KARL MARX

LA GUERRA CIVIL NORTEAMERICANA52

[ ] En la política exterior de los Estados Unidos, así como en la interior, el interés de los esclavistas servía de norte. En realidad, Buchanan había obtenido el cargo presidencial gracias a la publicación del Manifiesto de Ostende, en el cual se proclama que la adquisición de Cuba, ya por compra, ya por la fuerza de las armas, constituye el gran objetivo de la política nacional. Bajo su gobierno, el norte de México ya estaba dividido entre especuladores norteamericanos en tierras, que esperaban impacientemente la señal para precipitarse sobre Chihuahua, Coahuila y Sonora** No menos dirigidas desde la Casa Blanca en Washington estaban las incansables expediciones piratas de los filibusteros contra los estados de América C e n t r a l E n la más estrecha relación con.esta política exterior, cuyo proposito manifiesto era conquistar nuevo territorio para la expansión de la esclavitud y del poder de los esclavistas, se encontraba la reapertura de la trata de esclavos, secretamente apoyada por el gobierno de la Unión, El propio St[ephen] A[Arnold] Douglas declaró el 20 de agosto de 1859 en el senado norteamericano: du rante el año pasado se habrían introducido más esclavos desde Africa que en ningún otro año, incluso que en la época en que la trata aún era legal. El número de escla vos importados en el último año se cifra en 15.000.

La propaganda armada de la esclavitud en el exterior era el objetivó confeso de la política nacional; la Unión, de hecho, se había vuelto el esclavo de los 300.000 escla vistas enseñoreados en el Sur. Una serie de compromisos, que el Sur obtuvo gracias a su alianza con los demócratas norteños, produjo ese resultado. Todos los intentos de

resistencia contra ios crecientes abusos de los esclavistas, intentos repetidos periódicamente desde 1817, se habían ido a pique merced a esa alianza. Por fin se produjo un viraje.

Apenas se había aprobado el Kansas-Nebraska Bill, que borró la línea fronteriza de la e-sclavitud y sometió su introducción en nuevos territorios a la voluntad de la ma yoría de los colonos, cuando emisarios armados de los esclavistas, ralea fronteriza de Missouri y Arkansas con el cuchillo de monte en una mano y el revólver en la otra, se lanzaron sobre Kansas y procuraron, mediante atrocida des inaudita, expulsar a sus pobladores del territorio colonizado por éstos. Tales correrías gozaron del apoyo del gobierno federal en Washington. Con este motivo se produjo una enorme reacción. En todo el Norte, particu larmente en el Noroeste 10, se formó una organización de socorro para apoyar a Kansas con hombres, armas y dine

ro. De esta organización surgió el Partido Republicano, que debe su origen, pues, a la lucha por Kansas. Luego

de que fracasara el intento de transformar a Kansas en un territorio esclavista por la fuerza de las armas, el Sur pro curó alcanzar el mismo resultado a través de intrigas polí ticas. El gobierno de Buchanan, en particular, hizo lo po sible y lo imposible por relegar a Kansas, en las filas de los Estados Unidos, a la condición de estado esclavista con una constitución esclavista impuesta desde afuera. De ahí que se renovara la lucha, que esta vez tuvo lugar principalmente en el congreso de Washington. Incluso Stephen] A(mold] Douglas, el jefe de los demócratas nor teños, pasó entonces (1857-1858) a oponerse al gobierno y a sus aliados del Sur, porque la imposición de una constitución esclavista contradecía el principio de la sobe ranía de los pobladores, establecida en el Nebraska Bill de 1854. Douglas, senador por Illinois, un estado del Nor oeste, naturalmente habría perdido toda su influencia si hubiese querido reconocer al Sur el derecho de apoderarse por la violencia, o mediante leyes del congreso, de territo rios colonizados por el Norte. Así como la lucha por Kansas había creado al Partido Republicano, motivó al mismo tiempo 4a primera escisión dentro del propio Parti

do Demócrata.

El Partido Republicano formuló su primera plataforma para la elección presidencia] de 1856. Aunque su candida to, John Frémont, no se impuso, de todos modos la enor me cantidad de sufragios emitidos por él demostró el rá pido crecimiento del partido, principalmente en el Noroes te. En su segunda Convención Nacional para la elección presidencial (17 de mayo de 1860), ios republicanos reite raron su plataforma de 1856, ampliada solamente con al gunos agregados. Su contenido fundamental era el siguien te: ni un pie de nuevo territorio debe ser entregado en

adelante a la esclavitud. La política pirata hacia el exte rior ha de cesar. Se estigmatiza la reimplantación de la trata. Finalmente, deben promulgarse leyes freesoil'5 para el fomento de la colonización líbre.

