| Londres, 1 de marzo de 1869.  
Dear Fred,  
/Adjunto 2 *Lanternes* y 1 *Réveil*./  
Gracias por el dinero. El sábado me lo pagó Borkheim. Me leyó tu carta y luego su respuesta. Está muy orgulloso de haberte demostrado supuestamente una confusión de sexos (que, según parece, te ocurre con bastante frecuencia).  
Lo mismo el sábado por la noche recibí el Foster. El libro es ciertamente importante para su época. En primer lugar, porque en él se desarrolla plenamente la teoría de Ricardo, y mejor que en Ricardo – sobre el dinero, el tipo de cambio, etc. En segundo lugar, porque aquí se ve cómo los asnos, el Banco de Inglaterra, el Committee of Inquiry, los teóricos, se devanaban los sesos con el problema: Inglaterra deudora de Irlanda. A pesar de ello, el tipo de cambio constantemente contra Inglaterra en Irlanda, y el dinero exportado de Irlanda a Inglaterra. Foster les resuelve el enigma: a saber, la depreciación del papel moneda irlandés. Ciertamente, 2 años antes de él (1802), Blake había expuesto con toda claridad esa diferencia entre el tipo de cambio nominal y el real, acerca de lo cual, por lo demás, Petty – solo que se olvidó la cosa después de él – había dicho todo lo necesario.  
La amnistía irlandesa es la cosa más miserable que jamás se haya hecho en ese género. En primer lugar, la mayoría de los amnistiados ya había cumplido casi el tiempo en que todos los condenados a trabajos forzados son puestos en libertad con sus Tickets of Leave. Y en segundo lugar, los principales cabecillas fueron mantenidos en prisión, “porque” el fenianismo es de origen “americano”, y por tanto tanto más criminal. Precisamente por eso se deja en libertad a los yankee-irlandeses como Costello, y se mantiene a los anglo-irlandeses bajo llave y cerrojo. Si alguna vez una montaña parió un ratón, ha sido éste el Ministerio de todos los talentos, y por cierto en todos los sentidos.  
Te envié antes el informe de Pollock y Knox (el mismo mugriento magistrado de policía londinense, antiguo hombre del Times, que tanto se distinguió en el alboroto de Hyde Park) acerca del trato de los “convicts” irlandeses en Inglaterra. Uno de estos “convicts” demuestra en el *Irishman* las infamias inauditas de John Bull y las mentiras del buey de Knox.  
Había pensado, ya que el estado de salud de Laura no es tan bueno como creíamos, ir la próxima semana por un par de días a París. Se lo había escrito a Lafargue. Como consecuencia, un desconocido, esto es, un agente de policía, ha preguntado en su casa si el señor Marx había llegado ya. Que tenía “une communication à faire”. ¡Qué bien se observa el secreto de la correspondencia en París – todavía! Ahora no voy. A Lafargue le han eximido de 3 de los 5 exámenes (francés) y ha obtenido el permiso, o más bien la instrucción, de pasar los 2 restantes en Estrasburgo. Entretanto me parece demasiado absorbido por la política, lo cual podría ser peligroso, pues sus amigos son todos blanquistas. Le advertiré. Primero tiene que hacer sus exámenes.  
Su camada la ves por el prospecto adjunto. Lo que les falta son 250 libras de fianza. La cosa ha tenido algo bueno. Ha emancipado a Lafargue de Moylin Moilin, como sigue: «Había hablado con Moylin Moilin para lo de la fianza; había prometido darla, pero en el último momento se negó, si no se le nombraba redactor jefe. No dijo la cosa, pero la dejó entrever. Tridon me ha dicho: Moylin Moilin es un diplomático, tiene además la cabeza de Fouché; así que no hay que enfadarse nunca con él: hay que sondearlo, saber lo que quiere, para estar siempre en guardia frente a él.»  
Con relación a mi libro contra Proudhon, escribe Lafargue: «Blanqui tiene un ejemplar y lo presta a todos sus amigos. Así Tridon lo ha leído y se ha alegrado de ver de qué manera el Moro ha envuelto a Proudhon. Blanqui le tiene la mayor estima a usted … Ha encontrado para Proudhon la palabra más bonita que conozco, lo llama un higrómetro.»  
Después de que John Bull se hubo comprometido tan lindamente con sus concesiones en el Tratado de Alabama, Uncle Sam le da por último una patada en el trasero. Esto es enteramente obra de los irlandeses en América, como yo mismo me he convencido por los periódicos yanquis. Tal vez el profesor Beesley vea que los irlandeses en Estados Unidos no son = 0.  
Salut, Tu K. M.  
Tú, como investigador de lingüística comparada, quizá encuentres formas interesantes en el siguiente extracto de una crónica escocesa de principios del siglo XV sobre la muerte del Duke de Rothesay (hijo del King Robert III):  
«Be quhais deith, succedit gret displeseir to hir son, David Duk of Rothesay: for, during hir life, he wes haldin in virtews and honest occupatioun: eftir hir deith (nämlich der Queen Annabella) he began to rage in all maner of insolence: and fulyeit virginis, matronis, and nunnis, be his unbridillit lust. At last, King Robert, informit of his young and insolent maneris, send letteris to his brothir, the Duk of Albany, to intertene his said son, the Duk of Rothesay, and to leir him honest and civill maneris. The Duk of Albany, glaid of thir writtingis, tuk the Duk of Rothesay betwix Dunde and Sanct Androis, and brocht him to Falkland, and inclusit him in the tour thairof, but ony meit or drink. It is said, ane woman, havand commiseratioun on this Duk, leit meill fall doun throw the loftis of the toure: be quhilkis, his life wes certane dayis savit. This woman, fra it wes knawin, wes put to deith. On the same maner, ane othir woman gaif him milk of hir paup, throw ane lang reid; and wes slane with gret cruelte, fra it wes knawin. Than wes the Duk destitute of all mortall supplie; and brocht, finalie, to sa miserable and hungry appetite, that he eit, nocht allanerlie the filth of the toure quhare he wes, bot his awin fingaris: to his gret marterdome. His body wes beryit in Lundoris, and kithit miraklis mony yeris eftir; quhil, at last, King James the First began to punis his slayaris: and fra that time furth, the miraklis ceissit.»  
El *Times* no parece publicar el informe. Pero en última instancia, el *Morning Advertiser*, que por estupidez imprime lo de Allens (?).