El noble afán de acudir en ayuda de la humanidad doliente, que, para honra del siglo XIX, se manifiesta hoy en todas partes, no cuenta aún en Alemania con un órgano de prensa central que dé publicidad, por un lado, a los males que es necesario remediar y, por otro, a las medidas propuestas o ya puestas en práctica para su supresión, y que arroje luz sobre su éxito o su fracaso. Por la presente sometemos al público el primer número de semejante órgano y esperamos que todo amigo de la humanidad se sienta impulsado a apoyar el *Gesellschaftsspiegel* con informes adecuados.

A fin de descubrir y aplicar los medios para la eliminación radical y permanente de los diversos males de nuestra vida social, males además ocultados de forma artificiosa, es necesario ante todo averiguar cuáles son esos males. Por esta razón, el *Gesellschaftsspiegel* citará ante su foro todas las enfermedades del cuerpo social; publicará descripciones generales, monografías, datos estadísticos y casos típicos singulares que sirvan para presentar las relaciones sociales de todas las clases en su verdadera luz y para ayudar a las asociaciones que se están formando a eliminar los males sociales; se mantendrá exclusivamente en el terreno de los hechos y sólo consignará hechos y argumentos basados directamente en hechos, argumentos cuyas conclusiones sean también hechos evidentes.

La situación de las clases trabajadoras será ante todo y sobre todo el objeto de nuestra atención, pues su situación es el más flagrante de todos los males en la sociedad civilizada de hoy. Serán bienvenidas las descripciones, los datos estadísticos, los hechos aislados y llamativos procedentes de todas las partes de Alemania, en especial de aquellas en que reine una miseria excepcional. Asimismo, los informes sobre la proporción numérica entre las clases necesitadas, las clases desposeídas en general, y las clases poseedoras; sobre el crecimiento del pauperismo, etcétera.

Incluiremos en el ámbito de nuestro examen la situación espiritual, intelectual y moral de los obreros, así como su situación física, y aceptaremos con gusto informes sobre su estado de salud en la medida en que esté determinado por las condiciones sociales, y sobre el estado de la educación y la moralidad de los proletarios. También se prestará especial atención a las estadísticas sobre el crimen y la prostitución, sobre todo cuando vayan acompañadas de comparaciones entre distintos períodos, localidades o condiciones de vida.

Los campos más fecundos para los fines del *Gesellschaftsspiegel* a este respecto son:

1) Las grandes ciudades, que no pueden existir sin una numerosa clase desposeída que se hacinan en un espacio reducido. Además de las consecuencias habituales que la falta de propiedad acarrea en todas partes, tendremos que considerar aquí el efecto que esta centralización de la población ejerce sobre la situación física, intelectual y moral de las clases trabajadoras. Serán bienvenidas las descripciones, los informes estadísticos, médicos y de otra índole, así como hechos aislados que arrojen luz sobre los «barrios de mala fama», por lo general sumidos en la oscuridad, de nuestras ciudades, grandes y pequeñas.

2) Los distritos industriales y fabriles, cuya existencia también exige una numerosa clase desposeída. A este respecto queremos señalar a la atención de nuestros colaboradores, en particular, los siguientes puntos:

(a) La naturaleza del trabajo en sí: las modalidades aisladas de trabajo que por su carácter, por la manera inadecuada en que se realizan o por una jornada excesivamente larga resultan perjudiciales para la salud; el trabajo de los niños y de las mujeres en las fábricas y sus consecuencias; el abandono de los niños y de las esposas de los proletarios, tanto de los que trabajan como de los que no trabajan; la disolución de la familia; la sustitución del trabajo de los hombres adultos por el de las mujeres y los niños; los accidentes causados por la maquinaria, etcétera.

(b) La dependencia de los obreros respecto a sus patronos. En lo tocante a este punto, nos impondremos el deber de representar los intereses de la clase obrera indefensa contra el poder, y en especial contra las desgraciadamente demasiado frecuentes usurpaciones de los capitalistas. Llevaremos sin piedad a la censura pública todo caso singular de opresión de los obreros y agradeceremos especialmente a nuestros corresponsales los informes más exactos sobre este particular en los que figuren nombres, lugares y fechas. Si en las fábricas la jornada laboral es demasiado larga o se recurre al trabajo nocturno, si los obreros se ven obligados a limpiar las máquinas en su tiempo libre, si los fabricantes se muestran brutales o tiránicos con sus obreros, dictan reglamentos laborales despóticos, pagan el salario en mercancías en lugar de en dinero —combatiremos en particular este infame *truck system*\* dondequiera y bajo las formas o disfraces que se presente—, si los obreros se ven forzados a trabajar en locales insalubres o a vivir en alojamientos insatisfactorios que pertenecen al fabricante —en una palabra, cada vez que los capitalistas cometan un acto de injusticia contra los obreros, pedimos a cuantos estén en condiciones de hacerlo que nos comuniquen, tan pronto y con tanta exactitud como les sea posible, cuanto sepan a este respecto. Queremos dar a conocer al público, con los detalles más exactos y vergonzosos, toda y cada una de las violaciones de las leyes que se han dictado para proteger a los pobres de los ricos. Sólo de esta manera pueden las leyes, que hasta ahora han existido en su mayor parte sobre el papel, adquirir verdadera eficacia.

