tiglione y Rívoli. Las burlas de la prensa europea sobre el pánico de Bull Run tienen una sola excusa para su- tontería: las fanfarronadas de una parte de la prensa norteamericana antes del desencadenamiento de la batalla. El plazo de scis meses consecutivos de la derrota de Manassas fue explotado más eficazmente por el Norte que por el Sur. No solo las filas nordistas crecieron mucho más que las sudistas, sino que sus oficiales recibieron mejor instrucción. La disciplina y el entrenamiento de las tropas no chocaron con los mismos obstáculos que en el Sur, Los indeseables y los incapaces fueron separados en gran parte: la época del pánico de Bull Run pertenece al pasado. Es verdad que no hay que juzgar los dos ejércitos según los criterios de los principales ejércitos europeos, ni con el del antiguo ejército regular de los Estados Unidos. Napoleón logró completar en un mes, en:sus cuarteles, el entrenamiento de batallones de los nuevos reclutados, ponerlos en marcha durante el segundo, y conducirlos al enemigo en el terccro. Pero cada batallón recibía un complemento suficiente de oficiales y suboficiales experimentados; y se destinaban a cada compañía viejos soldados, para que el día de la batalla las jóvenes tropas estuvieran rodeadas o mejor dicho encuadradas, por los veteranos. Todas estas condiciones faltan en América.

Sin la considerable masa de la experiencia militar de los que emigraron a América como consccuencia de las convulsiones revolucionarias de 1848-1849, la organización dc los ejércitos de la Unión hubiera exigido un tiempo más largo todavía **, El reducido número de muertos y heridos en relación al número total de las tropas comprometidas (habitualmente uno sobre veinte) demuestran que la mayoría de los enfrentamientos, aun los más recientes en Kentucky y Tennessec fueron efectuados con el uso principalmente de armas de fuego a larga distancia, y que las raras cargas con bayoneta se detenían bien pronto ante el fuego del enemigo, o bien ponían en fuga al adversario aun antes de llegar al cuerpo a cuerpo. En cl intervalo, la nueva campaña sc ha abierto bajo auspicios más favorables, con el avance de Buell y Halleck a través de Kentucky en dirección a Tennessee.

Después de haber reconquistado Misurí y Virginia occidental, la Unión abrió la campaña avanzando cn dirección a Kentucky *, Los Í ÍS 1 / .

head tenian ahí tres posiciones fuertes o campos atrindos: Columbus sobre el Misisipí a la izquierda; Bowling Loren. A : ; en el centro; Mill Springs sobre el Cumberland a la derelas: La amplitud de csta línea le quitaba a los tres cuerpus to : posibilidad de sostenerse mutuamente, y ofrecía a Jas tropas cd Me nión la posibilidad de poder atacar a cada uno de ellos ente y con fuerzas superiores. El gran error de los secc lonistas fue, con la disposición d par todo n de: sus fuerzas, quere sionistas : , Querer ocupar todo cl terreno, Kentucky hubiera sido defendido con mucha más efica Or 2 el a - a io de un solo campo poderosamente fortificado, en el con o e a región, preparado como campo de batalla nara un entamiento decisivo y sostenid r 1d0 por el grueso del ejército: po ne les g el ejército: o po Dubiera atraído al grueso de las fuerzas unionistas, o bien Es a pe puesto en una posición peligrosa. apenas se hubieran o entadas de atacar una concentración de tropas tan fuertes ada ] “mndici ¡oni ]

