A la noticia de ayer sobre las victorias magiares* ha seguido hoy la seguridad austriaca de una victoria. El Österreichischer Correspondent comunica desde Olmütz:

«Acaba de llegar a Olmütz el siguiente despacho telegráfico: El mariscal de campo príncipe Windischgrätz derrotó a los insurgentes en Kapolna los días 26 y 27 de febrero. El enemigo huyó en dos direcciones. Un batallón entero fue hecho prisionero.»

El comentario a esta noticia se encuentra en las siguientes líneas, corroboradas también por otras fuentes:

«En Viena, la noticia de la victoria imperial no se conoció el 2 de marzo más que como rumor de bolsa: las cartas llegadas ese día por el correo de Pest no fueron distribuidas.»

Como se ve, la noticia de la victoria imperial lleva todas las marcas de un triunfo de Windischgrätz: las cartas que habrían de confirmarla son retenidas por el correo de Viena. Es la primera vez que el Gobierno de Viena tiene que recurrir a semejantes métodos. ¡La victoria debe de haber sido realmente brillante!

Siguen sin llegar noticias de Transilvania sobre la batalla del día 15 entre Bem y Puchner.° Los últimos informes se detienen en el 14, pero indican que es probable una victoria magiar al día siguiente. Un número de la Lithographierte Correspondenz de Viena escribe:

«Por fin hemos vuelto a recibir cartas directas desde Hermannstadt hasta el 14; sin embargo, no son nada tranquilizadoras.

»El teniente mariscal de campo Puchner no es evidentemente aún bastante fuerte para pasar a la ofensiva contra las fanáticas bandas de los székelys? y las hordas de Bem. Parece haber cierta renuencia, por razones políticas, a emplear la ayuda rusa en la medida que exige el lamentable estado del Gran Ducado. Las cartas comerciales de Hermannstadt y Kronstadt suenan muy miserables. Desde Temesvár comunicaron a Hermannstadt que los serbios se han negado a acudir en ayuda de Transilvania. Esto se desprende también de los movimientos irresolutos de los generales Rukavina, Glaser y Todorovich.»

Los austriacos han sufrido una nueva derrota a manos de Kossuth, no en el campo de batalla, sino en los mostradores de los tenderos y en los puestos portátiles de los buhoneros judíos. Kossuth vio que las autoridades imperiales estaban obligadas a rescatar sus billetes de uno y dos florines e inmediatamente dispuso la producción de billetes de 15 y 30 kreutzer.° Windischgrätz, indignado por este crimen de alta traición contra el erario imperial y real, ha emitido ahora la siguiente proclama?:

«Los rebeldes, huidos a Debreczin, incansables en confundir aún más las ya gravemente perturbadas condiciones del país, han producido, además de los billetes ya emitidos sin derecho ni autorización, billetes de 30 y 15 kreutzer que ya empiezan a circular. Estos billetes llegan sobre todo a manos de las clases más pobres de artesanos y campesinos, que, carentes casi por completo de medios de vida, se hallan ya duramente oprimidos, y a quienes hay que preservar particularmente del daño. Por tanto, por el momento, y hasta que se emita una disposición relativa también a los billetes húngaros, declaro estos billetes, completamente ilegales, de 30 y 15 kreutzer, nulos y sin valor, y prohíbo su aceptación tanto en las cajas públicas como en el intercambio privado.»

¡Como si el señor Windischgrätz pudiera impedir la circulación de los billetes magiares mientras Austria no sea capaz de emitir dinero contante y, sobre todo, moneda menuda!

Según informes austriacos, se dice que Görgey, a quien el Constitutionelles Blatt aus Böhmen califica de hombre «sin talento para el mando» (!!),° ha renunciado al mando. No hace falta señalar lo absurdos que son tales rumores. Entre tanto, presentamos el siguiente informe del Lloyd austriaco sobre las últimas operaciones de este hábil guerrillero en el Zips‘:

«Hasta el 18 del mes pasado, el teniente mariscal de campo Ramberg, que mandaba las dos brigadas de tropas imperiales y reales bajo el mando del general Gétz y del príncipe Jablonowsky en la región del Zips, estuvo constantemente empeñado en escaramuzas con las fuerzas insurgentes de Görgey. […] Pues Görgey había enviado sus trenes de bagaje con una pequeña escolta desde Kaschau, zona de la que se habían retirado las tropas imperiales y reales, hacia el Theiß en dirección a Debreczin, y para proteger este transporte empleó todas sus fuerzas en detener a las tropas que le perseguían, por lo que apenas conservó dos escuadrones de húsares en Kaschau. Después de que su retaguardia fuera rechazada de Wallendorf a Margitfalva —cuando los fusileros imperiales y reales capturaron cinco cañones (!)—, concentró su fuerza principal en este camino, que, formando un estrecho desfiladero en el valle del río Hernad, obstaculizaba gravemente el avance de las tropas imperiales y reales. En el camino hacia Eperies, el cuerpo más pequeño de húngaros se retiró apresuradamente, temiendo verse aislado en el camino de montaña por la antigua guarnición de Kaschau. […] La infantería de los húngaros es en general espantosa, no solo porque ni está adiestrada ni disciplinada —pues estas deficiencias se verían en parte compensadas en la batalla por la agilidad física propia de los magiares y su probado desprecio por la muerte—, sino principalmente porque sus oficiales son incompetentes y cobardes, recogidos de todos los rincones del mundo, y no inspiran confianza alguna a sus hombres. […] Por el contrario, los húsares, cuyos oficiales, aunque en su mayoría suboficiales ascendidos, son ignorantes pero al menos hombres valientes, conservan su bravura innata; aquí en las montañas no podían ser empleados a menudo, pero con frecuencia desmontaban de sus caballos para cubrir los cañones y animar a los demás; en el servicio de avanzada son temerarios en su audacia y causan no pocas molestias a las tropas imperiales y reales. […]

