* La invasión rusa – Los serbios  

Faltan por completo nuevas noticias del teatro de la guerra. En cambio, llegan de todas partes informes que confirman nuestra descripción de ayer acerca de la precaria situación en que se hallan los imperiales por doquiera, a excepción de Transilvania, donde la ayuda rusa los ha sacado del aprieto. Como prueba, insertamos a continuación una correspondencia de Presburgo publicada en la *Breslauer Zeitung* y la conclusión de las «Mittheilungen eines Ungarn» de la *Allgemeinen Oder-Zeitung*.  

Los austríacos, sin duda, se han decidido con gran dificultad a apelar a los rusos. Es evidente, más claro que el sol, que la invasión rusa ha de dar un nuevo impulso a los movimientos paneslavistas de los checos y los eslavos del sur. Estos linajes, acostumbrados desde hace mucho a mirar al zar como a su protector natural y su liberador final, reciben ahora una prueba contundente de que Austria no tiene ni la fuerza ni la voluntad de garantizarles un desarrollo nacional; y ahora, por primera vez, el zar ruso interviene en el momento decisivo en su favor y confirma con hechos las esperanzas que en él depositaron. Como antes frente a los serbios alemanes, así se muestra ahora el zar frente a los serbios austríacos, croatas, checos, etc., como protector supremo de la nacionalidad eslava. Y precisamente las ansias nacionales eslavas son para la «monarquía integral» austríaca tan peligrosas como la resistencia armada de los magyares, según hemos visto repetidamente. Mediante la invasión rusa de Transilvania, el zar ha dado un nuevo paso hacia la realización del paneslavismo; ha proclamado la alianza entre rusos y eslavos austríacos y se ha convertido en soberano fáctico también de los eslavos austríacos. A los demás ya los tiene a todos, de todas formas, bajo su dominio; los polacos son sus siervos, los eslavos turcos sus vasallos; ahora se erige también en protector de los eslavos austríacos. ¡Un paso más y Austria caerá por entero bajo su señorío, exactamente igual que Turquía! ¡A ese precio la «monarquía integral» se salva de la ruina por la revolución durante algunos meses!  

Los serbios han declarado en Mitrowitz, en una asamblea popular, al patriarca como cabeza de su nación y a Stratimirovich rebelde, y han proclamado la ley marcial contra todos los enemigos del emperador. Se dice que el patriarca, que se encuentra en Temesvar arreglando los asuntos de la Vojvodina junto con Todorovich y los diputados serbios, confirmará estos acuerdos. En el combate de Arad ha caído en manos de los magyares el mayor serbio Jovanovich, muy popular. Que los magyares no fueron derrotados en ese combate tan decisivamente como pretenden los boletines lo demuestra lo siguiente: El patriarca propuso al general magiar Damjanich (quien, pues, según nos enteramos casualmente, ha llegado felizmente cruzando el Danubio y el Tisza al ejército del Banato) el canje de Jovanovich por 200 magyares. Damjanich respondió: ¡que él supiera, no había ni 200 prisioneros magyares en manos de los serbios! Los serbios, por lo demás, están reuniendo tropas considerables tanto en Serbia como en el Banato, y en el Principado de Serbia se ha convocado una convención nacional que delibera sobre el reclutamiento de 1.000 hombres de tropas auxiliares en cada uno de los 18 distritos del país.  

Para que se vea, por lo demás, lo pequeño que es el nuevo terruño serbio de la Vojvodina y lo mezclada que está su población, y cuán necias son las pretensiones de los paneslavistas de fabricar pequeños Estados eslavos en cada rincón de Hungría, damos las siguientes notas estadísticas, tomadas del *Serbske Novine* de Belgrado:  

«La Vojvodina comprende, por su superficie: 1) el condado de Sirmia; 2) el regimiento de Peterwardein; 3) el condado de Bács; 4) el batallón de Esaikisten; 5) el condado de Torontal; 6) el hasta ahora regimiento alemán del Banato (ahora llamado de Pancsowa); 7) el hasta ahora regimiento ilirio del Banato (ahora llamado de Weiskirchen) y el condado de Temesvar. La superficie es de 719 millas cuadradas, con 75 ciudades y burgos, 706 aldeas, 221.182 casas y 1.605.808 habitantes. Según el origen étnico, los habitantes se dividen en 917.916 serbios, 26.200 eslovacos, 13.000 búlgaros, 283.000 valacos, 278.400 alemanes, 6.160 franceses y 81.132 magyares. De ellos, 877.620 profesan el culto griego, 627.994 el católico romano; 12.494 son católicos uniatas, 46.311 luteranos, 30.642 calvinistas, 17 arrianos y 10.730 judíos. En la cifra de 917.916 serbios están incluidos también los eslavos del sur católicos. El anterior regimiento fronterizo valaco-banatiano queda fuera del territorio de la Vojvodina y será incorporado a los rumanos de Transilvania (valacos).»  