A Ss esas condiciones, los Unionistas resolvieron atacar los tres campos, uno tras otro, tratando de hacer salir a] enemigo con una s exio e maniobras con miras a obligarlo a aceptar el combate en can po vaso, Este plan, de acuerdo con todas las reglas del arte malita , mue ejecutado con decisión y rapidez. Hacia mediados de AD MN cuerpo de alrededor de quince mil unionistas inarchó sobre A penes , defendido por veinte mil secesionistas. Los istas maniobraron tan bien ici "n que le hicieron creer a s d unos 1 ] a sus advera e ae o endrían que vérselas con un destacamento débil ral ¿ollicoffer también cayó en : salió su campo tortificado y atacó 1 anioni LA ¿alió de su apo fo 6 y ataco a los unionistas. Demasiado tarde se o a que tenía enfrente a una fuerza superior. Lo mataron ya RE Ieron una derrota tan completa como los unionisa en ull Run. Pero esta vez la victoria fue explotada totalmente EN ñ manera. El ejército vencido fue acosado, hasta que agodas » esmoralizado, perdida su artillería de campaña y sus trenes A a egÓ a su campamento de Mill Springs. Este camabla sido editicado sobre 1 s a costa norte del rí pam: el río Cumpe po en caso de una mueva derrota la guarnición tenía cortada irada, excepto por el río, por medi io de algunos navíos d vapor o barcos de río. Ej " los campos seco.

: MO. En general, notamos que lo apor ar e : Ss Campos secesionistas están edificados 2% ! en la costa enemiga de los rí stas están edifi la cost: enemiga Os rios. Esto no esta en regla sino que es práctico alinearse de esa forma pero con la condición de tener un puente atrás. En ese caso el campo sirve de cabeza de puente y da a los que lo tienen el privilegio de largar sus fuerzas a voluntad sobre una u otra orilla del río, es decir de dominar completamente los cursos de agua. Por cl contrario un campo sobre el lado enemigo del río, pero sin puente atrás, corta todo camino de retirada después de un enfrentamiento “desgraciado, y obliga a las tropas a capitular o las expone a la matanza y al ahogo, como les ocurrió a los unionistas cerca de Balls Bluff en la orilla enemiga del Potomac donde los había enviado la traición del general Stone.

