El camarada Carl Marx habló a continuación sobre el trabajo de la Sociedad
desde su inicio. La Sociedad había sido fundada en 1840 por Carl
Schapper en colaboración con otras 6 personas de ideas afines. Existía
una organización dentro de la Sociedad, «La Liga de los
Justos»,°'? que tenía su sede en diversos países y se oponía a la
opresión del pueblo. En la fundación de esta Sociedad habían participado
cuatro o cinco nacionalidades. En 1845°"° se convocó en Londres
un congreso en el que se elaboró el Manifiesto Comunista
y cuyo lema era: «¡Proletarios de todos los
países, uníos!». Marx hizo luego un relato sumamente interesante de
las asociaciones de aquellos días, indicando que el número de miembros
había alcanzado un nivel de 400 a 500. En marzo de 1848 la Sociedad fue
clausurada por el gobierno británico,”* el cual, por lo demás,
no era tan rápido a la hora de recurrir a medidas policiales. El movimiento cartista,
que había recibido un gran apoyo de la Sociedad, pudo
haber sido la causa de la clausura. La organización llamada «La
Liga de los Justos» fue disuelta en 1849,°° tras lo cual muchos
miembros se trasladaron a América. En los años cincuenta la Sociedad
trabajó más por su cuenta, aunque siempre había seguido siendo un refugio para los
perseguidos y oprimidos. Marx pasó luego a discutir el
movimiento actual, subrayando que la Sociedad había contribuido a su
surgimiento y expresó su esperanza de que continuara haciéndolo.

El camarada Frederick Engels recordó entonces a un fiel paladín de
la verdad y la justicia, Wilhelm Weitling. Fue, de hecho, la primera persona
que intentó difundir la idea comunista en Alemania. Fue
extraditado por Suiza al gobierno prusiano, que lo mantuvo
en prisión durante un tiempo considerable sin motivo alguno.
Weitling había muerto en América. Su libro Garantien der Harmonie
und Freiheit había aparecido por consejo de sus amigos. El orador
recordó además al camarada Moll, que había sido uno de los primeros
miembros y había muerto en el sur de Alemania en la batalla
por la libertad. El orador pasó luego al movimiento en
Alemania, diciendo que, en su opinión, había alcanzado una fuerza
sin igual en ningún país hasta la fecha. El orador opinaba
que el movimiento socialista estaba destinado a avanzar, ya que agitadores
tales como Bismarck, Eulenburg y Tessendorf trabajaban activamente a
su favor. [...]

El camarada Wroblewski, hablando en francés, dijo: Mientras haya
polacos vivos, el gran movimiento de los trabajadores tendrá defensores
en ellos; demostrarán de palabra y obra que su lugar está
dondequiera que se luche por la causa del proletariado. El
orador rinde tributo al movimiento obrero en todos los países.

El camarada Engels traduce al alemán el discurso de Wroblewski y
proporciona luego información sobre sus actividades. Wroblewski era
general y en 1863, durante la revolución polaca,”° logró
mantener en jaque a 2 ejércitos rusos con una pequeña partida; fue
condenado a muerte por el gobierno ruso y logró, no sin riesgo,
escapar a Francia, donde se ganaba el pan como obrero.
Cuando se alzó la Comuna de París, tomó parte en sus
batallas y defendió la parte sur de París; condenado
asimismo a muerte por los versallescos, tuvo la fortuna
de escapar; aún sufría enormemente por las heridas
que había recibido. [...]