Los sindicatos constituidos en Alemania por mediación y con la asistencia de la Asociación Internacional de los Trabajadores han proporcionado a los jefes de la industria del hierro en la provincia renana un argumento contra el gobierno prusiano en lo tocante a una reducción de los derechos de importación sobre el hierro extranjero. La Cámara de Comercio de Elberfeld y Barmen opina que una reducción de los derechos de importación sobre el hierro arruinará por completo a los maestros del hierro prusianos. Los capitalistas ingleses sostienen que deben reducir los salarios de sus obreros para poder hacer frente a los extranjeros. Los maestros del hierro alemanes exigen la continuación de la protección contra los ingleses para salvarse de la ruina total; sin embargo, los salarios que reciben los obreros prusianos no llegan a la mitad de lo que recibe el obrero británico, y las horas de trabajo son más. En su informe del 14 de abril al gobierno, la Cámara de Comercio afirma:

«Una vez postrada la industria del hierro en Alemania, el remedio es imposible. Entonces se perderá mucho capital, y miles de trabajadores se verán privados de los medios de subsistencia —cuestión que resultaría tanto más crítica cuanto que la cuestión obrera se torna cada vez más seria y la Asociación Internacional de los Trabajadores asume una actitud cada vez más activa y amenazante.»

Esta declaración prueba que la Asociación no ha laborado en vano. Los capitalistas exigen una investigación pública sobre el estado actual de la industria del hierro prusiana. Los trabajadores insisten en que la investigación incluya un examen de la condición de los obreros empleados en el ramo.