Es un hecho curioso que la prensa inglesa, que en los últimos seis meses no se ha ocupado sino de la posición de Austria, jamás nos haya brindado ninguna información positiva sobre las fuerzas militares reales que este país puede arrojar a la balanza en el momento en que decida seguir una línea política definida. Los diarios londinenses han estado divididos en cuanto a la cuestión de si era preferible la alianza con Austria o una ruptura abierta con ella. Pero esos diarios, que representan la opinión pública de una nación que se precia de ser la más práctica del mundo, jamás se han dignado entrar en esos pormenores y estadísticas que, no solo en el comercio y la economía política, sino también en la política nacional, constituyen la base de toda medida adoptada con inteligencia. En verdad, la prensa británica da la impresión de estar dirigida por caballeros tan ignorantes en su ramo como esos oficiales británicos que creen cumplir con todo su deber al comprar un grado*. Un periódico dice que la alianza austríaca ha de cultivarse a toda costa y bajo todas las circunstancias, porque Austria es una inmensa potencia militar. Otro dice que la alianza austríaca es peor que inútil, porque todas sus energías se requieren para mantener a raya a Hungría, Polonia e Italia. Cuáles son las fuerzas militares reales de Austria, ni uno ni otro se toman la molestia de averiguarlo.

El ejército austríaco, aunque administrado hasta 1849 conforme a un sistema tosco y anticuado, fue completamente reformado en ese año. Las derrotas en Hungría tuvieron tanta parte en ello como las victorias en Italia. La administración se liberó de viejos obstáculos tradicionales. El ejército, empleado en un país donde apenas acababan de ser sofocadas la revolución en la capital y la guerra civil en las provincias, fue organizado sobre un pie de guerra regular. La distribución del ejército en brigadas, divisiones y cuerpos permanentes, tal como existió bajo Napoleón y como existe ahora en el ejército activo ruso, fue introducida con éxito. Los 77 regimientos de infantería, más los cazadores, y los 40 regimientos de caballería, que habían sido dispersados durante las campañas de Italia y Hungría —empleándose al mismo tiempo no solo batallones del mismo regimiento, sino incluso compañías de los mismos batallones, parte en Hungría y parte en Italia—, fueron reunidos y encuadrados en brigadas de tal manera que se impidiera cualquier desorden semejante y se asegurara el curso regular de la administración regimental. Conforme a este nuevo plan, la fuerza austríaca está dividida en cuatro ejércitos, compuestos por doce cuerpos de ejército y dos cuerpos de caballería. Cada ejército no solo está completo en las tres armas, sino que está dotado de un estado mayor administrativo perfectamente independiente y del material necesario para asegurar su inmediata disposición para la acción. El primer ejército —1.er, 2.º y 9.º cuerpo de ejército— ocupa por lo general las provincias alemanas del Imperio; el segundo ejército —5.º, 6.º, 7.º y 8.º cuerpo de ejército, y 2.º cuerpo de caballería— y el tercer ejército —10.º, 11.º y 12.º cuerpo de ejército, y 1.er cuerpo de caballería— ocupan por lo general las provincias húngaras y eslavas; mientras que el cuarto ejército, que consta únicamente del 4.º cuerpo de ejército, ocupa Italia.

Cada cuerpo de ejército consta de dos a tres divisiones de infantería, una o dos brigadas de caballería, cuatro baterías de artillería de reserva y los correspondientes destacamentos de pontoneros, comisariado de tren y oficiales médicos. Un cuerpo de caballería consta de dos divisiones, equivalentes a cuatro brigadas u ocho regimientos de caballería, con el número correspondiente de baterías ligeras. Una división de infantería consta de dos brigadas de cinco batallones, con una batería a pie cada una, y de dos a cuatro escuadrones de caballería.

El conjunto de la fuerza así distribuida consta, como hemos señalado más arriba, de setenta y siete regimientos de infantería, más los cazadores, cuarenta regimientos de caballería y catorce regimientos de artillería de campaña, además de artillería de guarnición, ingenieros, zapadores, etc. La infantería se compone de sesenta y dos regimientos de línea, catorce regimientos de infantería de la frontera y un regimiento más veinticinco batallones de cazadores. Un regimiento de línea consta de cinco batallones activos y uno de depósito, o de veintiocho compañías activas y cuatro de depósito. La compañía activa cuenta con doscientos veinte hombres, la compañía de depósito con ciento treinta. Un regimiento de línea, por consiguiente, se espera que cuente, en sus cinco batallones activos, 5.964 hombres, lo que para 62 regimientos, incluidos los depósitos, da 369.800 hombres. La infantería de la frontera, que suma catorce regimientos, tiene dos batallones activos y uno de reserva por regimiento, equivalentes a doce compañías activas y cuatro de reserva. La compañía activa tiene una fuerza de 242 hombres, incluidos 22 cazadores. Cada regimiento de la frontera cuenta, por tanto, con 3.850 hombres, y la totalidad de los catorce regimientos suma 55.200. La fuerza de cazadores, o Jägers, consta de un regimiento de siete batallones —32 compañías, incluido el depósito— y 25 batallones —125 compañías, incluidos los depósitos—; cada compañía cuenta con 202 hombres, lo que hace un total de 32.500 para toda la fuerza de cazadores. La suma total asciende así a 470.000 hombres.