Este así llamado terruño nacional-serbio cuenta, pues, con 700.000 alemanes, valacos, magyares, etc., sobre 900.000 serbios. ¡Y los 900.000 serbios ni siquiera son puramente serbios, sino que incluyen a los «eslavos del sur católicos», es decir, a los schokazen de Sirmia y del condado de Bács, que no son en absoluto serbios! ¡Y esto ha de ser una nación con necesidades nacionales, y sobre todo con la necesidad de separarse de Hungría!  

A continuación insertamos el informe de la *Breslauer Zeitung*:  

Presburgo, 18 de febrero. El tiempo húmedo y tormentoso ha vuelto las famosas carreteras de nuestro país tan intransitables que los grandes cuerpos de ejército solo pueden avanzar con indecibles dificultades, y la artillería pesada y los demás vehículos pesados se quedan sencillamente atascados. En estas condiciones, las numerosas partidas volantes magyares consiguen una ventaja tras otra, y el ejército austríaco es burlado de múltiples maneras. Su generalísimo parece irse impacientando y quisiera dar un gran golpe, para lo cual ha enviado grandes fuerzas hacia Szolnok. En consecuencia, corre el rumor de que allí se ha producido un combate serio y que los magyares han sido rechazados al otro lado del Tisza. – Pero se puede albergar una modesta duda sobre esta noticia; porque en la actualidad los húngaros están demasiado bien mandados como para no aprovechar la gran ventaja de atraer al enemigo a las marismas del Tisza y aniquilarlo sin gran esfuerzo. Las muchas partidas volantes que brotan de la tierra en la Baja Hungría no dejarán de hostigarlo por todos los flancos si se aventura demasiado lejos, cortarle los suministros y levantar y destruir toda tropa que se aleje del ejército principal. La guerra en la Baja Hungría puede compararse en cierto modo a la campaña de Napoleón en Rusia, y el ejército austríaco, si avanzara demasiado, podría correr una suerte semejante a la del francés en aquella ocasión. – Windischgrätz se hallará en estas condiciones en una posición difícil. Actuar con rapidez y dar un golpe principal que imprima un giro favorable a su causa es sencillamente imposible; pero si vacila, el poderío de los magyares aumenta cada vez más. Se dice que se han ofrecido capitulaciones, pero que los magyares las han rechazado orgullosamente. – Si echamos un vistazo al mapa, vemos que el ejército austríaco, a pesar de sus avances y de sus informes de victorias, está rodeado por las grandes y pequeñas masas de tropas magyares como por una red. Desde la frontera de Estiria, bajando por el lago Balaton hasta Esseg en Croacia, el país está aparentemente sometido, pero por todas partes hay partidas volantes que hostigan fuertemente a los austríacos. En el otro lado, es decir, desde el Danubio hasta los Cárpatos, no está mejor, de lo cual podemos convencernos si leemos los informes que cuentan cómo los austríacos son acosados de aquí para allá en continuos combates. Y aquí las partidas volantes húngaras tienen un terreno especialmente favorable, y además, en secreto, la mayoría de los habitantes, incluso la mayoría de los eslovacos, están a su favor. Solo así se explica que los magyares puedan llevar a cabo constantemente sus correrías casi impunemente hasta muy dentro de Galitzia. En el este, el Tisza es el gran baluarte que protege a los magyares, y hasta ahora, cada vez que los austríacos intentaban cruzarlo, han sido rechazados con pérdidas.  

Ahora bien, si llegara a producirse una batalla principal, y si los austríacos la perdieran, lo cual no es imposible, su retirada sería muy peligrosa, porque habría que temer que entonces el pueblo se alzara por todas partes. El generalísimo no parece ocultarse lo preocupante de su situación.  

A continuación, la conclusión de las «Mittheilungen eines Ungarn» de la «Allgemeinen Oder-Zeitung». Podría servir también como prueba de lo poco que «fanfarronean» los informes magyares.  

