Hoy he recibido una carta de Stumpf (Mainz) en la que dice, entre otras cosas:

«Liebknecht me autoriza a escribirle que, a causa de las elecciones al Reichstag, que tendrán lugar precisamente en esas fechas, quizás sea mejor celebrar aquí el congreso el 5 de octubre. El lunes pasado, el congreso de Stuttgart de 1873 también se pronunció a favor del 5 de octubre. Me dicen que Geib está autorizado a escribirle sobre este asunto.»

Liebknecht y los demás miembros de la Internacional deberían al menos conocer su Reglamento, que dice expresamente:

«§ 3. El Consejo General podrá, en caso necesario, cambiar el lugar de reunión, pero no tiene facultad para aplazar la fecha de la misma.»

Cuando hablé en el Consejo General en favor de su urgente invitación de trasladar el congreso a Alemania, naturalmente supuse que ustedes habían tomado en consideración todas las circunstancias. Según el Reglamento, no puede ni plantearse el aplazamiento del congreso.

Otro pasaje de la carta de Stumpf tampoco es nada tranquilizador. En ella dice:

«Acabo de estar con el burgomaestre. Quiere que un ciudadano solvente garantice que, si la gente de Schweitzer provocara una pelea, la ciudad sería indemnizada por cualquier daño en la Sala Electoral de Mármol, que nos ha sido prometida para el congreso, etc.»

Ustedes propusieron las ciudades de Mainz, Darmstadt o Mannheim, asumiendo así de hecho, frente al Consejo General, la responsabilidad de garantizar que el congreso pueda celebrarse en cualquiera de estas ciudades sin escenas escandalosas que conviertan a la Internacional, y a la clase obrera alemana en particular, en el hazmerreír del mundo entero. Espero que hayan tomado todas las precauciones necesarias al respecto.

¿Cuál es la proporción numérica entre los partidarios de Schweitzer en Mainz y sus alrededores y su propia gente?

En caso de que no pueda evitarse un escándalo, deben tomarse medidas de antemano para que éste recaiga sobre sus instigadores. El plan de la policía prusiana de obstruir el congreso internacional en Mainz —que no pueden impedir que se reúna por medios directos— a través de su instrumento, la organización de Schweitzer, o de impedir la celebración pacífica de sus sesiones, debe ser denunciado en el *Volksstaat*, el *Zukunft* y en otros periódicos alemanes a los que tengamos acceso. En cuanto esto se haya hecho en Alemania, el Consejo General se encargará de que se publiquen artículos similares en Londres, París, etc. La Internacional puede hacer frente a un conflicto con el señor Bismarck, pero no a supuestas riñas faccionales alemanas espontáneas, «típicas entre obreros», etiquetadas como «luchas de principios».

Confío en que Stumpf —en colaboración con ustedes— se encargará de que los delegados encuentren alojamientos baratos.

Salut et fraternité
Karl Marx

Aprovecho la ocasión para enviar al Comité mis más cordiales saludos. Desde que los schweitzerianos de Forst informaron de antemano al burgomaestre de su intención de armar jaleo y éste dejó que las cosas siguieran su curso, la conexión entre estos señores y la policía es un hecho comprobado. Quizá Stumpf pudiera preguntar a los schweitzerianos, por mediación del burgomaestre de Mainz, si han recibido instrucciones de «pelear». De todos modos, ya es hora de que se desenmascare a esta gente en la prensa de todas partes como simples agentes de policía, y la próxima vez que intenten «pelear», se les debe dar de su propia medicina. Naturalmente, esto está fuera de lugar en el congreso, pero mientras tanto se les puede propinar una paliza que les quite las ganas de pelear para siempre. El modo como el señor Bismarck presenta estas cosas en la prensa inglesa se desprende del recorte adjunto, que está circulando por todos los periódicos. La *North German Correspondence* es un órgano fundado por Bismarck con dinero de los güelfos.

Con los más cordiales saludos,
F. Engels