Hemos recibido periódicos daneses hasta el 9 de septiembre. Una orden del ejército del 4 de septiembre da las siguientes instrucciones: El general Krogh toma el mando en Jutlandia, cuartel general en Viborg. Mientras dure el armisticio, la guarnición de Alsen* tendrá un mando especial. El cuerpo de ejército en campaña se acantona, en la medida de lo posible, en sus zonas de reclutamiento y se reparte, por tanto, por Jutlandia y las islas. De cuarenta a cincuenta hombres por compañía permanecen sobre las armas; el resto será enviado a casa con licencia, y los jefes de brigada reciben instrucciones de inspeccionar a sus tropas a menudo y de prepararse para una nueva campaña. Sin embargo, puesto que el rey? quiere pasar revista personalmente a las tropas antes de que estas se vayan de permiso, estas disposiciones no se ejecutarán hasta nueva orden. Tampoco es probable que lleguen a ejecutarse, pues, según anuncia la posdata del *Faedreland* del día 9, la noticia del acuerdo adoptado por la Asamblea Nacional de suspender la desmovilización acaba de llegar a Copenhague en cartas particulares.

* El nombre danés es Als. — Ed.
? Federico VII. — Ed.

Los daneses pueden contar con bastante seguridad con las tropas reclutadas en el norte de Schleswig; lo prueba el hecho de que precisamente esos sectores del ejército hayan sido trasladados a la proximidad de la frontera de Schleswig o a Alsen.

El partido liberal de Copenhague ha dado a conocer su lista de candidatos para las próximas elecciones. Los representantes de la clase media, los redactores del *Faedreland* y otros “hombres del pueblo” de la “monarquía constitucional asentada sobre una base democrática” (obsérvese hasta qué punto los daneses han plagiado a los alemanes) se han reunido para confeccionar la lista. Esta se compone de un director de banco, un director de una sociedad de seguros de vida, dos maestros de escuela, un abogado, un teniente coronel, un oficial de marina, dos artesanos y un “*disvacheur*” (!). Ya se ve qué clase de fuerzas intelectuales están a disposición de la “Hovedstad”.

El Gobierno prusiano es desdichado. También en el asunto danés ha conseguido dar a Prusia una reputación de ambigüedad que linda casi con la traición a ambos bandos. Esta ambigüedad ha sido siempre un rasgo notorio de la política prusiana; no tenemos más que recordar la traición del “Gran Elector” a Polonia cuando se pasó de repente a Suecia, la Paz de Basilea, la de 1805 y, más recientemente, la doble ambigüedad con la que el Ministerio atrajo a Polonia a la trampa.54 Y ahora, en el asunto danés, el Gobierno prusiano ha abusado de los intereses del pueblo alemán y ni siquiera ha merecido una palabra de agradecimiento de Dinamarca. Escuchemos lo que dice el *Faedreland*:

“Según la nota del primer ministro prusiano Auerswald (al Gobierno Provisional de Rendsburg), que publicamos más abajo, es evidente que Prusia está desempeñando un papel muy ambiguo. En primer lugar, resulta sumamente sorprendente que el Gobierno prusiano mantenga siquiera trato con el gobierno rebelde de los ducados. Además, el señor Auerswald ha tergiversado por completo, en más de un aspecto, el sentido de los términos del armisticio. Aunque el armisticio no estaba en modo alguno destinado a ofrecer base alguna para una paz definitiva, el señor Auerswald afirma, no obstante, que mediante él se están preparando condiciones que traerán una solución final favorable. Habla, asimismo, de la importancia de las cláusulas en virtud de las cuales las tropas federales han de permanecer en Schleswig y el cuerpo de ejército de Schleswig-Holstein debe conservar su fuerza actual, aun cuando el armisticio estipula que las tropas de Schleswig y las de Holstein queden separadas y las federales permanezcan en Altona. Por último, incurre en una falsedad semejante al decir que la situación jurídica en los ducados ha de continuar sobre su base actual, mientras que el armisticio dispone que sean derogados los decretos emitidos desde el 17 de marzo tanto por el rey de Dinamarca como por el Gobierno Provisional. En lo que respecta a la Autoridad Central, ha mostrado tal falta de firmeza ante la Asamblea en sus negociaciones sobre Limburg” que, de ese lado, se puede esperar realmente cualquier cosa.”