Gracias a las inteligentes medidas de Kossuth, toda la juventud de Pest se ha trasladado a Debreczin. Personas que tienen noticia exacta de lo que ocurre al otro lado del Tisza aseguran que el ejército húngaro cuenta con 120.000 a 150.000 hombres, mandados por tres competentes generales polacos, apoyados por un considerable parque de artillería y que, en caso necesario, puede reforzarse con 100.000 hombres de la milicia territorial húngara. El conocido Rosa mantiene ocupado con sus bandas el bosque de Bakony.  

Los austríacos habían tendido tres puentes: uno en Szolnok, otro en Tissa-Füred y otro en Zibok; de estos se sirvieron los húngaros para cruzar el Tisza y batir al enemigo el 11 del corriente.  

El orden y la más estricta disciplina reinan en todo el ejército húngaro, sobre todo desde que los generales polacos han asumido el mando supremo. Los condados al otro lado del Tisza están decididos a defenderse hasta el último hombre, y la mayoría de los jóvenes que al entrar los austríacos en Pest huyeron de allí a Debreczin se han alistado en el ejército húngaro, cuyos soldados

de 17 a 40, algunos hasta de 60 años, todos inflamados de amor a la
patria.
Kossuth, según supe de fuente fidedigna, ha pronunciado hace poco en
Debreczin un discurso como jamás se ha oído otro igual.
La sala estaba llena de diputados y otras personas; la galería, de
damas. Hizo jurar a los diputados y a todos los presentes que lo
apoyarían en la lucha contra Austria; todas las manos se alzaron
para el juramento. Un largo silencio siguió a esta prestación de juramento; luego dijo
con voz enérgica, simplemente, las palabras: «Ahora la patria está salvada».
La mayor parte de las tropas imperiales que se encontraban en Pesth y Buda se retiraron en dirección a Erlau y Szegled, y solo quedaron allí
unos 4000 hombres; se hablaba incluso de que el cuartel general
del príncipe Windischgrätz sería trasladado a Erlau. A pesar de las
grandes victorias que los austríacos pretenden haber obtenido, pero que
obtuvieron los húngaros, no dejaron, sin embargo, de apuntar los cañones
de la fortaleza de Buda hacia la ciudad de Pesth; una orden a los habitantes de la fortaleza los conminaba incluso a aprovisionarse para tres meses. Quienes no estuvieran en condiciones de hacerlo debían abandonar sus viviendas.
¡A qué vienen todos estos preparativos delatadores de miedo, en la más completa contradicción con las absurdas noticias según las cuales el ejército austríaco opera ora cerca de Debreczin, ora en Transilvania! Los soldados mismos están desmoralizados. Oficiales y soldados se quejan abiertamente de que se los haya forzado a empuñar las armas contra los húngaros, que nada les han hecho. Los más estúpidos y, a la vez, los más crueles son los bohemios.
El ex primer ministro, conde Louis Batthyány, requerido catorce veces, rehusó catorce veces toda respuesta a sus improvisados jueces, con las palabras: «Fui ministro y sólo responderé cuando sea citado ante un tribunal de magnates húngaros».
El general Moga y Hrabowsky, dos ancianos de vida intachable, fueron condenados a 20 años de fortaleza; el yerno del general Moga, conde Lazar, coronel de honvéds, debía ser ejecutado, ¡pero el magnánimo príncipe Windischgrätz lo indultó a 10 años de prisión en cadenas, pérdida de su título nobiliario e infamante degradación!

El presidente provisional, ciudadano Röser, declaró que el Dr. Marx había accedido a la solicitud de la diputación enviada por el Círculo para ponerse al frente de nuestra asociación, por lo que lo invitaba a ocupar su puesto.
Dr. Marx. Su situación en Colonia es precaria. La respuesta que ha recibido del ex ministro Kühlwetter a su solicitud de renaturalización equivale a una orden encubierta de expulsión. Contra ello, sin embargo, presentaría protesta ante la Asamblea Nacional. Por otra parte, ha sido remitido ante el tribunal del jurado por un presunto delito de prensa. Además, la temporal dispersión del comité de redacción de la “Neue Rheinische Zeitung” lo ha abrumado de trabajo. No obstante, está dispuesto a acceder provisionalmente, hasta la liberación del Dr. Gottschalk, al deseo de los obreros. El gobierno y la burguesía deben convencerse de que, a pesar de sus persecuciones, siempre se encontrarán personas dispuestas a ponerse a disposición de los obreros.
El Dr. Marx habla luego más detenidamente sobre la actuación revolucionaria de los obreros alemanes en el extranjero y destaca, finalmente, el destacado papel que ellos desempeñan en la reciente revolución vienesa. Propone, por tanto, un mensaje al Círculo Obrero de Viena. (Aceptado por aclamación.)
El ciudadano Röser informó a la asamblea sobre la asamblea popular celebrada el 15 de octubre. (Compárese al respecto el número anterior de este periódico.) Propuso la moción de protestar contra la ley que entrega el derecho de reunión al aire libre a la arbitrariedad policial.
A continuación, comunicó la respuesta a las preguntas dirigidas al procurador general en relación con los doctores Gottschalk, Anneke y Esser: si, cuándo y dónde serán remitidos ante el tribunal del jurado; por qué se sigue negando a Gottschalk y Anneke la autorización para conferenciar, a pesar de que instancias superiores han concedido el permiso; además, si no podría permitirse a la señora Schapper visitar a su esposo dos veces por semana.
Respecto a los doctores Gottschalk, Anneke y Esser, respondió el señor procurador general que el senado de acusación de esta ciudad los ha remitido ante el tribunal del jurado,

