Berlín, 11 de abril de 1861

Recibí anoche su estimada carta del 10 de abril.

Aunque en la última carta de Su Excelencia usted opinaba que, a causa de la solicitud de 1845, no surtiría efecto en mi caso incluso aunque la amnistía hubiera cancelado la pérdida de la condición de prusiano por una ausencia de diez años, Su Excelencia ahora, en vista de mis últimos argumentos, adopta más bien la opinión contraria: que la amnistía, en cuanto tal, supuestamente sólo puede contener un perdón de penas y, por lo tanto, no puede cancelar la pérdida de la condición de prusiano, sea cual fuere el motivo por el que se haya incurrido en dicha pérdida.

A fin de no perjudicar mis derechos, me veo obligado a señalar que esta carta, según la opinión jurídica del que suscribe, representaría: 1) una anulación parcial de la amnistía real; 2) un desconocimiento de la Dieta Federal y de sus decisiones y, por consiguiente, una violación de los principios constitucionales alemanes, tal como están establecidos en el Acta Federal; 3) por último, una negación igualmente rotunda de todo derecho público en Prusia.

No obstante, teniendo presente el propósito práctico que me guía, no fatigaré a Su Excelencia con una demostración de estas tres tesis jurídicamente irrebatibles, sino que acepto, en el sentido en que lo manifesté a Su Excelencia al final de mi último escrito, recibir lo que es mi derecho y lo que debo mantener firme como tal, incluso en forma de una nueva naturalización otorgada por Su Excelencia.

Habiéndome visto obligado a salir de aquí precipitadamente debido a noticias de mi familia, solicité ayer temprano, en este sentido e in omnem eventum, la nueva naturalización en la comisaría de policía de mi distrito.

Al mismo tiempo, informo respetuosamente a Su Excelencia que, debido a mi partida, autorizo al Sr. F. Lassalle, de esta ciudad, para recibir en mi nombre el certificado de naturalización, para hacer y tomar nota por mí de todas las solicitudes y pasos necesarios en este asunto y, en general, para ejercer mis derechos en la misma medida en que está en mi poder hacerlo.

Rogando respetuosamente a Su Excelencia tenga a bien dirigir la decisión final al Sr. F. Lassalle, de esta ciudad, quedo,

de Su Excelencia su seguro servidor
Dr. Karl Marx