Cuando los secesionistas vencidos alcanzaron su campamento de Mill Springs, en seguida comprendieron que debían rechazar cl ataque del enemigo a sus fortificaciones o capitular a la brevedad. Después de la experiencia de la mañana habían perdido confianza en su capacidad de resistencia. En consecuencia, cuando avanzaron los unionistas al día siguiente, para atacar el campamento, se dieron cuenta que el enemigo había aprovechado la noche para cruzar el río abandonándoles el campamento, el tren de campaña, la artillería y el aprovisionamiento. De esta manera la extremidad derecha de la línea secesionista fue hacia Tennessee, y Kentucky oriental, donde la masa de la población era hostil al partido esclavista, fue reconquistado por la Unión. En el mismo momento —hacia mediados de enero— los unionistas empezaron los preparativos para desalojar a los secesiouistas de Columbus y de Bowling Grecn. Una poderosa flota de navíos con morteros y cañoneras blindadas estaba lista, y se largó a los cuatro vientos la noticia de que serviría para escoltar a un numeroso ejército a lo largo del Misisipi, de Cairo a Memphis y a Nueva Orléans. De hecho, todas las demostraciones sobre el Misisipí no eran sino simples maniobras diversionistas. En el momento decisivo, las cañoncras fueron encaminadas por el Ohio, después de allí por el Tennessce, que remontaron hasta Fort Henry. Con Fort Donelson sobre cl Cumberland, esta plaza fuerte constituía la segunda línea de defensa de los secesionistas en Tennessec. La posición había sido bicn elegida ya que en caso de retirada definitiva, más allá del Cumberland, ese curso de agua cubriría su frente como el Tennessee protegía su flanco izquierdo, y la estrecha banda de ticrra entre los dos ríos estaba suficientemente cubierta por los dos fuertes mencionados antes. Sin embargo, gracias a una acción rápida, los unionistas bundieron también la sogunda línea, antes de atacar el ala izquierda y cl centro de la primera. En la primera semana de febrero, las cañoneras unionistas hicieron su aparición frente.a Fort Henry, que fue tomado después de un corto bombardeo. La guarnición pudo escapar y llegar a Fort Donelson, ya que las fuerzas terrestros de las que disponía la expedición no eran bastante numerosas como para cercar la plaza. Las cañoneras volvieron a bajar por el Tennessee hasta Ohío y desde allí, por el Cumberland, subieron hasta Fort Donelson. Una cañoncra aislada subió hábilmente por el Tennessee, en pleno corazón del Estado del misino nombre, rozando el Estado de Misurí; llegó hasta Florencia en el norte de Alabama, donde una serie de pantanos y bancos (conocidos con el nombre de Mussle Shoals) impidió que continuara la navegación. El hecho de que una sola cañonera haya podido cumplir este largo crucero de por lo menos ciento cincuenta millas y volver luego sin haber sufrido el menor ataque, prueba que los sentimientos unionistas prevalecen a lo largo del río y serán muy útiles el día en que las tropas de la Unión avancen hasta allí. e Esta expedición fluvial por el Cumberland, combinaba sus movimientos sin embargo, con los de las fuerzas terrestres, al mando de los generales Halleck y Grant. Los secesionistas estacionados en Bowling Green fueron inducidos a error por la demostración de los unionistas, Se quedaron tranquilamente en su campamento durante la semana que siguió a la caída de Fort Henry, mientras que Fort Donelson está cercado por tierra por cuarenta mil unionistas y la costa del río estaba amenazada por una poderosa flota de cañoneras. Como el campamento de Mill Springs y de Fort Henry, Fort Donelson tiene el curso de agua a sus espaldas, sin disponer de un puente para la retirada. Es la plaza más fuerte que atacaron los unionistas hasta ahora. Los trabaios de fortificación habían sido efectuados con el mayor cuidado; además la plaza era lo suficientemente vasta como para contener y alojar a veinte mil hombres. El primer día del ataque, las cañoneras redujeron al silencio a las baterías que dirigían su fuego sobre la orilla del río, y bombardearon el interior del perímetro fortificado mientras las tropas terrestres rechazaban las avanzadas enemigas y forzaban al grueso de los secesionistas a buscar protección justo bajo los cañones de sus propios trabajos fortificados. po Segunco día, parece que las cañoneras que ya habían sido pro adas aa víspera, no hicieron gran cosa. Por el contrario, las tropas, " tres tuvicron que sostener una batalla larga y apasiona a po momentos, con las columnas de la guarnición que intenta Jan per forar el ala derecha del enemigo para asegurarse una línea de retirada en dirección a Nashville. Sin embargo, un ataque enérgico del ala derecha de los unionistas sobre cel ala izquierda de os secesionistas e importantes refuerzos en beneficio del ala izquierda unionista, decidieron la victoria de los asaltantes. Diferentes puestos fortificados exteriores fueron tomados por asalto. Empuja os a sm línea de defensa interior, sin ningún camino de retira a y de manera manifiesta fuera de estado para resistir un nuevo asalto, la guarnición se rindió incondicionalmente, al día siguiente. II Con Fuerte Donelson, la artillería, el tren de campaña y el mate: rial de gucrra de la guarnición, cayeron en manos de los aos tas; treinta mil secesionistas se rindieron el día de la capitu EN otros mil al día siguiente apenas apareció la vanguardia e los vencedores ante Clarsville y esta ciudad situada en el curso po rior del Cumberland abrió sus puertas. Los sccesionistas habian almacenado allí grandes reservas de víveres. ]

La toma de Fort Donelson encierra, sin embargo, un pequeño misterio: la huida del general Floyd con cinco mil hombres, a segundo dia de bombardeo. Estos fugitivos eran demasiado nurnerosos como para desaparecer por encanto durante la noc 1e, o ( S barcos de vapor. Algunas medidas de precaución por parte de los asaltantes hubieran podido prevenir la huida.