y que, en consecuencia, se ha convocado una sesión extraordinaria del tribunal del jurado, que tendrá lugar el 27 de noviembre del presente año. Sin embargo, el ministerio público queda en libertad de informar al tribunal de casación de Berlín, si durante la tramitación del proceso temiera disturbios, a fin de que las deliberaciones se efectúen ante otro tribunal del jurado. No obstante, el asunto está aún pendiente, y debemos, por tanto, dirigirnos al procurador superior y solicitar que el proceso se tramite aquí, en Colonia, garantizando nosotros la tranquilidad y el orden. (Lo cual se ha hecho el 18 de este mes.)
No le constaba que los doctores Gottschalk y Anneke hubieran recibido autorización para conferenciar.
Finalmente, el C. Röser observó: puesto que el Círculo ya ha encomendado al comité que emprenda todas las gestiones necesarias en favor de los presos, propone que se deje el asunto en manos del comité. (Aceptado.) Asimismo, propuso encargar al cajero que anticipe el dinero aún faltante para proporcionar a Esser una comida gratuita en la cárcel, suma que se cubrirá mediante contribuciones voluntarias. (Aceptado.)
Para el comité de distrito fueron elegidos provisionalmente los CC. Röser y Ross.
El C. Blum presentó la moción de que el Círculo elija de su seno un diputado para enviar al congreso demócrata de Berlín, y de que el Círculo cubra los costos correspondientes mediante una contribución especial. (Aceptado.)
La moción del presidente (referente al reglamento) fue que la primera hora se dedicara a los intereses de la sociedad (es decir, a sus asuntos internos y externos), la segunda a discutir cuestiones sociales y políticas, y que la sesión se abriera a las ocho y media. Aceptado.
El C. Heinzer contó a la sociedad que el párroco de San Mauricio había regalado 50 táleros a los soldados durante el estado de sitio, probablemente para animarlos a la represión de la libertad; creía, sin embargo, que en la parroquia de San Mauricio no faltan familias pobres más necesitadas de ayuda que los soldados.
El C. Nothjung dio cuenta de la diputación enviada a Düsseldorf.
Acto seguido se clausuró la asamblea.
Contribuciones mensuales: 1 tálero, 19 groschen de plata. Contribuciones voluntarias: 23 groschen de plata.
Libertad, Fraternidad, Trabajo.

Núm. 2, 29 de octubre de 1848
Asamblea general del Círculo Obrero del
22 de octubre de 1848.
El presidente, Dr. Marx, abre la sesión con algunas observaciones sobre el sistema de elección indirecta.
Ciudadano Röser. Hemos recibido una invitación para enviar un representante al congreso demócrata que tendrá lugar el 26 de este mes en Berlín. Sin embargo, surge

