1784. Independencia atacada por Pitt bajo color de tarifa comercial.

1789. La Cuestión del Príncipe Regente decidida para extinguir la Legislatura irlandesa.

1798. Rebelión utilizada para aterrorizar los ánimos de los hombres, privándoles del sentido común.

1798-99 y 1598-99. Bien merece aquí reflexión el que el ejercicio de los acuartelamientos forzosos y la ley marcial, la suspensión de todos los tribunales de justicia municipales, la aplicación discrecional del tormento a los sospechosos, las ejecuciones a sangre fría y las varias medidas que Mountjoy y Carew, y los demás oficiales de Isabel pusieron en práctica en Irlanda por autorización suya, en 1598-99, se juzgaran de nuevo convenientes y se recurriera a ellas otra vez con vigor en 1798-99, 200 años después de que las hubieran practicado los ministros de Isabel.

Sociedades de los United Irishmen conocidas por el Gobierno.

Aunque por documentos públicos constaba que el Gobierno poseía plena y precisa información sobre las sociedades de los United Irishmen, y que sus líderes y jefes eran perfectamente conocidos por el Ministerio británico, el Gobierno no hizo nada por reprimir al pueblo, sino todo por exasperarlo.?

Bajo la administración de Camden:

El conde de Carhampton, comandante en jefe de Irlanda, fue el primero en expresar su descontento con los inexplicables procederes de Pitt. Aunque la ley marcial aún no había sido declarada, Carhampton ordenó a sus tropas intervenir dondequiera que ocurrieran movimientos insurreccionales. Esto fue prohibido por Camden. Carhampton comprobó que las tropas de la guarnición de Dublín eran corrompidas a diario por los United Irishmen; por lo tanto, las retiró y formó dos campamentos distintos, al sur y al norte, a algunas millas de la capital. También esta medida fue rechazada por el virrey, a quien Carhampton rehusó obedecer. Finalmente se consiguió una orden firmada de puño y letra del rey, que le mandaba disolver sus campamentos y devolver la guarnición; obedeció e hizo marchar sus tropas a los cuarteles de Dublín. A continuación renunció al mando y declaró públicamente que se tramaba algún plan profundo e insidioso del Ministro; pues, en lugar de reprimir, el Gobierno irlandés estaba manifiestamente dispuesto a provocar una insurrección. Pitt contaba con la pericia del Gobierno irlandés para provocar una explosión prematura. Se ordenaron entonces los acuartelamientos forzosos,

{ Los acuartelamientos forzosos convertían a los oficiales y soldados en dueños despóticos de los campesinos, de sus hogares, su alimento, su propiedad y, ocasionalmente, de sus familias. Esta medida se aplicó con todos los horrores que la acompañaban en algunas de las mejores comarcas de Irlanda, antes de la insurrección y con el propósito de provocarla.}

para irritar a la población irlandesa; se infligían «Torturas lentas» bajo el pretexto de arrancar confesiones; el pueblo era aguijoneado y llevado a la locura.

Al general Abercromby, que le sucedió como comandante en jefe, no se le permitió atajar estas enormidades, por lo que dimitió con repugnancia. {El general Abercromby, en sus órdenes generales, declaró que el ejército puesto bajo su mando, por su estado de desorganización, pronto sería mucho más formidable para sus amigos que para sus enemigos, y que no toleraría ni admitiría acuartelamientos forzosos.}

De este modo, Irlanda quedó reducida a un estado de anarquía y expuesta a crímenes y crueldades a que ninguna nación había estado jamás sometida. El pueblo ya no podía soportar más sus miserias. La finalidad de Pitt se había alcanzado y se provocó una insurrección.

Los United Irishmen y Pitt.
(Polonia y Prusia)

Hasta 1795 los United Irishmen eran protestantes, una división menor del pueblo. Muchos de ellos eran incautos de Pitt. Al mismo tiempo (1793 sqq.) se enviaron emisarios desde Berlín a Polonia para formar allí clubs jacobinos, a fin de que ofrecieran un pretexto para la introducción de nuevos ejércitos.

Exorbitación del pueblo.
La jactancia de Castlereagh.

El pueblo irlandés debía ser atormentado, ultrajado, forzado a una rebelión efectiva. La destitución de lord Fitzwilliam sumió al país en consternación y desaliento. A esto siguió, para irritar y exasperar, la Ley de Suspensión del Habeas Corpus, la Ley de Búsqueda de Armas, la Ley para deportar a las personas que no se encontrasen en sus casas desde la puesta del sol hasta la salida del sol; además, se fusiló a muchas personas porque, aterrorizadas, intentaban huir cuando se les daba el alto, o, una vez capturadas, se las enviaba a Prusia. Ensor se encontró con algunos de ellos en Berlín, y la ley indemnizaba a los autores de tan portentosas hazañas. Entonces se reclutó a la Yeomanry; éstos cometieron espantosos atropellos, particularmente en el Norte; incendiaban casas en pleno día, mandados por sus oficiales, que también eran magistrados. La Milicia rivalizó con la Yeomanry. Se dice que las caperuzas de pez fueron inventadas por algunos valentones de la Milicia del Norte de Cork. Aún más feroz fue la Corporación de Dublín. La escuela de equitación de Marlborough Street, notable por su lealtad protestante, donde se administraba tormento con el látigo y el triángulo. Las ejecuciones sumarias no eran infrecuentes para preparar a los irlandeses para la Unión; masas de irlandeses, engañados por el Ministerio británico, irritados e inflamados, torturados, atormentados, en frenesí y desesperación, empuñaron las armas que pudieron tomar y desafiaron a sus enemigos. A esto se le llamó rebelión; y Castlereagh se jactó de que él había hecho estallar la conspiración. Cargó la mina y también la encendió.