En la *Concordia* del 4 de julio, la Asociación de Fabricantes Alemanes intentó demostrarme que sus «hombres doctos» estaban tan capacitados para juzgar mercancías literarias como la Asociación lo estaba para falsificar mercancías comerciales.

Con referencia al pasaje del discurso presupuestario de Gladstone del 16 de abril de 1863, tal como se cita en el Manifiesto Inaugural de la Internacional, el órgano de los fabricantes (núm. 10) declaró:

«Marx ha añadido la frase de forma mentirosa, tanto en la forma como en el contenido.»

Declara, pues, que yo fabriqué la frase tanto en la forma como en el contenido, con pelos y señales. Más aún: sabe exactamente cómo lo hice. El periódico escribe: «El hecho de que Gladstone mencionara esto, etc., fue aprovechado por Marx para hacer decir a Gladstone, etc.» Citando la frase de una obra publicada antes del Manifiesto Inaugural, la Teoría de los Cambios, puse al desnudo la burda mentira del órgano de los fabricantes.* Según cuenta el propio periódico, encargó entonces a Londres esta obra, que no conocía, y se convenció de los hechos. ¿Cómo podía salir del paso mintiendo? Vedlo aquí:

«Cuando afirmamos que Marx había añadido mentirosamente la frase en cuestión al discurso de Gladstone, no pretendíamos, ni en la forma ni en el contenido, que él mismo la hubiera también fabricado.»

Tenemos aquí, evidentemente, un caso de equívoco propio del entendimiento de los fabricantes. Por ejemplo, cuando un estafador fabril, de acuerdo con sus colegas de negocios, envía al mundo rollos de cinta que contienen, en lugar de las supuestas tres docenas de varas, solo dos docenas, entonces ha añadido de hecho mentirosamente una docena de varas, precisamente porque «no las ha fabricado». ¿Por qué, además, las frases añadidas mentirosamente no habrían de comportarse exactamente como las varas añadidas mentirosamente? «El entendimiento de la mayor parte de los hombres —dice Adam Smith— está necesariamente conformado por sus ocupaciones ordinarias»,* incluido el entendimiento del fabricante.

Por medio del *Volksstaat*, amplié los eruditos materiales del órgano de los fabricantes, no solo con la cita de la Teoría de los Cambios, sino también con las páginas de mi obra *El Capital* relativas a los discursos presupuestarios de Gladstone. Ahora, a partir del material que yo mismo le proporcioné, el periódico intenta demostrar que yo no cité el pasaje en disputa de un «periódico londinense», sino de la Teoría de los Cambios. La cadena de argumentos es otra muestra de lógica de fabricantes.

Le dije a la hoja de los fabricantes que la Teoría de los Cambios cita en la página 134 exactamente como yo cito, y descubre… ¡que yo cito exactamente como la Teoría de los Cambios cita en la página 134!

¡Y aún más!

«Y las glosas también, que Marx basa en la contradicción contenida en esta versión, ya están contenidas en ese libro.»

Esto es sencillamente una mentira. En la página 639 de *El Capital*, doy mis glosas a las palabras del discurso de Gladstone:

«Mientras los ricos se han vuelto más ricos, los pobres se han vuelto menos pobres. Si los extremos de la pobreza son menores, no me atrevo a decirlo.»

Mi observación al respecto es: «¡Qué anticlímax tan cojo! Si la clase obrera ha permanecido ‘pobre’, solo ‘menos pobre’ en la proporción en que produce para la clase adinerada ‘un aumento embriagador de riqueza y poder’, entonces ha permanecido relativamente igual de pobre. Si los extremos de la pobreza no han disminuido, han aumentado, porque los extremos de la riqueza lo han hecho.»** Y estas «glosas» no se encuentran en ninguna parte de la Teoría de los Cambios.

«Y las glosas también… ya están contenidas en ese libro, en particular también la cita de Molière que se da en la nota 105 de la pág. 640 de *El Capital*.»***

Así que «en particular también» cito a Molière, ¡y dejo a los «hombres doctos» de la *Concordia* la tarea de detectar y comunicar al público que la cita procede de la Teoría de los Cambios! De hecho, sin embargo, digo expresamente en la nota 105 de la pág. 640 de *El Capital* que el autor de la Teoría de los Cambios «caracteriza con la siguiente cita de Molière» las «continuas contradicciones flagrantes en los discursos presupuestarios de Gladstone».

Finalmente:

«Del mismo modo, el comunicado del London Orphan Asylum sobre la subida de los precios de los víveres citado por Marx aparece en la pág. 135 de ese libro, aunque Marx no basa su pretensión de exactitud en ese libro, sino en las fuentes del mismo libro (véase *El Capital*, pág. 640, nota 104).»