»Los combates entre los insurgentes y las tropas imperiales y reales se limitaron en esta zona a escaramuzas y salvas de artillería; a medida que los batallones se aproximaban, los insurgentes se retiraban; el 19 se reunieron en Kaschau y luego intentaron alcanzar el Theiß a marchas forzadas, ya sea para efectuar un encuentro con Dembinski o para huir a Debreczin. (!) […]

»La ciudad de Kaschau fue iluminada para saludar a los insurgentes, y recibió a Görgey con un desfile de antorchas, salvándose así de una contribución como la impuesta a Eperies. Ahora los malvados huéspedes han huido, y el 19 del mes pasado Eperies fue reocupada por las tropas imperiales y reales; y Kaschau, anteayer.° En la aldea de Petrovian, entre Eperies y Kaschau, donde los campesinos habían capturado a varios húsares y los habían llevado a través de las montañas a las tropas imperiales y reales, los rebeldes hicieron fusilar como castigo al juez local y a un jurado. Nosotros, los del Zips, salimos con un ojo morado; sólo las ciudades y aldeas del camino de montaña de Kaschau sufrieron graves daños durante las diversas escaramuzas. El ataque antes mencionado del mayor imperial Kiesewetter se dirigió contra la ciudad de Neudorf para castigarla por su traición, y ahora está ocupada por cuatro compañías del Landsturm eslovaco bajo Stir, lo cual naturalmente no puede compararse con la amenidad de una ocupación por las tropas imperiales. A todos nos inquieta, sin embargo, la presencia de una fuerza rebelde bajo el coronel insurgente Aulich en Lublau, que según todas las apariencias se propone operar en la retaguardia del ejército imperial, pues se afirma haber visto húsares primero en un sitio y luego en otro; entretanto, para nuestro consuelo, el general Vogl ha avanzado desde Galitzia con 4.000 hombres vía Bartfeld, y probablemente no tardará en expulsar a estas hordas de los montes fronterizos (?).»

Como contrapartida a esto, presentamos el siguiente informe desde Agram del Constitutionelles Blatt aus Böhmen sobre las complicaciones sudeslavas:

«Agram, 25 de febrero. En su último número, el Napredak [Напредак] discute las causas del estado de sitio impuesto a Karlowitz; respalda la opinión de que las actividades del Comité Central” dieron lugar a esta medida militar. El Napredak disculpa al Patriarca”, por cuya orden se proclamó el estado de guerra en Karlowitz; el citado periódico informa además de que en la actualidad el Patriarca gobierna solo, mientras que el Odbor (Comité Central) ha renunciado a sus funciones y se abstiene de intervenir públicamente en la administración de la voivodina. Las diferencias entre Rajachich y Stratimirovich —a juzgar por este periódico— no están ni mucho menos eliminadas aún. Así lo afirma también un miembro de la comisión constitucional serbia recién llegado aquí, quien difícilmente describió las cosas en la Voivodina como estando en su mejor momento. Por las informaciones suministradas por este miembro puedo comunicar a ustedes lo siguiente sobre la situación allí. La mayoría del pueblo está a favor de Stratimirovich; solo Sirmia y las fronteras de Peterwardein” se oponen a él; allí Radosavljevich, elegido comandante del regimiento y confirmado por el Patriarca, ha paralizado por completo los esfuerzos de Stratimirovich. Se dice que el Patriarca ha sido nombrado gobernador civil y —lo cual suena bastante extraño— también jefe militar de la voivodina. Se ha confirmado que Rajachich ha tenido repetidos conflictos con el comandante de Temesvár, con quien antes siempre mantenía relaciones amistosas. Se dice que este último trabaja con todas sus energías para poner la frontera del Banato bajo su control y restaurar allí la antigua autoridad militar. De hecho, al parecer se han agrupado varios oficiales superiores cuyos esfuerzos se dirigen únicamente a poner obstáculos en el camino de los serbios por todas partes. Se dice que Rukavina y Todorovich están a la cabeza de esta camarilla antiserbia. De este último se dice que ha perdido las simpatías de todos por su conducta ruda y ofensiva y por sus exagerados sentimientos ‘negro y amarillo’*; su intolerancia hacia todo lo que no lleve el port d’épée imperial y real llega aparentemente a tal punto que pretendía conceder a los oficiales nacionales serbios solo la paga de cabos.— La comisión constitucional serbia ha iniciado recientemente sus trabajos; el primer resultado de sus deliberaciones es una ley electoral para la Voivodina, cuyo borrador está ya terminado.»

¡La «monarquía unida» (Gesamtmonarchie) aún tiene por delante una serie de extrañas experiencias si el tumulto paneslavista!* que ahora fermenta en toda la Austria eslava estalla algún día!