NOTAS SOBRE LA GUERRA - IV 181 que se les enfrentan, según el cálculo más alentador, no ascienden a más de 330.000 ó 350.000 soldados adiestrados. Si son más, el resto lo constituirán sin duda batallones no adiestrados y formados recientemente. Pero las tropas germanas distan mucho de representar todas las fuerzas de Alemania. Sólo entre las fuerzas de campo hay tres cuerpos de ejército (1°, 6° y 11°) no incluidos en este cálculo. Desconocemos dónde pueden encontrarse. Sólo sabemos que han abandonado sus guarniciones, y descubrimos a regimientos del 11° cuerpo en la orilla izquierda del Rin y en el Palatinado bávaro. También sabemos de fuentes fidedignas que en Hannover, Bremen y las cercanías no hay en la actualidad otras tropas que las del Landwehr. Lo cual nos lleva a la deducción de que por lo menos la mayor parte de estos cuerpos también ha sido enviada al frente, y en ese caso la superioridad numérica de los alemanes aumenta aproximadamente en 40.000 ó 60.000 hombres. Tampoco nos asombraría que varias divisiones del Landwehr hayan sido enviadas al frente en el río Sarre; hoy día el Landwehr cuenta con 210.000 combatientes bien preparados, y en los cuartos y otros batallones de línea, con 180.000 hombres casi adiestrados, parte de los cuales puede ser utilizada para asestar el primer golpe decisivo. No hay que pensar que esos hombres existen en cierta medida sólo en el papel. La movilización de 1866 evidencia que existen en realidad, y la actual ha vuelto a demostrar que hay más hombres adiestrados de los que se necesita, y que se encuentran dispuestos a entrar en operaciones. Estas cifras parecen increíbles, pero ni siquiera ellas agotan el potencial militar de Alemania.

Por consiguiente, a fines de esta semana el emperador se verá frente a frente con fuerzas superiores del enemigo. Y si la semana pasada quiso avanzar, pero no pudo, hoy no^ tiene posibilidades ni deseos de iniciar la ofensiva. Y que está muy lejos de desconocer las fuerzas del enemigo, lo vemos por una insinuación contenida en una noticia que ha llegado de París, según la cual 250.000 prusianos están concentrados entre Saarlouis y Neuenkirchen. La comunicación de París no dice una palabra acerca de lo que ocurre entre Neuenkirchen y Kaiserslautern. Por ello es posible que la inactividad del ejército francés, inclusive hasta el jueves, se deba en parte a la modificación del plan de la campaña y a que los franceses, en lugar de una ofensiva, traten de quedar en una posición defensiva, 182 FEDERICO ENGELS / TEMAS MILITARES NOTAS SOBRE LA GUERRA - IV 183 para aprovechar las ventajas del extraordinario incremento del potencial de fuego que representan para el ejército — listo para esperar el ataque en una posición fortificada— los fusiles de retrocarga y la artillería estriada. Pero si toman esta resolución, los franceses se llevarán una gran desilusión desde el comienzo de la campaña. Sacrificar la mitad de Lorena y Alsaeia sin una batalla es grave para el emperador. Además, dudamos de que para un ejército tan grande se pueda encontrar cerca de la frontera una posición mejor que los alrededores de Metz. En el caso de que los franceses opten por ese movimiento, los alemanes pondrían en práctica el plan de acciones que hemos expuesto más arriba. Podrían intentar atraer a su adversario a una gran batalla, antes que éste llegue a Metz, y adelantarse entre Saarlouis y Metz. De todos modos, intentarán rodear por el flanco la posición fortificada francesa y romper sus comunicaciones con la retaguardia.

Un ejército de 300.000 hombres exige gran cantidad de víveres, y no puede permitir que las vías de acceso de éstos queden interrumpidas ni siquiera unos días. En esas condiciones, se verá obligado a abandonar la posición y a aceptar el combate en campo abierto, en cuyo caso perdería las ventajas de la defensa. Sea como fuere, podemos tener la seguridad de que en el plazo más breve ocurrirán serios acontecimientos. Tres tercios de un millón de hombres no pueden quedar concentrados durante largo tiempo en un .territorio de 50 millas cuadradas. La imposibilidad de alimentar a una masa tan enorme de tropas obligará a una u otra parte a moverse de su sitio. Repetiremos, para finalizar, que partimos de la suposición de que los franceses, al igual que los alemanes, han lanzado al frente todos sus efectivos para participar en la primera gran batalla. Y seguimos sosteniendo la opinión de que en ese caso los alemanes contarán con una considerable superioridad numérica, suficiente como para garantizarles la victoria, siempre que no cometan errores muy grandes. Nos convencen de ello todas las comunicaciones oficiales y particulares que se reciben. No obstante, es evidente que todo esto no es fundamento para sustentar una seguridad absoluta. Nos vemos obligados a extraer conclusiones en base a datos que pueden resultar falsos. No sabemos qué situación puede desarrollarse, ni siquiera en el momento en que estamos escribiendo estas líneas; tampoco se puede predecir qué errores cometerá el mando de ambas partes o, por el contrario, qué fuerza genial pondrá en juego. Nuestras últimas observaciones de hoy se referirán al ataque de la línea de Weissenburg en Alsacia por los alemanes.52 Por parte de los alemanes participaron en la ofensiva las unidades de los cuerpos 5° y 11° prusianos, y también el 2° cuerpo de Baviera. Aquí tenemos una confirmación directa de que no sólo el ll9 cuerpo, sino todas las fuerzas principales del Kronprinz se encuentran en el Palatinado. El regimiento mencionado en el parte como “de granaderos de la guardia real” puede ser el 79 o el 2*? regimiento de granaderos de Prusia occidental, que integran el 59 cuerpo, al igual que el 509.

