Los bakuninistas se han situado ahora definitivamente al margen de la Internacional. En Rimini se ha celebrado una conferencia (ostensiblemente de la Internacional, en realidad de los bakuninistas italianos). De las 21 secciones representadas, solo una, la de Nápoles, pertenecía realmente a la Internacional. Las otras 20, para no poner en peligro su “autonomía”, habían descuidado deliberadamente la adopción de todas las medidas de las que el Reglamento Administrativo de la Internacional hace depender la admisión; no habían escrito al Consejo General solicitando la admisión, ni habían enviado sus cotizaciones. Y estas 21 secciones “internacionales” decidieron unánimemente en Rimini, el 6 de agosto:

«La Conferencia declara solemnemente a todos los trabajadores del mundo que la Federación Italiana de la Asociación Internacional de los Trabajadores rompe toda solidaridad con el Consejo General de Londres, proclamando en cambio, con tanta mayor fuerza, su solidaridad económica con todos los trabajadores, e insta a todas las secciones que no compartan los principios autoritarios del Consejo General a enviar sus delegados el 2 de septiembre de 1872 no a La Haya, sino a Neuchâtel, en Suiza, para abrir allí, el mismo día, el congreso general antiautoritario.»