El punto vitalmente importante de esta plataforma era ei de que no se debía conceder un solo pie de nuevo territorio a la esclavitud; ésta, más bien, debería quedar confinada de una vez por todas en los límites de los estados donde ya existía legalmente. La esclavitud, por

tanto, tendría que ser formalmente internada; pero la ex

pansión continua del territorio y la permanente extensión de la esclavitud allende sus viejos límites constituyen una ley vital para los estados esclavistas de la Unión.

El cultivo de los artículos sureños de exportación, algo dón, tabaco, azúcar, etc., realizado por los esclavos, sólo es remunerativo mientras lo practiquen grandes cuadrillas

de esclavos, en escala masiva y sobre vastas superficies de

un suelo naturalmente fértil, que sólo requiere trabajo simple. El cultivo intensivo, menos dependiente de la fer tilidad del suelo que de la inversión de capital, inteligen

cia y energía del trabajo, es contrario a la naturaleza de

la esclavitud. De aquí la rápida transformación de estados

como Maryland y Virginia, que antaño empleaban esclavos para producir artículos de exportación, en estados que

crían esclavos para exportarlos a las regiones ubicadas más

al sur. Incluso en Carolina del Sur, donde los esclavos constituyen los cuatro séptimos de la población, el cultivo del algodón desde hace años está completamente estacio

nado, a causa del agotamiento del suelo. Sí, Carolina del Sur, por la fuerza de las circunstancias, ya se ha transfor

mado parcialmente en un estado criador de esclavos, pues

por año vende esclavos por valor de cuatro millones de

dólares a los estados del extremo Sur y del Suroeste) Una vez que se ha alcanzado este punto, la adquisición de nuevos territorios se torna necesaria, a fín. de que una parte de los esclavistas pueda equipar con los esclavos nuevas plantaciones fértiles, y con ello se cree un merca do de cría de esclavos, por ende de venta de éstos, para la parte que ha permanecido en los lugares de origen. No existe duda alguna, por ejemplo, de que sin la adquisición de Louisiana, Missouri y Arkansas por los Estados Unidos, hace tiempo que la esclavitud se habría extinguido en Virginia y Maryland. En el Congreso Secesionista de Montgomery, el senador Toombs37, uno de los voceros del Sur, formuló contundentemente la ley económica que rige la constante expansión del territorio de la esclavitud: “Si no se produce —aseveró— un gran aumento del territorio esclavista, dentro de quince años habrá que permitir a los esclavos que huyan de los blancos, o los blancos tendrán que huir de los esclavos”

La representación de cada estado en la Cámara de Re presentantes depende, como es sabido, de la cantidad de personas que integran su población. Como la población de los estados libres crece muchísimo más rápidamente que la de los estados esclavistas, el número de los representan tes norteños había de dejar atrás, con gran celeridad, al de los sureños. El asiento real del poderío político del Sur, por lo tanto, se transfiere cada vez más al senado norteamericano, donde cada estado, sea grande o pequeña su población, está representado *'or dos senadores. Para mantener su influencia en el senado, y a través del sena do, su hegemonía sobre los Estados Unidos, el Sur, por consiguiente, necesitaba una formación continua de nuevos estados esclavistas. Ello sólo era posible, sin embargo, me diante la conquista de países extranjeros, como en el caso

de Tejas, o por la transformación de los territorios perte necientes a los Estados Unidos en territorios esclavistas, primero, y luego en estados esclavistas, como en el caso

de Missouri, Arkansas, etc. John Calhoun38, a quien los esclavistas admiran como a su estadista par excellence, manifestó ya el 19 de febrero “de 1847 en el senado que esta corporación sola ponía el equilibrio del poder en

manos del Sur; que la expansión del territorio esclavista era necesaria para preservar este equilibrio entre el Sur y el Norte en el senado, y que, por lo tanto, se justificaban los intentos del Sur de crear nuevos estados esclavistas por la violencia.

