Querida Jenny:

He recibido los encargos de Lizzie para darte las gracias, en su nombre, por el muy hermoso y atento regalo que le hiciste con el volumen de las Melodías irlandesas de Moore. No podrías haberle causado mayor placer. Conoce, desde su infancia, la mayoría de las tonadas, pero apenas alguna entera, de modo que ahora puede refrescar su memoria, bastante desgastada, con el libro. El próximo domingo tendrá lugar un gran concierto irlandés en el que toda la compañía, feniana y no feniana, condenada y no condenada, tendrá que participar. Sólo lamento que todo el talento musical de nuestra casa no podrá sacar pleno partido del libro una vez que Tussy nos haya dejado; pero, entonces, Mary Ellen tendrá que aprender lo que para ello se requiera.

¿Cuándo os vais tú y Mohr a Holanda y Alemania? Por fin he hecho ya mis planes. Tengo que estar en Ostende la noche del 17 o la mañana del 18 de agosto, y pienso quedarme allí alrededor de una semana. Probablemente vaya a Londres el lunes 16 y pase un día con vosotros, y ver si puedo arreglarlo para encontrarnos con Mohr y contigo en algún lugar de Alemania. Si no, lo más probable es que vuelva directamente a casa desde Ostende. Espero, sin embargo, que entre tanto llevéis vuestros planes a cierto grado de madurez, de modo que podamos bebernos juntos una botella de vino del Rin en su país natal.

Con un afectuoso saludo a Mohr y a tu mamá, quedo

tuyo afectísimo

F. Engels.