EPIGRAMA FINAL SOBRE EL PASTELERO DE HOJALDRE

Amasa, pues, tu pastel con todo esmero,
nunca pasarás de ser un mero pastelero.
Y al fin y al cabo, ¿quién te ha mandado
emular a Goethe tan desatinado?
Pues nada él sabía de tu profesión,
¿de dónde, entonces, su genio y percepción?