El ciudadano Marx dijo que el Consejo debía deslindar toda conexión con la llamada Asociación Democrática Internacional,°*™ pues fue iniciada en oposición a la Asociación Internacional de los Trabajadores, que tenía que cargar con las responsabilidades de actos tan absurdos como a veces lo eran.* Otra cosa sobre la que deseaba llamar la atención del Consejo eran las infames mentiras que circulaba la prensa inglesa acerca de la Comuna. Eran mentiras fabricadas por la policía francesa y prusiana. Temían que se conociera la verdad. Se afirmaba que Miulliére era uno de los miembros más furibundos de la Comuna. Ahora bien, es un hecho que nunca fue miembro de la Comuna, pero como había sido diputado por París, era necesario tener una excusa para fusilarlo. La prensa inglesa actuó como policía y sabuesos de Thiers. Se inventaban calumnias contra la Comuna y contra la Internacional para servir a su política sangrienta. La prensa conocía de sobra los objetivos y los principios de la Internacional. Había dado cuenta de los procesos en su contra en París bajo el Imperio. Había tenido representantes en los diversos Congresos celebrados por la Asociación y había informado sobre sus deliberaciones, y sin embargo difundía informes según los cuales la Asociación incluía a la Hermandad Feniana, los Carbonarios, que dejaron de existir en 1830, la Marianne, ídem en 1854°%? y otras sociedades secretas, y preguntaba si el coronel Henderson conocía el paradero del Consejo General, que según se decía residía en Londres. Esas cosas se inventaban simplemente para justificar cualquier medida adoptada contra la Internacional. Las clases altas temían los principios de la Internacional.

Deseaba también llamar la atención sobre el hecho de que Mazzini había escrito en The Contemporary Review denunciando a la Comuna.⁷ No era tan conocido como debería serlo, pero Mazzini siempre se había opuesto a los movimientos obreros. Denunció a los insurgentes de junio de 1848, cuando Louis Blanc —que entonces tenía más valor del que tiene ahora— le respondió.⁸

Cuando Pierre Leroux —que tenía una familia numerosa— consiguió empleo en Londres, Mazzini fue el hombre que lo denunció. El hecho es que Mazzini, con su republicanismo anticuado, no sabía nada y no lograba nada. En Italia había creado un despotismo militar con su grito de Nacionalidad. Para él, el Estado —que era una cosa imaginaria— lo era todo, y la Sociedad —que era una realidad— no era nada. Cuanto antes repudie el Pueblo a tales hombres, tanto mejor.