aquí la cuestión de si el Círculo Obrero debe enviar a alguien por sí solo o en unión con el Círculo Democrático. En la última sesión del comité de su Círculo, se decidió lo primero, es decir, actuar de manera independiente; no obstante, esto queda reservado a la aprobación de la asamblea, y, en caso de aceptarse, también es esencial considerar el aspecto de los costos. Por ello presento la moción:
Que elijamos por nuestra cuenta un diputado y nos impongamos una contribución voluntaria para cubrir los gastos.
La moción es aceptada y se fija un mínimo de 1 groschen de plata para la contribución.
C. Keil. En Berlín ya ha tenido lugar una asamblea en la que el Círculo Obrero no estuvo representado.
El Círculo, al que se atribuye una fuerza de 7000 hombres, debe, sin embargo, tener una representación independiente, tanto más cuanto que Colonia ha sido designada cabecera de distrito por el comité central.
C. Roß opina que el delegado que ha de contribuir en el congreso de Berlín a la promoción de los principios generales de la democracia debe ser encargado de participar en las sesiones de los círculos obreros de allí, para poder actuar especialmente a favor de nuestra causa.
Los CC. Nothjung y Müller creen que si se envía a Berlín a un hombre de nuestro seno para representar los principios de la democracia, no es necesario darle instrucciones especiales; hará por iniciativa propia todo lo posible.
C. Beust propone, por encargo de F. Anneke, actualmente preso político, al diputado Dr. D’Ester y al ex teniente Valtin, ambos en Berlín, como delegados para el congreso.
C. Müller se opone a que sea elegida otra persona que no pertenezca al Círculo Obrero y que no haya participado en sus sesiones hasta los últimos tiempos.
Se entabla un debate sobre si todos los presentes, o solo quienes se acrediten con su carnet como miembros del Círculo Obrero, deben votar; debate que, a propuesta del C. Nothjung, concluye con que todos voten, puesto que el comité ha omitido señalar explícitamente en la invitación a la asamblea que se trajeran los carnets, y por eso probablemente la mayoría de los presentes han dejado sus carnets en casa.
Freiligrath aparece en la asamblea y es recibido con un jubiloso y prolongado aplauso general. Expresa su alegría por la cordial acogida, alegría que solo se ve empañada por la falta de tantos buenos correligionarios, a quienes, sin embargo, abriga la firme esperanza de volver a ver pronto en medio de nosotros.
Lanza tres hurras por los presos políticos y los fugitivos de esta ciudad, a los que se une la asamblea.
C. Beust es propuesto y elegido diputado al congreso de Berlín.

El presidente Dr. Marx y el vicepresidente B. Röser son confirmados como tales por la asamblea.
Los ciudadanos Beust y Moll son elegidos para completar el comité, y los B. Ross y Röser para la comisión de distrito.
La asamblea declaró por aclamación que se comprometía a responder por la tranquilidad de la ciudad ante el tribunal de lo criminal de esta localidad, en caso de comparecencia de los detenidos Dr. Gottschalk y Anneke.
Se levanta la sesión.
En concepto de cuotas de entrada y contribuciones voluntarias ingresaron 32 táleros, 18 groschen de plata y 6 pfennigs.
Libertad, Fraternidad, Trabajo.
Núm. 6, 12 de noviembre de 1848

Sesión del comité de la Asociación Obrera del 6 de noviembre de 1848.

Leída y aprobada el acta de la sesión anterior, el ciudadano Vogt, en nombre de la comisión, informa sobre la revisión y el estado de la caja.
B. Beust presenta un breve informe sobre la labor del congreso democrático de Berlín y lamenta que éste no haya cumplido plenamente las expectativas depositadas en él, cosa a la que ha dado lugar la multitud de constitucionales que allí se han presentado.
El presidente Dr. Marx hace una breve comunicación sobre los acontecimientos de Viena y destaca especialmente que sólo gracias a la múltiple traición de la burguesía local le fue posible a Windischgrätz tomar la ciudad.
B. Keil desea conocer la opinión de la asamblea sobre si el dinero recaudado para los cuerpos francos destinados a Viena debe enviarse ahora a los heridos y deudos de los caídos en aquella ciudad.
Tras un prolongado debate al respecto, en el que se subrayó en particular que, en las actuales condiciones de Viena, no es posible efectuar el envío sin quizás ponerlo en manos de los croatas, y que también aquí acaso pronto se presente la ocasión de emplear bien el dinero, la sociedad decidió no hacerlo.
B. Blum habla de una excursión que ha de emprenderse a Niederkassel, para asistir a una joven asociación de aquella localidad.
B. Röser dice que el clero se opone en diversos lugares, de manera arrogante pero verdaderamente ridícula, a las aspiraciones de progreso de la clase obrera, y con ello suscita un debate en el que se muestra claramente cuán poco es posible extraviar el sano y vigoroso sentido de nuestros obreros, ni siquiera desde el púlpito y por parte de un clero antes tan omnipotente.
Numerosos oradores subrayan que no se nos habría ocurrido hablar del clero si éste nos hubiera dejado en paz; pero que ahora ya no cabe guardar silencio, después de que nos ha atacado desde el púlpito. No se quiere decir nada contra la religión, pero es preciso precaverse contra una intromisión del clero.