Siete días después de la rendición de Fort Donelson, los e rados ocuparon Nashville. La distancia entre esas dos locali a es es de alrededor de cien millas inglesas. Por lo tanto tuvicron que hacer quince millas por día, por caminos llemos de bac 1Cs y durante la peor estación del año: csto hace honor a las tropas unionistas. Ánte Ja noticia de la caida de Fort Donelson, los secesionistas evacuaron Bowling Grecn; una semana más t donaron Columbus y se retiraron a ta y cinco millas más al sur.

De csta manera la Unión había reconquistado enteramente a Kentucky. Y los secesionistas no podrán retener Tennessee si no libran y ganan una gran batalla, Parece que han concentrado más de sesenta y cinco mil hombres con ese fin, Sin embargo nada les impide a los unionistas oponerles una fuerza aun muy superior. La conducción de las operaciones en la campaña de Kentucky merece los más vivos elogios. La reconquista de un territorio tan vasto, el avance en dirección a Ohío hasta Cumberland en un solo mes, todo esto revela una cnergía, una decisión y una rapidez de ejecución que los ejércitos regulares de Europa raramente lan igualado. Comparemos por cjemplo, la lenta progresión de los Aliados de Magenta a Solferino en 1859, sin perseguir al cnemigo en retirada, sin tentativa de aislar a los retrasados o desbordar y encerrar cuerpos de tropa enteros.

Halleck y Grant en particular, dan buenos ejemplos de conducta militar enérgica. Al dejar completamente de lado Columbus y Bowling Green, concentraron sus fuerzas cn los puntos decisivos —Fort Henry y Fort Donelson— que atacaron con rapidez y con energía haciendo Columbus y Bowling Green, insostenibles. En seguida se pusieron en marcha hacia Clarksville y Nashville, sin dar tiempo a los secesionistas en retirada a ocupar nuevas posiciones en el norte de Tennessee. Durante esta rápida persecución el cuerpo de ejército secesionista de Columbus quedó completamente separado del centro y del ala derecha de su ejército. Los diarios ingleses criticaron injustamente esta operación. Aunque el ataque al Fort Donelson hubiera fracasado, los secesionistas podían ser retenidos cerca de Bowling Green por el general Buell; no hubieran podido Separar una tropa suficiente como para permitirle a la guarnición perseguir a los unionistas en campo raso amenazando su retirada. Por otra parte, Columbus estaba tan alejada que en ningún caso podía intervenir en las Operaciones conducidas por Grant. De hecho, cuando los unionistas limpiaron de sccesionistas Misurí, Columbus, para estos últimos, era solo un puesto desprovisto de todo interés. Las tropas de su guarnición debieron retirarse a toda prisa hacia Memphis o hacia Arkansas para no verse obligados a entregar sus armas sin gloria.

arde abanuna isla del Misisipí, cuarenLuego de la limpieza de Misurí y de la reconquista de Kentucky, el teatro de guerra se estrechó a tal punto que los diferentes ejércitos pueden cooperar, en cierta medida, en toda la línea de operaciones y ayudarse entre sí para alcanzar ciertos resultados. En otros términos, recién ahora la guerra toma un carácter estratégico y la configuración del país reviste un nuevo interés. Ahora les toca a los generales nordistas descubrir el talón de Aquiles de los Estados algodoneros. Hasta la toma de Nashville no podía haber operaciones estratégicas comuncs a los ejércitos de Kentucky y Potomac, separados por distancias demasiado largas. Es verdad que se encontraban en la misma línea del frente, pero sus líneas de operación cran con1pletamente difereutes, Solo con el avance victorioso en Tennessee los movimientos de los ejércitos de Kentucky tomaron importancia dentro de todo el teatro de operaciones.

