El carnicero degüella un ternero. Ellos lloran.
La criatura brama hasta quedar desangrada.
Ellos ríen. ¡Oh, Cielo, qué muy, muy extrañas
las maneras de la Naturaleza! Un perro no lleva barba.
¿Por qué todos estos desvaríos, como de insolación?
¡Oímos que hasta el asno de Balaam habló una vez!