1) Un alza general de la tasa de salarios producirá, en términos generales, una baja general de la tasa de ganancia, dejando inalterados los valores de las mercancías.

2) Sólo en circunstancias muy excepcionales podría realizarse un alza general de los salarios. Si se obtuviera, sólo podría perderse en circunstancias muy excepcionales. La tendencia general de la producción, sobre su base actual, no es a elevar los salarios, sino a reducirlos. Aun cuando se mantuviera por un período más largo un alza general de la tasa de salarios, ello no aboliría, sino que sólo mitigaría la esclavitud del asalariado, es decir, de la masa del pueblo.

3) Los sindicatos obreros funcionan bien en la medida en que contrarrestan, aunque sea temporalmente, la tendencia a la baja de la tasa general de salarios, y en la medida en que tienden a acortar y regular el tiempo de trabajo, es decir, la extensión de la jornada laboral. Funcionan bien en la medida en que constituyen un medio de organizar a la clase obrera como clase. Fracasan accidentalmente, por un uso imprudente de su poder, y fracasan en general al aceptar las actuales relaciones entre el capital y el trabajo como permanentes, en lugar de luchar por su abolición.