Los diarios americanos influenciados por McClellan hicieron mucho ruido con la teoría “anaconda” envolvente, que preconiza que una immensa línea de ejércitos encierre la rebelión, oprima progresivamente sus miembros y finalmente estrangule al enemigo. Es una chiquilinada. Es un arreglo del llamado sistema del cordón inventado por Austria alrededor de 1770 y utilizado contra los franceses de 1792 a 1797 con tanta obstinación y marcado por tantos fracasos incesantes. En Jemappes, Fleurus y muy particularmente Montenotte, Millesimo, Dego, Castiglione y Rívoli, el sistema del cstrangulamiento prendió mucho. Los franceses cortaron en dos el “anaconda” y concentraron su ataque en un punto con fuerzas superiores, y después despedazaron uno tras otro los pedazos del “anaconda”. En los Estados más o menos poblados y centralizados siempre existe un centro que si es ocupado por el enemigo a menudo rompe la resistencia nacional. París es un ejemplo impresionante de esto. Sin embargo, los Estados esclavistas no poscen tal centro. Están poco poblados y casi no tienen grandes ciudades, salvo cada tanto, sobre la costa. Sin embargo, hay que preguntarse si al menos existe un centro de gravitación militar, la captura del cual rompería la columna vertebral de la resistencia. O bien, como ocurrió en Rusia hasta 1812 ¿para lograr la victoria hay que ocupar cada pueblo y cada localidad, en una palabra: ocupar toda la periferia? Echemos una ojeada a la configuración geográfica de Secessia, con su larga banda costera sobre el Atlántico y sobre el golfo de Méjico, Durante el tiempo que los confederados tuvieron Kentucky y Tennessce, su territorio formaba un conjunto bien compacto. La pérdida de esos dos Estados clavó en su territorio una figantesca cuña que separa los Estados situados sobre la costa norte del océano Atlántico de los Estados situados sobre el golfo de Méjico. El camino de Virginia y de las dos Carolinas a Tejas, a Luisiana, a Misisipí y en parte, a Alabama, pasa por Tennessee que acaba de ser ocupado por los unionistas. El único camino que después de la conquista total de Tennessee por la Unión, une las dos secciones de los Estados esclavistas, pasa por Georgia. Esto demuestra que Georgia es la llave de Secessia, Al perder Georgia, La Confederación se encuentra cortada en dos secciones que ya no disponen de ninguna comunicación entre sí, Ahora bien, es indispensable que los secesionistas puedan reconquistar Georgia, ya que las fuerzas militares unionistas podrían concentrarse en una posición central, mientras que sus adversarios, divididos en dos campos, apenas tendrían fuerzas para realizar un ataque conjunto.

del golfo de Méjico y los de la costa norte del Atlántico pasa por Macon y Gordon, cerca de Millegeville.

La ocupación de estos dos puntos cortaría en dos a Secessia y permitiría a los unionistas derrotar a una parte y después a la otra. De esto que acabamos de decir se deduce que ninguna república sudista es viable sin la posesión de Tennessee. En efecto, sin Tennessee, el punto vital de Georgia se encuentra a ocho o diez días de marcha desde la frontera. Por lo tanto el Norte tiene constantemente tomado del cuello al Sur: a la menor presión de sus dedos, el Sur debe ceder o retomar la lucha para sobrevivir, en condiciones en las que una sola derrota le quita toda perspectiva de victoria. De estas consideraciones se desprende que: El Potomac no es la posición más importante del teatro de la guerra. La toma de Richmond y el avance del ejército de Potomac hacia el Sur —difíciles por los numerosos cursos de agua que cortan la' línea de marcha— podrían tener un terrible efecto psicológico pero desde el punto de vista puramente militar, no decidirian nada en absoluto.

La decisión de la campaña descansa en el ejército de Kentucky que actualmente ocupa Tennessee, territorio sin el cual la secesión no puede vivir. Por lo tanto habría que reforzar este ejército a costa de los otros y sacrificando todas las operaciones menores. Sus próximos puntos de ataque tendrian que ser Chattanooga y Dalton en el Tennessee superior, porque esas ciudades son los nudos ferroviarios más importantes de todo cl Sur. Después de su ocupación los Estados del este y del oeste de Secessia quedarían unidos solo por las líneas de comunicación de Georgia. Quedaría entonces por cortar la línea del ferrocarril que va de Atlanta a Georgia para finalmente destruir el último contacto entre las dos secciones al ocupar Macon y Gordon.

