del 16 de abril de 1863 (en el Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores, 1864,*¹² y repetida en *El Capital*, vol. I, p. 617, 4.ª ed.; pp. 670-671, 3.ª ed.) [en este volumen, pp. 645-646], había sido falseada; que ni una sola palabra de la frase: «este embriagador aumento de la riqueza y el poder… está… enteramente limitado a las clases poseedoras» se encontraba en el informe estenográfico (semi-oficial) de Hansard. «Pero esta frase no se halla en ninguna parte del discurso de Gladstone. Afirma todo lo contrario.» (En negrita): «Marx ha añadido la frase de modo mentiroso, tanto en la forma como en el contenido».

Marx, a quien ese número de la *Concordia* le fue enviado en mayo siguiente, respondió al autor anónimo en el *Volksstaat* del 1 de junio.*¹³ Como no podía recordar qué informe periodístico había utilizado para la cita, se limitó a aducir, primero, la cita equivalente de dos publicaciones inglesas, y luego el informe de *The Times*, según el cual Gladstone dice:

«Así están las cosas en lo que respecta a la riqueza de este país. Por mi parte, debo decir que miraría casi con aprensión y dolor este embriagador aumento de riqueza y poder, si creyera que se limita a las clases que se hallan en una posición desahogada. Esto no toma en cuenta en absoluto la condición de la población trabajadora. El aumento que he descrito, y que se basa, según creo, en datos fidedignos, es un aumento enteramente limitado a las clases poseedoras.»²

Así pues, Gladstone dice aquí que lamentaría que así fuera, pero que así es: este embriagador aumento de poder y riqueza está enteramente limitado a las clases poseedoras. Y en cuanto al Hansard semi-oficial, Marx prosigue: «En la versión que manipuló posteriormente, el señor Gladstone tuvo la perspicacia de suprimir el pasaje que resultaría ciertamente comprometedor en boca de un Canciller del Exchequer inglés. Esta es, dicho sea de paso, una práctica parlamentaria tradicional inglesa, y en modo alguno un invento del pequeño Lasker contra Bebel.*¹⁴»

El autor anónimo se enfurece cada vez más. En su respuesta en la *Concordia* del 4 de julio, descarta las fuentes de segunda mano y sugiere mojigatamente que es la «costumbre» citar los discursos parlamentarios conforme al informe estenográfico; pero insiste en que el informe del *Times* (que incluye la frase «mentirosamente añadida») y el informe del Hansard (que la omite) «coinciden materialmente por completo», mientras que el informe del *Times* contiene asimismo «lo directamente contrario de aquel famoso pasaje del Manifiesto Inaugural». Este individuo oculta cuidadosamente el hecho de que el informe del *Times* incluye explícitamente ese mismo «famoso pasaje», junto a su supuesto «contrario». A pesar de todo esto, el anónimo siente que está atrapado y que sólo una nueva artimaña puede salvarlo. Así, mientras su artículo rebosa, como acabamos de mostrar, de «descarada mendacidad» y está salpicado de epítetos tan edificantes como «mala fe», «deshonestidad», «afirmación mentirosa», «esa cita espuria», «descarada mendacidad», «una cita completamente falseada», «esta falsificación», «simplemente inicuo», etc., considera necesario desviar la cuestión hacia otro terreno y promete, por tanto, «explicar en un segundo artículo la importancia que nosotros» (el anónimo no mendaz) «atribuimos al contenido de las palabras de Gladstone». Como si su opinión particular, que carece en absoluto de valor decisivo, tuviera algo que ver con el asunto. Este segundo artículo se publicó en la *Concordia* el 11 de julio.

Marx replicó de nuevo en el *Volksstaat* del 7 de agosto,*¹⁵ aportando ahora también los informes del pasaje en cuestión de *The Morning Star* y *The Morning Advertiser* del 17 de abril de 1863. Según ambos informes, Gladstone dijo que miraría con aprensión, etc., este embriagador aumento de riqueza y poder si creyera que se limitaba a las CLASSES IN EASY CIRCUMSTANCES.*³ Pero este aumento estaba enteramente limitado a las clases poseedoras.

¹ *Der Herausgeber*, es decir, el editor. En la presente edición, todas las adiciones de Engels se presentan entre dobles líneas oblicuas y van marcadas con «F. E.».  
² Esta cita figura en inglés en el original alemán.  
³ Esta cita figura en inglés en el original alemán.