El movimiento antibélico entre el pueblo inglés cobra día a día en energía y extensión. Mítines públicos en las más diversas partes del país insisten en resolver por arbitraje la disputa entre Inglaterra y los Estados Unidos. Memorandos en este sentido llueven sobre el jefe del Gabinete,* y la prensa independiente de provincias es casi unánime en su oposición al grito de guerra de la prensa londinense.

A continuación se ofrece un informe detallado del mitin celebrado el lunes pasado^b en Brighton, toda vez que emanó de la clase obrera y que los dos oradores principales, los Sres. Coningham y White, son miembros influyentes del Parlamento que se sientan ambos en el lado ministerial de la Cámara.^oe

El Sr. Wood (un obrero) propuso la primera moción, en el sentido de

«que la disputa entre Inglaterra y los Estados Unidos surgió de una mala interpretación del derecho internacional, pero no de un insulto intencional a la bandera británica; que, en consecuencia, este mitin opina que toda la cuestión en disputa debería remitirse a una potencia neutral para que decida mediante arbitraje; que, en las circunstancias actuales, una guerra con los Estados Unidos no es justificable, sino que más bien merece la condena del pueblo inglés».

En apoyo de su moción, el Sr. Wood, entre otras cosas, observó:

«Se dice que este nuevo insulto es tan solo el último eslabón de una cadena de insultos que los Estados Unidos han inferido a Inglaterra. Aun suponiendo que esto fuera cierto, ¿qué probaría en relación con el clamor belicista del momento presente? Probaría que, mientras los Estados Unidos estaban indivisos y eran fuertes, soportábamos calladamente sus insultos; pero ahora, en la hora de su peligro, nos aprovechamos de una posición que nos es favorable para vengar el insulto. ¿No nos estigmatizaría semejante proceder como cobardes ante los ojos del mundo civilizado?»

Sr. Coningham:

«… En este momento se está desarrollando en el seno de la Unión una política declarada de emancipación (Aplausos), y expreso la ferviente esperanza de que no se permitirá intervención alguna por parte del gobierno inglés (Aplausos)… ¿Permitiréis vosotros, ingleses nacidos libres, que se os envuelva en una guerra antirrepublicana? Porque esa es la intención de The Times y del partido que se oculta tras él… Apelo a los trabajadores de Inglaterra, que tienen el mayor interés en la preservación de la paz, para que alcen su voz y, en caso necesario, sus manos, a fin de impedir un crimen tan grande (Grandes aplausos)… The Times ha desplegado todos sus esfuerzos para excitar el espíritu bélico del país y, mediante amargas burlas y calumnias, engendrar un talante hostil entre los americanos… Yo no pertenezco al llamado partido de la paz.^154 The Times favoreció la política de Rusia y puso en juego (en 1853) todos sus poderes para inducir a error a nuestro país, llevándolo a contemplar con calma las usurpaciones militares de la barbarie rusa en Oriente. Yo figuré entre quienes alzaron su voz contra esa falsa política. En la época de la presentación del proyecto de ley de conspiración (Conspiracy Bill), cuyo objeto era facilitar la extradición de refugiados políticos, ningún derroche de esfuerzos pareció demasiado grande para The Times con tal de hacer pasar dicho proyecto por la Cámara Baja. Yo fui uno de los 99 miembros de la Cámara que se opusieron a este atentado contra las libertades del pueblo inglés y provocaron la caída del ministro^155 (aplausos). Ese ministro se halla ahora al frente del Gabinete. Le auguro que, si trata de envolver a nuestro país en una guerra con los Estados Unidos sin razones buenas y suficientes, su plan fracasará ignominiosamente. Le prometo una nueva derrota ignominiosa, una derrota peor que la que le tocó en suerte con motivo del proyecto de ley de conspiración (Grandes aplausos)… Desconozco la comunicación oficial que ha sido enviada a Washington; pero prevalece la opinión de que los letrados de la Corona? han aconsejado al gobierno que se atrinchere en el estrecho terreno jurídico de que los comisionados sureños no podían ser apresados sin el buque que los transportaba. En consecuencia, se exige la entrega de Slidell y Mason como conditio sine qua non.

»Supongamos que el pueblo del otro lado del Océano Atlántico no permita a su gobierno entregarlos. ¿Irían ustedes a la guerra por los cuerpos de estos dos enviados de los negreros?… Existe en este país un partido bélico antirrepublicano. Recuérdese la última guerra rusa. Por los despachos secretos publicados en Petersburgo se supo, más allá de toda duda, que los artículos que publicó The Times en 1855 fueron escritos por una persona que tenía acceso a los documentos y papeles secretos del Estado ruso. En aquella ocasión, el Sr. Layard leyó los pasajes llamativos en la Cámara Baja,^> y The Times, consternado, cambió inmediatamente de tono y tocó la trompeta de guerra a la mañana siguiente^‘… The Times ha atacado reiteradamente al emperador Napoleón y ha apoyado a nuestro gobierno en su exigencia de créditos ilimitados para fortificaciones terrestres y baterías flotantes. Habiendo hecho esto y lanzado el grito de alarma contra Francia, ¿pretende ahora The Times dejar nuestra costa expuesta al emperador francés, envolviendo a nuestro país en una guerra transatlántica…? Es de temer que los grandes preparativos actuales no estén destinados en modo alguno solo al caso del Trent, sino a la eventualidad de un reconocimiento del gobierno de los estados esclavistas. Si Inglaterra hace esto, se cubrirá de vergüenza eterna.»

Sr. White:

«Es de justicia para con la clase obrera mencionar que ellos son los promotores de este mitin y que todos los gastos de su organización corren a cargo de su comité… El gobierno actual nunca tuvo el buen juicio de tratar honrada y francamente con el pueblo… Jamás he creído ni por un momento que existiera la más remota posibilidad de que estallara una guerra a raíz del caso del Trent. Se lo he dicho a la cara a más de un miembro del gobierno: que ni un solo miembro del gobierno creía en la posibilidad de una guerra por el caso del Trent. ¿A qué vienen, entonces, estos preparativos masivos? Creo que Inglaterra y Francia han llegado a un entendimiento para reconocer la independencia de los estados del Sur la próxima primavera. Para entonces, Gran Bretaña dispondría de una flota de fuerza superior en aguas americanas. El Canadá estaría completamente pertrechado para la defensa. Si entonces los estados del Norte se sienten inclinados a hacer un casus belli del reconocimiento de los estados del Sur, Gran Bretaña estará preparada…»

El orador pasó luego a desarrollar los peligros de una guerra con los Estados Unidos, trajo a la memoria la simpatía que los Estados Unidos mostraron ante la muerte del general Havelock, la asistencia que los marineros americanos prestaron a los buques ingleses en el desafortunado combate del Peiho, etc. Cerró con la observación de que la Guerra Civil terminaría con la abolición de la esclavitud y que, por tanto, Inglaterra debía ponerse incondicionalmente del lado del Norte.

Adoptada por unanimidad la moción original, se sometió al mitin un memorando para Palmerston, que fue debatido y aprobado.

^b 30 de diciembre de 1861.— Ed.
^b A. H. Layard [Speech in the House of Commons on March 31, 1854],
^c “To whatever quarter...”, The Times, No. 21704, April 1, 1854, leading