La caballería austríaca consta de 16 regimientos pesados (8 de coraceros y 8 de dragones) y 24 regimientos ligeros (12 de húsares y 12 de lanceros). En el arma de caballería, las distintas nacionalidades que componen el Imperio austríaco han sido utilizadas, muy acertadamente, de acuerdo con sus capacidades distintivas. Los coraceros y dragones son casi exclusivamente alemanes y bohemios; los húsares son todos húngaros, y los lanceros son todos polacos. En la infantería difícilmente habría podido mantenerse una distinción semejante con provecho. Como regla general, los alemanes y húngaros forman los batallones de élite de granaderos, mientras que los tiroleses (alemanes e italianos) y los estirios proporcionan por lo común los cazadores; y la gran mayoría de la infantería de la frontera se compone de croatas y servios, que se hallan igualmente bien adaptados a las funciones de infantería ligera.

La caballería pesada cuenta con seis escuadrones activos y un escuadrón de depósito por regimiento —el escuadrón cuenta con 194 hombres—. La caballería ligera cuenta con ocho escuadrones activos y uno de depósito por regimiento, con 227 hombres por escuadrón. La fuerza total de caballería activa es de 62.500, sin depósitos, y de 67.000 hombres incluidos los depósitos.

La artillería consta de doce regimientos de campaña, un regimiento de costa y un regimiento de cohetes. Los austríacos no tienen artillería a caballo. En lo que ellos llaman artillería de caballería, los servidores de las piezas son transportados sobre los carruajes. Cada regimiento de campaña tiene cuatro baterías de caballería (de a seis libras) y siete baterías a pie (cuatro de a seis libras y tres de a doce libras), además de compañías de reserva. Cada batería tiene ocho piezas. El regimiento de costa no tiene baterías permanentes, sino que está dividido únicamente en batallones y compañías y se emplea en guarnecer las defensas costeras. El regimiento de cohetes tiene 18 baterías, de ocho tubos cada una. De esta manera, se observa que el total de la artillería austríaca asciende a 1.056 piezas y 144 tubos de cohetes. La artillería dispone, además, de ocho batallones de artillería de guarnición, de unos 10.400 hombres, con destacamentos técnicos que constan de 4.500 hombres. Las tropas de ingenieros suman unos 16.700 hombres.

Además de estas tropas activas, de reserva y de guarnición, Austria posee cuerpos separados organizados para servicios especiales, los cuales, aunque no son utilizables como combatientes activos, impiden que la fuerza activa se vea mermada por esos destacamentos de hombres que muy a menudo reducen los batallones a compañías y los regimientos de caballería a escuadrones. Hay tres batallones sanitarios, tropas de tren, y con cada cuerpo de ejército un destacamento de caballería que sirve como ordenanzas. Esta última institución acaba de ser introducida en el ejército inglés, mediante la formación del Cuerpo Montado de Estado Mayor. El ejército austríaco en su conjunto cuenta en total con unos 476.000 hombres y 1.140 piezas de tropas activas; incluidos depósitos, tropas técnicas, estado mayor, tropas de guarnición y policía (gendarmería), suman unos 620.000.

El soldado austríaco sirve ocho años, permaneciendo dos años más en la reserva. Mediante este sistema se mantiene disponible una reserva que, en caso de guerra, puede ser llamada a filas con una fuerza de unos 120.000 hombres. En la frontera militar, cada Grenzer* ha de servir desde los veinte hasta los cincuenta años. De este modo, la fuerza activa de 55.000 hombres de infantería de la frontera puede elevarse hasta 150.000 o 200.000 hombres. Durante el año 1849, se hallaban por lo menos 150.000 de ellos sobre las armas. Pero en aquel tiempo la frontera militar estaba tan despoblada que las mujeres tenían que hacer todo el trabajo de la labranza.

El resumen de estos pormenores, de cuya exactitud podemos dar fe, muestra que la organización militar de Austria le permite poner en campaña, de inmediato, una fuerza de 600.000 hombres, de los cuales, como máximo, 300.000 pueden hacerse disponibles en cualquier punto dado; y, al mismo tiempo, puede ser llamada a filas una reserva de unos 200.000 soldados veteranos, sin necesidad de ningún reclutamiento extraordinario ni de una presión adicional sobre las fuerzas productivas del país.

El ejército ruso está organizado sobre un pie que permite incorporar en su armazón cifras mucho mayores. La población de Rusia es de 60.000.000 frente a los 40.000.000 de Austria; sin embargo, hemos visto que Austria, con solo llamar a los reservistas, puede aumentar su ejército hasta más de 800.000; mientras que Rusia, para alcanzar la misma cifra, se ha visto obligada no solo a llamar a los reservistas, sino también a reclutar nuevas tropas, a razón de una cuota equivalente a cuatro años de conscripción regular.