El país cuya historia habrá de ocuparnos se halla situado en el ángulo noroccidental de Europa, una isla de 1.530 millas cuadradas alemanas o 32.500 millas cuadradas inglesas. Pero entre Irlanda y el resto de Europa se extiende transversalmente otra isla, tres veces mayor, que por brevedad solemos llamar Inglaterra; esta encierra por completo a Irlanda por el norte, el este y el sureste, y sólo le deja una vista despejada en dirección a España, la Francia occidental y América.

El canal entre ambas islas, de 50 a 70 millas inglesas de anchura en los puntos más angostos del sur, de 13 millas en un lugar del norte y de 22 en otro, permitió a los escotos irlandeses del norte emigrar a la isla vecina y fundar el Reino de Escocia ya antes del siglo V. En el sur era demasiado ancho para las barcas de irlandeses y britanos, e incluso oponía un serio obstáculo a las embarcaciones romanas de cabotaje, de fondo plano. Pero cuando los frisones, anglos y sajones, y tras ellos los escandinavos, se aventuraron en alta mar, fuera de la vista de tierra, con sus naves de quilla, este canal dejó de ser un obstáculo. Irlanda se convirtió en objeto de incursiones por parte de los escandinavos y en presa fácil para los ingleses. Tan pronto como los normandos hubieron formado un gobierno fuerte y uniforme en Inglaterra, se dejó sentir la influencia de la isla vecina más grande —lo que en aquellos días significó una guerra de conquista.

Luego, en el curso de la guerra, siguió un período en que Inglaterra alcanzó la supremacía en el mar, descartando así toda posibilidad de una intervención extranjera exitosa.

Una vez que la totalidad de la isla mayor quedó unida finalmente en un solo Estado, éste se vio obligado entonces a intentar la asimilación completa de Irlanda también.

Si esta asimilación ha tenido éxito, todo el proceso pertenece a la historia. La historia es su juez, pero nunca podría revertirse. Si, en cambio, la asimilación ha fracasado tras setecientos años de lucha; si, en lugar de ello, todos los intrusos que barrieron Irlanda en oleadas, una tras otra, fueron asimilados por Irlanda; si, aún hoy, los irlandeses no son más ingleses, o «británicos occidentales», como se los llama, que polacos los ruso-occidentales tras un mero siglo de opresión; si la lucha aún no ha terminado y no se vislumbra final alguno que no sea el exterminio de la raza oprimida; si todo esto es así, entonces todas las excusas geográficas del mundo no bastarán para probar que la vocación de Inglaterra sea conquistar Irlanda.

Para comprender las condiciones del suelo de la Irlanda actual, hemos de remontarnos mucho tiempo atrás, justo hasta la era en que se formó el llamado sistema carbonífero.*

El centro de Irlanda, al norte y al sur de la línea de Dublín a Galway, forma una extensa llanura a una altura media de 100 a 300 pies sobre el nivel del mar. Esta llanura, la planta —por así decirlo— de toda Irlanda, comprende la maciza capa de caliza que constituye el estrato medio del sistema carbonífero (CALIZA CARBONÍFERA) y encima de la cual se sitúan directamente, en Inglaterra y otras partes, los estratos hulleros (las CAPAS HULLERAS propiamente dichas).

Tanto al sur como al norte, esta llanura está rodeada por una cadena montañosa que sigue principalmente la línea costera y que se compone casi por entero de formaciones rocosas más antiguas, que han irrumpido a través de la caliza: granito, micaesquisto, cámbrico, cambro-silúrico, silúrico superior, devónico y el esquisto arcilloso y la arenisca, ricos en cobre y plomo, pertenecientes a la capa inferior del sistema carbonífero, los cuales contienen además algo de oro, plata, estaño, zinc, hierro, cobalto, antimonita y manganeso.

Sólo en unos pocos lugares la caliza misma alcanza la altura suficiente para formar montañas: en el centro de la llanura, en el Queen’s County, elevándose hasta los 600 pies, y en el oeste, en la ribera meridional de la bahía de Galway, elevándose a poco más de 1.000 pies (Burren Hills).

* Salvo indicación contraria, los datos geológicos aquí expuestos se toman de:  
J. Beete Jukes, *The Student’s Manual of Geology*, Nueva edición, Edimburgo, 1862.  

Jukes fue el director local del levantamiento geológico de Irlanda y, por tanto, la autoridad principal en esta materia, que trata con particular detalle.  

@ Los términos en VERSALITAS se dan en inglés en el manuscrito después de sus equivalentes alemanes. — *Ed.*

La llanura de caliza está cubierta por un manto de arcilla de bloques erráticos, producto de los grandes glaciares primitivos de la edad de hielo, que se extiende por todo el país, rellenando todas las hondonadas y enmascarando todas las desigualdades de las rocas subyacentes. Sólo donde los ríos han excavado profundos cauces a través de ella, o donde el mar la ha arrastrado, afloran las rocas. De ahí la gran escasez de cortes naturales en Irlanda. La arcilla de bloques erráticos en sí es una masa rígida, no estratificada, tenaz, llena de bloques angulares y redondeados de las más diversas rocas, traídos de lejos, a menudo pulidos y estriados. Su espesor varía desde pocos pies hasta 100 y más. Es el verdadero subsuelo de Irlanda.