Por último, el número de los verdaderos esclavistas en el Sur de la Unión no pasa de 300.000, una reducida oligarquía ante la cual se hallan muchos millones de los llamados “blancos pobres” (poor whites), cuya masa crece constantemente por obra de la concentración de la propie dad de la tierra y cuya situación sólo puede compararse con la de los plebeyos en la época de la más extrema decadencia de Roma. Solamente mediante la adquisición, o las perspectivas de adquisición de nuevos territorios y por medio de expediciones piratas, es posible conciliar los intereses de estos “blancos pobres” con los de los esclavis tas, -brindar una salida innocua al ansia de acción que anima a aquélla* y domesticarlos mediante la esperanza de transformarse algún día ellos miscaos en dueños de escla

vos. El confinamiento estricto de la esclavitud dentro de su

viejo territorio, pues, tenía que producir, con arreglo a la ley económica, su paulatina extinción; en la esfera políti ca, aniquilar la hegemonía que los estados esclavistas ejer cen a través del senado y, finalmente, exponer a la oli garquía esclavista, dentro de sus propios estados, a amena zantes peligros por el lado de los “blancos pobres”. Con ei principio de que toda expansión ulterior de los territo rios esclavistas debía prohibirse por ley, los republicanos, pues, atacaban en sus raíces el poder de los propietarios de esclavos. La victoria electoral republicana, por consiguiente, debía provocar la lucha abierta entre el Norte y el Sur. De todos modos, esta victoria electoral, como ya se ha señalado, estaba condicionada por la escisión en el campo demócrata;

La lucha de Kansas ya había provocado una división entre el partido esclavista y sus aliados los demócratas del Norte. La misma lucha estalló ahora, con motivo ..de la elección presidencial de 1860, en una forma más general. Los demócratas norteños, con Douglas como su candidato,

lograron que la introducción de la -esclavitud en los terri*

torios dependiera de lo que decidiese la mayoría de los pobladores. El partido de los esclavistas, con Breckinridge59 como candidato, sostiene que la Constitución de los Estados Unidos, tal como también lo ha declarado la Corte Suprema, establece la legalidad de la esclavitud; ésta ya es legal en sí y para sí en todos los territorios y no requiere ninguna naturalización especial. Mientras que los republicanos, pues, prohibieron todo aumento de los terri torios esclavistas, el partido sureño reivindica como domi nios legalmente garantizados todos los territorios de la república. Lo que, pongamos por caso, procuraron hacer con Kansas —imponer la esclavitud en un territorio, go bierno federal mediante, contra la voluntad de los propios pobladores"11' ahora lo proclaman como ley para todos los territorios de la Unión. Una concesión de esta índole esta ba por encima del poder de los jefes demócratas y sólo hubiera provocado la deserción dé su ejército hacia el campo republicano. Al partido esclavista, por otro lado, no lé podía bastar con la “soberanía de los pobladores”, defendida por Douglas. Lo que ese partido quería obtener tenía que lograrse en los cuatro años siguientes, bajo el nuevo presidente; sólo podía obtenerse mediante los recur sos del gobierno federal y no toleraba demora ulterior alguna. No escapaba a la comprensión de los esclavistas qué se había formado un nuevo poder, el Noroeste, cuya población, que entre 1850 y 1860 casi se había duplica do, ya poco menos que se equiparaba a la población blan ca del Sur; un poder que ni por tradición o temperamen to, ni por modo de vida, se inclinaba a dejarse arrastrar de compromiso en compromiso, a la manera de Iqs viejos estados norteños. La Unión tenía valor aún para el Sur sólo en tanto el poder federal le sirviera como medio para la ejecución de la política esclavista. En caso contrario, más le valía provocar ahora el rompimiento, en lugar de contemplar durante cuatro años el desarrollo del Partido Republicano y el ascenso del Noroeste y comenzar la lu cha bajo condiciones más desfavorables. Por ello el parti do esclavista Jugó va banguefa. Cuando los demócratas

a ¡Está en juego la banca! ; jugar va banque significa arriesgarse a

todo o nada.

del Norte se negaron a seguir desempeñando el papel de los “ blancos pobres” sureños, el Sur provocó la victoria de Lincoln por medio de la división de los sufragios, y luego tomó esta victoria como pretexto para desenvainar la espada.

El movimiento entero se fundaba y se funda, como se ve, en la cuestión de la esclavitud. No en el sentido de si en los actuales estados esclavistas deben ser liberados directamen te los esclavos o no, sino en el de si los veinte millones de hombres libres del Norte deben seguir subordinados a una oligarquía de 300.000 dueños de esclavos; de si los enormes territorios de la república deberán convertirse en semilleros de estados libres o de la esclavitud; finalmente, de si la política nacional de la Unión debe enarbolar la bandera de la propagación armada de la esclavitud en México, América Central y del Sur. [ ]

(Del artículo “ Der Nordamerikanische Bürgerkrieg”, fechado en Londres el 20 de octubre de 1861 y publicado el 25 de ese mes en Die Presse. MEW, t. XV, p. 334-338.]