En Milán, Ferrara, Nápoles, por todas partes hay amigos de Bakunin. En cuanto al Fascio Operaio* de Bolonia, jamás hemos recibido noticia alguna de él. El partido del Jura, abandonado por doquier, parece querer hacer de Italia su gran fortaleza. Este partido ha formado en el seno de la Internacional una sociedad secreta con el fin de dominarla; tenemos en nuestro poder pruebas en lo relativo a España, y lo mismo debe de ocurrir en Italia. Estos hombres, que llevan siempre en los labios las palabras autonomía y federación libre, tratan a los obreros como un rebaño de ovejas que solo sirve para ser dirigido por los jefes de esa sociedad secreta y utilizado para alcanzar fines desconocidos para las masas. Han tenido ustedes un buen ejemplo de ello con Terzaghi (se están haciendo indagaciones acerca de la entrega de la carta). El Comité del Jura, que se ha sublevado contra toda la organización de la Internacional y que sabe que habría tenido grandes dificultades para justificarse en el Congreso del próximo septiembre, busca ahora por todas partes cartas y mandatos procedentes del Consejo General para fabricar una falsa acusación contra nosotros. Estamos plenamente de acuerdo en que todas nuestras cartas sean leídas en el Congreso, pero no nos conviene saber que esas mismas cartas que escribimos a esta o aquella sección hayan sido puestas a disposición de tales señores.

Entretanto, les pedimos que pospongan toda decisión y que luego actúen como los intereses de la Internacional se lo dicten; espero que descubran que no fue el Consejo General, sino ciertamente esos hombres del Jura, obrando exclusivamente en aras de la ambición de Bakunin, jefe de la sociedad secreta, quienes sembraron la discordia. (Solicitamos una respuesta inmediata respecto a la carta.)