Alemania.— El 11 del corriente, las autoridades del Gran Ducado de Hesse secuestraron en Darmstadt, en los locales del editor, el primer número de una revista comunista, los *Rheinische Jahrbücher*, editada por Püttmann. Sin embargo, sólo se encontraron cincuenta y cinco ejemplares, pues el resto de la edición ya se había vendido. Al mismo tiempo se comunicó al editor, el Sr. Leske, que la revista quedaba sometida al control de la policía, debiendo presentar a ésta cada número antes de su publicación y obtener una licencia para editarlo, bajo pena, en caso de incumplimiento, de 500 florines (cuarenta y cinco libras esterlinas) o, según las circunstancias del caso, prisión. Este golpe dirigido contra los comunistas, y al mismo tiempo contra ese poco de prensa libre que tenemos en Alemania, resultará sin embargo inútil. Hay cientos de medios para eludir esta injerencia inconstitucional, a la que sin duda se ha procedido a instigación del odiado Gobierno prusiano. Ese mismo Gobierno prusiano ha obtenido de las autoridades sajonas la expulsión de Leipzig de varios escritores públicos, entre ellos el Sr. W. Marr, uno de los jefes de aquella conspiración de la Joven Alemania en Suiza mencionada en mi última correspondencia. En su caso, como en el de Weitling el año pasado², las autoridades temían encarcelar y someter a juicio a la parte, aunque tenían todo el pretexto legal; se contentaban con expulsarlos.

Suiza.— El Gobierno democrático del Pays de Vaud ha expulsado del cantón al Sr. A. Becker, talentoso escritor comunista alemán, así como al Sr. S. Schmidt y al Dr. Kuhlmann, pertenecientes al mismo partido, y ha disuelto el Club Comunista Alemán de Lausana. El Gobierno radical de Zúrich ha expulsado igualmente al Dr. Püttmann, editor de* los ya mencionados *Rheinische Jahrbücher*, perteneciente asimismo al partido comunista.

* *Rheinische Jahrbücher zur gesellschaftlichen Reform.* — Ed.
² Véanse las págs. 651-653 del presente volumen. — Ed.