Querido Mohr,
Mr. J. Williams ha tenido ciertamente un éxito famoso y bien merecido. La treta de la Mars eillaise de imprimir la carta como original ha embaucado a toda la prensa inglesa y ha obligado por fin también al Irishman a reconocer su culpa frente a la Mars eillaise y a la Internacional. La conspiración del silencio ha terminado, y Mr. Bruce –aunque en el cochino Daily News vuelva a hacer presentar a O’Donovan Rossa como “ordinary convict & nothing else”– probablemente adoptará un tono muy distinto en su respuesta a la interpelación que se avecina. ¡Bravo, Jenny!
Lizzie te está especialmente agradecida por los artículos en la Internacional, que le han gustado enormemente.
Las dos cartas adjuntas me han llegado desde Solingen. Yo había tuteado al susodicho Moll, a quien tenía por hermano de Jupp y antiguo miembro de la Liga, de ahí la intimidad. Ya ves, nosotros también hemos caído ya en la formación de mitos. No sé nada ni de la historia de Schapper, que parece muy regada, ni de la de mi viejo. Mi viejo se habría guardado muy bien de dejarme pagar salarios o cualquier otra cosa, pues durante mucho tiempo no supe calcular lo bastante bien para ello. Como debo responder a esa gente en el próximo correo, ¿puedes decirme si entre tanto has oído algo acerca de Menke?
He estado toda la semana a punto de tener que viajar por lo de mi madre, pero afortunadamente está mejor.
El siguiente pasaje basta para calificar todo el largo proyecto de ley agraria del dulce Gladstone de pura y simple mierda:
“The leases in question (como se les dan ahora aquí y allá en Irlanda, por los landlords a los tenants) are quite as precarious as tenancies at will. They have no efficacy whatever in removing the sense of insecurity. A lease to be of any avail for that purpose, should, save in the particulars of subdividing & subletting, be free & unfettered—above all, it should put no obstacle to the sale of the tenant’s interest. But modern leases are the reverse of this—they are encumbered with clauses & covenants prescribing the mode of

cultivation & the disposal of the produce, negatively & affirmatively regulating the action of the tenant & entirely forbidding the essential power of free alienation. Every line in these documents may without much exaggeration be said to contain a legal pitfall for the unwary, & there are few, indeed, if any, who can escape the effect of the last clause with which they wind up, making void the lease in case of the breach of any of the foregoing covenants. Such leases afford no security. They are quite as precarious & more dangerous than tenancies at will.”
¿Y quién dice esto? Mr. Gallwey, Agent (!!) of the Kenmare Estate, en la Junta de Guardianes de Killarney, 4 de noviembre de 1869. ¡Pero la finca Kenmare pertenece al marqués de Lansdowne, cuyo agente general para todas sus fincas irlandesas es el honorable “Reality” Trench! Así que no se puede desear mejor autoridad. Y estos arrendamientos son los contratos por los cuales, tras la aprobación de este proyecto de ley, todo arrendatario irlandés quedará obligado, según el noble Gladstone.
¿Tenéis noticias de los Lafargue?
Saludos cordiales a todos vosotros.
Tuyo,
F. E.