¿Por qué no me escribiste a Bremen? Realmente no mereces volver a tener noticias mías, pero esta vez haré una excepción y te escribiré unas líneas para alegrar tu tiempo solitario en Mannheim. Me he instalado en la habitación contigua a mi antigua, que ahora es la sala de música, donde me he sepultado bajo una pila de libros italianos, y de vez en cuando salgo a la superficie para un asalto de esgrima con Hermann? o Adolf? Acabo de terminar unos cuantos rounds con August, Hermann y Bernhard, y como resultado me tiembla un poco la mano, así que hoy también mi letra es muy mala y con aspecto de erudita. Ayer, cuando fuimos a Vohwinkel, me encontré con casi todos los que estaban conmigo en el gymnasium.

El tiempo aquí es espléndido, pero hoy tengo que hacer una visita aburridísima a los Wemhoner. Transmitiré tus saludos a Emil. Luise Snethlage se ha ennoviado con Hermann Siebel y parece que lo está disfrutando. Por lo demás, Barmen sigue siendo el mismo lugar de siempre, y lo único que te pido es que cumplas con tu deber para conmigo tan pronto como te sea posible.

Tuyo,

. Friedrich
Barmen, 5 de abril de 41