La parsonocracia de este país, que goza de la peculiar protección y favor del actual gobierno, adopta cada día una posición más arrogante. Por ejemplo, hace poco ha ocurrido en Berlín que un cura tras otro se negó a celebrar ceremonias matrimoniales un sábado, alegando como razón de tal negativa que las parejas, con toda probabilidad, no se levantarían el domingo por la mañana en un estado de ánimo adecuado para la celebración del día del Señor, si se casaban el día anterior. Sobra decir que los berlineses, a quienes importa muy poco la debida celebración del domingo y que, al contrario, hacen de él el día más alegre de la semana, claman que el partido gobernante se proponía introducir entre ellos «el domingo inglés», del que nada conocen más temible. En efecto, el domingo inglés es de lo más repugnante a los sentimientos y costumbres de todas las naciones continentales.

Escrito a mediados de mayo de 1844.
Impreso según el periódico n.° 341, del 25 de mayo de 1844, con una nota editorial: «De nuestro propio corresponsal».