[...] De los discursos pronunciados en la celebración del aniversario solo recogeré algunas observaciones de Karl Marx. Sobre la disputa acerca de la autoayuda frente a la ayuda estatal, dijo que ambas partes estaban equivocadas. En la sociedad burguesa todos los medios de subsistencia y de trabajo pertenecen a los capitalistas, y por ello la autoayuda es un sinsentido. Por otra parte, es evidente que bajo un gobierno bismarckiano la ayuda estatal queda descartada. Los obreros no pueden venderse al gobierno de Bismarck. La ayuda estatal solo puede proceder de un Estado en el que el proletariado ejerza el poder supremo. Predicar la emancipación del trabajo dentro de la monarquía prusiana sería agitar una tempestad en un vaso de agua. La emancipación del trabajo implica la liberación de Alemania, y esta, a su vez, entraña la restauración de Polonia y el derrocamiento de la monarquía prusiana. Volviéndose hacia las críticas del Partido del Progreso al comportamiento de los obreros frente a la burguesía, Marx dijo que en el tiempo en que había escrito que los obreros debían unirse a la burguesía contra el absolutismo se suponía que la burguesía alemana conquistaría al menos tanto como había conquistado la burguesía inglesa en su momento, pero de hecho eso no ocurrió. En Alemania, y particularmente en Prusia, estaba en vigor una ley de prensa que permitía impunemente a las gentes situadas en lo alto de la sociedad ultrajar y calumniar a quienes estaban por debajo de ellas. Añadió que los periódicos obreros y el movimiento obrero mismo solo podían existir con autorización policial y que al gobierno solo se le podía atacar con guante de seda. En tales condiciones la acción conjunta de los obreros y la burguesía era imposible, sobre todo porque la burguesía era demasiado cobarde para llevar a cabo su propio programa.