Una vez leída y aprobada el acta de la asamblea general anterior a petición del presidente en funciones, el señor Marx, el señor Wolff leyó la protesta a la Asamblea Nacional Alemana contra el reparto de Polonia,[?] la cual fue acogida con júbilo y adoptada por aclamación.

El señor Rittinghausen expuso numerosas razones vindicando el derecho de ciudadanía del señor Marx, recientemente cuestionado por el Gobierno prusiano.[] Consideró que lo mejor sería, mediante una diputación al día siguiente, obligar al Gobierno a revocar esta medida ilegal y totalmente ridícula, y si el Gobierno no se mostrase dispuesto a ello, enviar directamente una protesta por semejante conducta al ministro. La protesta fue leída y adoptada, y en caso de que no se retire la denegación de ciudadanía al señor Marx, se invitará a los asistentes a firmar la protesta esta misma tarde.

El señor Marx expuso con mayor detalle los fundamentos que demuestran la injusticia de las medidas adoptadas contra él, y los aplausos de toda la asamblea dieron testimonio de la fuerza de sus argumentos. La circunstancia por la cual el Gobierno le denegó el derecho de ciudadanía radica, en realidad, en el hecho de que anteriormente se habían intentado en vano ganarlo para el lado del Gobierno.

El señor Engels informó de una nueva y vejatoria medida policial contra Schapper, por la cual este último es amenazado con la deportación.[©] Describió la intervención de la policía y subrayó especialmente que, en cualquier caso, Schapper, en su calidad de ciudadano de Nassau, tiene derecho a ser considerado alemán y, como tal, en virtud de la decisión de la Asamblea Nacional de Fráncfort, está autorizado a residir en cualquiera de los 38 Estados alemanes.

Rittinghausen, Schneider y Bürgers fueron elegidos delegados para presentar el caso de Marx y Schapper ante el presidente de distrito y el superintendente de policía, y tratar de lograr la revocación de las decisiones en cuestión.

El diputado Gladbach, cuya aparición fue saludada con estruendosos aplausos, explicó por extenso que no debía esperarse la salvación ni de la Asamblea de Berlín ni de la Asamblea de Fráncfort.

El señor Engels subrayó que era precisamente Gladbach quien siempre se había distinguido por su talante liberal y su audacia, y especialmente por su enérgica protesta contra la manera como se trató a los schleswig-holsteinenses en Spandau.[?] A continuación se tributaron tres vítores al señor Gladbach.