La *Concordia* olvida adrede informar a sus lectores de que «ese libro» no da fuentes. ¿Qué intentaba probar? Que yo tomé de ese «libro» un pasaje del discurso de Gladstone sin conocer su fuente. ¿Y cómo lo prueba la *Concordia*? ¡Por el hecho de que yo realmente tomé una cita de ese libro y la cotejé con las fuentes originales, independientemente del libro!

Refiriéndose a mi cita del artículo del profesor Beesly en *The Fortnightly Review* (noviembre de 1870), la *Concordia* observa:

«Este artículo del profesor Beesly trata, de hecho, de la historia de la Internacional, y, como el propio autor informa a todo el que le pregunta, fue escrito sobre la base del material que le proporcionó el propio Marx.»

El profesor Beesly declara:

«A nadie debe tanto el éxito de la asociación como al Dr. Karl Marx, quien, en su conocimiento de la historia y las estadísticas del movimiento industrial en toda Europa, no tiene, me imagino, rival. Le estoy ampliamente en deuda por la información contenida en este artículo.»****

Todo el material que suministré al profesor Beesly se refería exclusivamente a la historia de la Internacional, y ni una palabra concernía al Manifiesto Inaugural, que él conocía desde su publicación. El contexto en que se situaba su anterior observación dejaba tan poca duda sobre este punto que *The Saturday Review*, en una reseña de su artículo,* insinuó más que claramente que él mismo era el autor del Manifiesto Inaugural.*

La *Concordia* afirma que el profesor Beesly no citó el pasaje en cuestión del discurso de Gladstone, sino que solo declaró «que el Manifiesto Inaugural contenía esa cita». Examinémoslo.

* El profesor Beesly me llamó la atención, por escrito, sobre este *quid pro quo*.

Review, vol. XLVII, 1 de noviembre de 1870, págs. 529-30. — Ed.

El profesor Beesly dice:

«El manifiesto [...] es probablemente la exposición del caso del trabajador contra la clase media más notable y contundente que jamás se haya comprimido en una docena de pequeñas páginas. Ojalá tuviera espacio para hacer abundantes extractos del mismo.»

Tras mencionar las «estadísticas espantosas de los Libros Azules»,** a las que se refiere el Manifiesto, continúa:

«De estas estadísticas pavorosas el manifiesto pasa a las declaraciones del impuesto sobre la renta, de las cuales resultaba que la renta imponible del país había aumentado en ocho años un veinte por ciento, “un aumento embriagador de riqueza y poder”, como observó el Sr. Gladstone, “enteramente confinado a las clases poseedoras”.»****

El profesor Beesly sitúa las palabras: «como observó el Sr. Gladstone» fuera de las comillas, diciéndolas por cuenta propia, y demuestra así a la *Concordia* con la mayor claridad que conoce el discurso presupuestario de Gladstone —¡únicamente por la cita del Manifiesto Inaugural! Como amigo comercial londinense de la Asociación de Fabricantes Alemanes, es el único hombre que conoce los discursos presupuestarios de Gladstone, así como él, y solo él, sabe: «Las personas con una renta inferior a 150 libras esterlinas no pagan, de hecho, impuesto sobre la renta en Inglaterra.» (Véase la *Concordia*, núms. 10 y 27.) Sin embargo, los funcionarios fiscales ingleses padecen la idea fija de que este impuesto solo cesa para las rentas inferiores a 100 libras esterlinas.

Refiriéndose al pasaje en disputa en el Manifiesto Inaugural, el periódico de los fabricantes declaró:

«Sin embargo, esta frase no se encuentra en ninguna parte del discurso de Gladstone.» Yo probé lo contrario con una cita del reportaje del *Times* del 17 de abril de 1863. Di la cita en el *Volksstaat* tanto en inglés como en alemán, ya que era necesario un comentario a causa de la afirmación de Gladstone de que «miraría casi con aprensión y con dolor este aumento embriagador de riqueza y poder, si creyera que estaba confinado a las CLASSES WHO ARE IN EASY CIRCUMSTANCES [clases que están en circunstancias desahogadas]». Basándome en Wakefield, declaré que «CLASSES WHO ARE IN EASY CIRCUMSTANCES» —expresión para la que no hay equivalente en alemán— significa los «realmente ricos», «la porción realmente próspera» de las clases propietarias. Wakefield llama en realidad a la verdadera clase media *«the uneasy class»* [la clase incómoda], lo que en alemán sería aproximadamente *«die ungemächliche Klasse»*.***

El digno órgano de los fabricantes no solo suprime mi