Importancia de la cuestión para la clase obrera inglesa y el movimiento obrero en general.

Hasta 1800, Irlanda, aunque conquistada, siguió siendo un reino separado y federado. Título del rey hasta la paz de Amiens: «Jorge III, Rey de Gran Bretaña, Francia e Irlanda, defensor de la fe, etc.».

Las usurpaciones inglesas con respecto al Parlamento de Dublín estaban principalmente calculadas con vistas al monopolio mercantil, por una parte, y, por otra, a hacer que la jurisdicción de apelación en lo tocante a los títulos de propiedad territorial se decidiera en última instancia en Londres, únicamente en los tribunales ingleses.

252

Ley de Poynings

Un estatuto de Enrique VII, redactado por su Procurador General, Sir Edward Poynings, prohibía al Parlamento irlandés originar ley alguna, ya fuera en la Cámara de los Lores o en la de los Comunes. Antes de que un estatuto pudiera ser debatido definitivamente, debía someterse previamente al Lord Teniente de Irlanda y a su Consejo Privado[53] para su consideración; estos podían, a su arbitrio, rechazarlo o transmitirlo a Inglaterra. El Procurador General británico y el Consejo Privado estaban investidos del poder de suprimirlo por completo o de modelarlo a su voluntad, para luego devolverlo a Irlanda, con permiso para que el Parlamento irlandés lo convirtiera en ley. Ya Molyneux, etc., protestaron contra esto (siglo XVII). Más tarde, en el siglo XVIII, Swift y el Dr. Lucas[254].

Estatuto 6 de Jorge I

«(Declaraba de hecho la supremacía legislativa del Parlamento británico sobre Irlanda.)

Irlanda desde la Revolución americana hasta la Unión de 1801 915

La ley de Poynings reducía la Cámara de los Comunes irlandesa a un mero instrumento del Consejo Privado de ambas naciones y, por consiguiente, del gabinete británico.

El Estatuto de Jorge I, para anular por completo la legislación irlandesa y establecer una jurisdicción de apelación ante los Lores británicos, por la cual todo decreto y sentencia de los tribunales superiores irlandeses que tendiera a afectar o perturbar los títulos dudosos o viciosos de los aventureros o absentistas británicos* sobre bienes o propiedades irlandeses, podía ser revocado o tornado ineficaz en Gran Bretaña por un voto de la nobleza escocesa e inglesa.

(¡Esto fue reafirmado por la Unión!)

Muchos pares y plebeyos británicos, por cuya influencia se había promulgado este Estatuto de Jorge I, tenían ellos mismos un profundo interés en lograr esa medida, para asegurar sus propias concesiones de propiedades irlandesas. En virtud de la primera cláusula de esta ley, Inglaterra asumió un poder despótico «y declaró su derecho inherente a obligar a Irlanda por todo estatuto en que se la designara expresamente».

Fue el éxito de ese precedente vicioso lo que alentó a Jorge III y a su Parlamento británico a intentar legislar para América. Les costó las colonias norteamericanas.*

Carácter general del Parlamento irlandés en el siglo XVIII hasta el levantamiento

Parlamento protestante. Sólo los protestantes eran electores. De hecho, el Parlamento de los conquistadores. Un mero instrumento, un mero siervo en relación con el Gobierno británico. Se resarcían de ello con el despotismo contra la masa católica del pueblo irlandés. El Código Penal contra los católicos* se aplicaba rigurosamente. Sólo de vez en cuando se producían algunos esfuerzos de ese Parlamento para resistir a la legislación comercial inglesa que arruinaba la industria y el comercio irlandeses, entonces llevados a cabo principalmente por la parte protestante, escocesa-inglesa, de la población.

En cuanto a la composición interna de este Parlamento, etc., se dirá más adelante.

Una nueva situación se abrió con la Guerra de Independencia americana y los desastres que trajo consigo para Inglaterra.