Colonia, 12 de agosto. Las curiosas relaciones entre nuestro periódico y el Ministerio Público continúan su curso. Ayer, uno de nuestros redactores, Ernst Dronke, fue citado nuevamente a comparecer ante el juez instructor en calidad de testigo. No hubo interrogatorio bajo juramento porque se había recibido comunicación de que, la noche posterior al arresto de Anneke, Dronke había visitado a la esposa de Anneke y obtenido allí pormenores sobre la detención. Cuando el testigo preguntó contra quién se formulaba la acusación, se dio una explicación del término «Marx y consortes», aclarando que era meramente posible que se procesase al editor responsable Korff, en tanto que se proponían procesar al redactor jefe, Karl Marx, como presunto autor del artículo incriminado.

Por lo demás, Dronke declaró que no se consideraba obligado a decir la verdad, puesto que, como redactor, cabía la posibilidad de que estuviera implicado en la autoría del artículo y no iba a testificar contra sí mismo.