Algunas de las melodías populares irlandesas son de origen antiguo; otras han surgido en los últimos 300 o 400 años, un buen número incluso en el siglo pasado, y muchas de estas últimas las compuso Carolan, uno de los últimos bardos irlandeses. Estos bardos, o arpistas —poetas, compositores y cantantes en una misma persona— eran antes muy numerosos: cada caudillo irlandés mantenía al suyo en su castillo. Muchos recorrían también el país como juglares errantes, perseguidos por los ingleses, que con toda razón veían en ellos a los principales portadores de la tradición nacional, anti-inglesa. Las antiguas canciones sobre las victorias de Finn Mac Cumhal (a quien Macpherson robó a los irlandeses y convirtió en escocés bajo el nombre de Fingal en su Ossian,<sup>a</sup> que se basa enteramente en estas canciones irlandesas), sobre el esplendor del viejo palacio real de Tara, sobre las hazañas heroicas del rey Brian Borumha, y las canciones posteriores sobre las luchas de los caudillos irlandeses contra los Sassenach (ingleses), fueron conservadas por estos bardos en la memoria viva de la nación; y también celebraban con sus cantos las gestas de los caudillos irlandeses contemporáneos en su lucha por la independencia. Pero cuando el pueblo irlandés fue completamente aplastado, en el siglo XVII, por Isabel, Jacobo I, Oliver Cromwell y Guillermo de Orange,<sup>b</sup> despojado de sus tierras en favor de intrusos ingleses, proscrito y convertido en una nación de parias, los juglares errantes fueron perseguidos con el mismo ensañamiento que los sacerdotes católicos, y hacia comienzos de este siglo fueron desapareciendo poco a poco. Sus nombres están olvidados; de sus versos solo quedan fragmentos; el legado más hermoso que transmitieron a su pueblo esclavizado pero invicto son sus melodías.

Todas las poesías en lengua irlandesa están compuestas en estrofas de cuatro versos. Por esta razón, la mayoría de las melodías, especialmente las más antiguas, se basan en ese ritmo de cuatro versos, aunque a menudo el vínculo esté algo oscurecido. A este ritmo le sigue con frecuencia un estribillo o una coda al arpa. Muchas de estas antiguas melodías se conocen solo por su nombre irlandés o por sus primeras palabras, aun cuando en la mayor parte de Irlanda el irlandés ya solo lo entienden los ancianos, o nadie. Pero la mayor parte de las melodías, por ser más recientes, tienen ya nombres o textos en inglés.

La melancolía que predomina en la mayoría de estas melodías es aún hoy la expresión del estado de ánimo nacional. ¿Cómo podría ser de otro modo en un pueblo cuyos gobernantes siempre están inventando nuevos métodos de opresión, cada vez más modernos? El último método, introducido hace cuarenta años y llevado al extremo en los últimos veinte, es el desalojo masivo de los irlandeses de sus casas y hogares, lo cual —en Irlanda— equivale a la deportación. Desde 1841, la población del país ha disminuido en dos millones y medio, y más de tres millones de irlandeses han emigrado. Todo ello en interés y por mandato de los grandes terratenientes de origen inglés. Si esto continúa durante otros treinta años, los únicos irlandeses que quedarán serán los de América.

<sup>a</sup> J. Macpherson, Fingal, poema épico antiguo en seis libros, junto con varios otros poemas compuestos por Ossian, hijo de Fingal, traducido de la lengua gaélica (en The Works of Ossian, 1765). — Ed.

<sup>b</sup> Guillermo III. — Ed.