El sistema prusiano consiste siempre en llevar al combate, al principio, un cuerpo de ejército completó, y luego añadirle unidades de otro. En el caso dado han sido llevados al combate -que con éxito podría realizar un solo cuerpo— tres cuerpos de prusianos y bávaros. Resulta evidente que la presencia de tres cuerpos que amenazan a Alsacia se debía al propósito de causar impresión a los franceses. Además, junto a Estrasburgo habría sido detenida la ofensiva por el valle del alto Rin, y el movimiento de los flancos a través de los Vosgos habría encontrado bloqueados los pasos por Bitsch, Pfalzburg y Petit Pierre, pequeñas fortalezas que pueden perfectamente detener el movimiento por los grandes caminos. Creemos que mientras tres o cuatro brigadas de estos tres cuerpos alemanes atacaban Weissenburg, las fuerzas principales de estos cuerpos podrían avanzar a través de Landau y Pirmasens hacia Zweibrücken. Si las brigadas en cuestión lograran éxito, varias divisiones de Mac-Mahon se desplazarían en la dirección opuesta hacia el Rin. Allí serían inofensivas, puesto que cualquier invasión por la llanura del lado del Palatinado sería detenida junto a Landau y Germerscheim.

Este combate junto a Weissenburg trascurrió, por lo visto, con tal superioridad numérica, que casi con toda seguridad le garantizaba el éxito. La influencia moral de este primer choque importante durante la guerra debe ser, indudablemente, muy grande, en particular si se tiene en cuenta que el ataque de una posición fortificada simple ha sido considerado como una operación difícil. El hecho de que los alemanes, pese a que los franceses cuentan con cañones de estría, ametralladoras y fusiles de Chassepot, los hayan sacado a la bayoneta de sus líneas fortificadas, ejercerá su influencia en los dos ejércitos. No cabe duda 184 FEDERICO ENGELS / TEMAS MILITARES NOTAS SOBRE LA GUERRA - IV 135 de que éste es el primer caso en que la bayoneta ha operado con éxito contra fusiles de retrocarga; en este sentido, la batalla sera memorable.

Por la misma causa, ella desbaratará los planes de Napoleón. Se trata de una noticia que no se puede comunicar al ejército francés, ni siquiera en la forma más atenuada, mientras no se adjunten partes sobre éxitos alcanzados en otros puntos. Por otro lado, tampoco se la puede mantener en secreto durante más de doce horas. Por eso podemos esperar que el emperador haga avanzar sus columnas en búsqueda de ese éxito, y sería asombroso que no recibiéramos en breve comunicaciones acerca de los triunfos franceses. Pero no cabe duda de que al mismo tiempo avanzarán los alemanes, y las unidades de avanzada de las columnas beligerantes entrarán en contacto en varios puntos. Hoy, a más tardar mañana, debe esperarse la primera batalla general. Escrito por F. Engels en inglés, el 5 de agosto de 1870.

Publicado por primera vez en Poli Malí Gazette, el 6 de agosto de 1870.

C. Marx y F. Engels, Obras, t. XIII, p. II.

LAS VICTORIAS PRUSIANAS La rapidez de las operaciones del III ejército alemán esclarecen cada vez más los planes de Moltke. La concentración de este ejército en el Palatinado debía haberse realizado por los caminos que atraviesan los puentes de Mannheim y Germerscheim, y, probablemente, por los pontones militares ubicados entre esas ciudades. Antes de emprender la marcha por los caminos a través de Gardt, al oeste de Landau y Neuestadt, las tropas concentradas en el valle del Rin fueron lanzadas a la ofensiva contra el flanco derecho de los franceses. Esa ofensiva con fuerzas superiores, teniendo a Landau cerca de la retaguardia, no representaba riesgo alguno y podía dar grandes resultados. Si, además, se lograba empujar hacia el valle del Rin a una parte considerable de las tropas francesas,*apartándolas de sus fuerzas principales, y derrotarlas y cercarlas valle arriba, en dirección a Estrasburgo, esas fuerzas serían eliminadas de la participación en la batalla general, en tanto que el III ejército alemán, ubicado mucho más cerca de las fuerzas principales francesas, conservaría la posibilidad de intervenir en ella. De todos modos, la ofensiva en el flanco derecho de los franceses podría inducir a éstos en un error, si el golpe principal de los alemanes, como seguimos suponiendo — pese a la opinión contraria de numerosos militares y de aficionados no militares a conversar sobre las últimas noticias--, fuera dirigido contra el flanco izquierdo de los franceses.

El ataque Re sorpresa y con éxito en Weissenburg evidencia que las informaciones de que disponían los alemanes sobre el emplazamiento de los franceses, los indujeron a realizar esa maniobra. Los franceses, ansiosos de tomarse un desquite, se metieron en la trampa sin pensarlo mucho. El mariscal Mac-Mahon comenzó a concentrar inmediatamente sus cuerpos cerca de Weissenburg; según comunican, para terminar con esta maniobra ne