Por el contrario si el plan “anaconda” continuara, a pesar de todos los éxitos locales y aun los del Potomac, la guerra podría prolongarse al infinito, aunque las dificultades financieras y las complicaciones diplomáticas crearan un nuevo margen de maniobra para el Sur. CArLoSs MARX LA PRENSA INGLESA Y LA CAÍDA DE NUEVA ORLEANS Die Presse, 20/5/1862 Londres, 16 de mayo de 1862.

Cuando corrieron los primeros rumores sobre la caída de Nueva Orleáns, Times, Herald, Standard, Morning Post, Daily Telegraph y EN diarios ingleses que simpatizan con los desolladores de esclavos el Sur, demostraron con argumentos de or eg acti o demos dE e orden estratégico, táctico, gico, exegético, político y moral pesadamente balanceados, que ese ruido no cra sino uno de los tantos engaños que Reuter, Havas, Wolff y sus agencias secundarias tienen la costumbre de dejar caer periódicamente. Afirmaban que los medios naturales de defensa de Nueva Orleáns acababan de ser reforzados no solo con nuevas fortificacioncs, sino con todo tipo de infernales mecanismos submarinos y cañoneras blindadas. Al pasar señalaban el espíritu espartano de la población de Nueva Orleáns y su odio feroz hacia los mercenarios: a sueldo de Lincoln. ¿Y acaso Inglaterra no había sufrido frente a Nueva Orleáns la derrota que puso un fin lamentable a su segunda guerra contra los Estados Unidos en 1812-1814? Nada hacía prever, por lo tanto, que Nueva Orleáns no renovaría históricamente la epopeya de Zaragoza o de Moscú *. Además encerraba quince mil fardos de algodón, gracias a los que sería fácil encender un inextinguible fuego autodestructor, haciendo abstracción de que en 1814 los fardos de algodón debidamente humedecidos se revelaron más resistentes al fuego de la artillería que los trabajos fortificados de Sebastopol. ¡En una palabra, la toma de Nueva Orleáns es un lindo ejemplo de las fanfarronadas yanquis!

Cuando se confirmaron los primeros rumores, a través de los vapores que llogaron dos días más tarde a Nueva York, el grueso de la prensa proesclavista inglesa siguió siendo escéptica. El Evening Standard sobre todo, estaba tan seguro de lo que adelantaba que en el mismo número publicó un editorial en el que demostraba claramente que Nueva Orleáns era inexpugnable, mientras a la vez anunciaba con grandes titulares la caída de la inexpugnable ciudad. Por su parte, el Times que hace gala de su discreción, dio un giro. Todavía dudaba de la noticia pero se declaraba dispuesto a cualquier eventualidad ya que la ciudad en medialuna era más una ciudad de pillos que de héroes. Esta vez el Times tenía razón. Nueva Orleáns: es el depósito de la escoria de la bohemia francesa. En el verdadero sentido del término: es una colonia penitenciaria francesa y nunca, en el correr del tiempo renegó de sus orígenes. Times tardó cierto tiempo en darse cuenta de este hecho, en general, bastante conocido. En fin, el hecho concreto se impuso a todo el mundo. ¿Qué hacer? La prensa proesclavista inglesa demuestra ahora que la caida de Nueva Orleáns era una ventaja para los confederados del Sur y una derrota para los federados, La caída de Nueva Orléans permitió al general Lovell y a sus tropas reforzar el ejército de Bcauregard, que tenía mucha más necesidad de esc refuerzo por cuanto tenía a su frente una concentración de ciento sesenta mil hombres (¡exageran un poco!) bajo las órdenes de Halleck y por otra parte, el gencral Mitchel había cortado los contactos de Beauregard con el este al interrumpir las comunicaciones ferroviarias de Menphis a Chattanooga, es decir la línea en dirección,a Richmond, Charleston y Savannah *?. Después de este corte de comunicaciones (del que habíamos dado cuenta mucho antes de la batalla de Corinth como movimiento estratégico previsible), Beauregard ya no disponía de ninguna comunicación ferroviaria con Corinth, fuera de la que lleva a Mobile y Nueva Orleáns. Después de la caída de Nueva Orleáns solo disponía de la línea de Mobile y no podía aprovisionar convenientemente a sus tropas. Por lo tanto debió replegarse sobre Menphis: ¡según la prensa: proesclavista inglesa, su capacidad de aprovisionamiento se ve: mejorada por su unión con las tropas de Lovell! Por otra parte, esos oráculos señalan que la fiebre amarilla sacará a los federados de Nueva Orléans, y que si la ciudad no es Moscú, su alcalde muy bien podría ser Bruto. Basta leer (cf. New York Herald) la epístola melodramáticamente alentadora al comandante Farragut. “¡Nobles palabras, señor, hermosas palabras)” * ¡Pero las palabras por duras que sean, no quiebran huesos!