(c) El abandono de los obreros por la sociedad en general cuando, a consecuencia de la competencia, de la introducción de maquinaria más productiva, del empleo de mujeres y niños, de las fluctuaciones del comercio y de la competencia extranjera, los obreros se ven privados de ocupación, o cuando por enfermedad, accidente o vejez se hallan incapacitados para trabajar, así como todos los empeoramientos de las condiciones de vida de los obreros debidos a la reducción de los salarios.

Además de los desposeídos, describiremos también a la clase poseedora en sus condiciones externas e internas. Tendremos que probar con hechos que la libre competencia entre empresarios privados, sin organización del trabajo y del comercio, empobrece a la clase media, concentrando la propiedad en manos de unos pocos y restaurando así indirectamente el monopolio; que la parcelación de la propiedad territorial arruina al pequeño propietario y restaura indirectamente la gran propiedad territorial; que la lucha competitiva, en la que todos estamos envueltos, socava los cimientos de la sociedad y desmoraliza a toda la sociedad por el brutal egoísmo.

El *Gesellschaftsspiegel* no se limitará a describir la miseria material, ni la miseria espiritual y moral sólo cuando vaya de la mano de la primera; por el contrario, describirá la miseria en todas sus formas, y por tanto también la miseria de las clases superiores; y en esta descripción no se ceñirá a los artículos estadísticos y a los relatos de hechos reales tomados de la vida; abrirá sus columnas a la creación literaria en prosa y en verso, pero sólo a aquella que pinte la vida tal cual es. Las descripciones basadas en la vida no serán menos bienvenidas que las descripciones tomadas de la vida.

Aquellos a quienes semejante exposición despiadada de la situación de nuestra población industrial, así como agrícola y de otros tipos —situación que hasta ahora se ha disimulado u ocultado en su mayor parte con hipocresía—, aquellos a quienes una presentación tan franca de toda nuestra situación social como la que el *Gesellschaftsspiegel* se propone ofrecer les cause demasiado dolor de cabeza y de corazón como para estar favorablemente dispuestos hacia nuestra empresa, que reflexionen: a la larga, el valor requerido para mirar un mal a la cara y la calma que se deriva de un conocimiento claro de las cosas ejercen un efecto más beneficioso sobre el ánimo y el corazón que esa cobarde sentimentalidad idealizadora que busca consuelo de la desconsoladora realidad en la falsedad de su ideal, el cual ni existe ni puede existir porque se basa en ilusiones. En efecto, esa sentimentalidad idealizadora despliega una compasión hipócrita por los sufrimientos de la humanidad cuando estos acaban por convertirse en un escándalo político —como vimos que todos los periódicos y revistas se desbordaban del llamado socialismo a raíz de los disturbios de Silesia\*\*’ /—, pero en cuanto los disturbios cesan, deja tranquilamente que los pobres sigan muriéndose de hambre.

Por último, el *Gesellschaftsspiegel* llevará informes sobre los esfuerzos que se están realizando para remediar los males sociales y los desórdenes de la sociedad, es decir, por una parte, la labor de las asociaciones que ahora se están formando,\*\*8 y, por otra, las medidas coercitivas que contienen algunos males, pero sólo para producir otros. Entre éstos figuran los efectos perniciosos de las sentencias degradantes que sitúan a un criminal para siempre fuera del palio de la sociedad, del trato con criminales empedernidos en las prisiones ordinarias y del régimen celular en las prisiones del tipo de Pennsylvania, los numerosos asesinatos resultantes de las leyes contra la caza furtiva; el estado y el funcionamiento de las leyes de pobres y de la policía sanitaria; los crímenes típicos, etcétera.

Al dirigirnos a todos los que estén en condiciones de enviarnos informes sobre los puntos arriba mencionados y otros análogos para que se expongan ante el foro del *Gesellschaftsspiegel*, en particular a sacerdotes, maestros, médicos y funcionarios, para recabar su cooperación amistosa en interés de la causa, garantizamos que, siempre que se desee, se mantendrán en secreto los nombres y sólo haremos a nuestros corresponsales responsables de la exactitud de los hechos de los que nos informen. La redacción asume la responsabilidad de la publicación.