Sin embargo, la prensa de los esclavistas no es tan optimista como sus consoladores ingleses, en lo que concierne a la caída de Nuszva Orléans.

El Richmond Dispatch escribe: “¿Qué se hicieron nuestras cañoneras blindadas, Misisipí y Luisiana, de las que esperábamos la salvación de la ciudad en media luna? Es como si hubieran sido de vidrio, por su efecto sobre el adversario. Es en vano negar que la toma de Nueva Orleáns es para nosotros un golpe muy duro. Con esto el gobierno confederado está separado de Luisiana occidental, de Tejas, de Misuri, y de Arkansas.” El Norfolk Day Book señala: “Es la derrota más seria desde cl comienzo de la guerra. Augura privaciones y restricciones para todas las clases sociales, peor aún: amenaza el aprovisionamiento de nuestro ejército,” El Atlantic Intelligentzer se lamenta: “Esperábamos otro resultado. El avance enemigo no era un ataque sorpresa; estaba previsto desde hacía mucho tiempo. Nos habían prometido que si el adversario pasaba frente a Fort Jackson, una artillería temible lo obligaría a la retirada o aseguraría su destrucción. En todo esto nos engañamos, como todas las veces que las fortificaciones debieron garantizar la seguridad de una plaza o de una ciudad. Pareciera que las invenciones modernas hubieran arruinado la capacidad defensiva de las fortificaciones. Las cañoneras blindadas las destruyen o pasan ante ellas sin problemas. 'Temeimos que Memphis comparta la suerte de Nueva Orleáns. ¿Acaso no sería insensato acunarnos con ilusiones?” Petersburg Express escribe: “La toma de Nueva Orleáns por los federados es el acontecimiento más extraordinario y el más fatal de toda la guerra.” Federico ENGELS y CARLOS MARX LA SITUACIÓN EN EL TEATRO DE LA GUERRA AMERICANA Die Presse, 30/5/1862 La toma de Nueva Orleáns tal como la relatan los boletines que hemos recibido hasta ahora, se señala como un acto de bravura prácticamente sin paralelos en la historia de la flota. La flota de los unionistas sólo tiene barcos de madera: alrededor de seis barcos de guerra, cada uno armado con catorce a veinte cañones, apoyados por una numerosa flotilla de cañoneras y de navíos con morteros. Esta flota tenía que vérselas con dos fuertes que barricaban el paso del Misisipi. Al alcance del fuego de los cien cañones de esos fuertes, el río estaba barricado con una fuerte cadena detrás de la cual había un gran número de minas, brulotes y otros mecanismos de destrueción. Por lo tanto, había que pasar esos primeros obstáculos antes de deslizarse entre los fuertes. Sin embargo, del otro lado de los fuertes había una segunda y poderosa línea de defensa constituida