Hungría.
* Los judíos son, como es sabido, en todas partes los engañadores engañados, pero especialmente en Austria. Ellos han explotado la revolución y ahora son castigados por ello por Windischgrätz. Quien por lo demás sepa qué poder representan los judíos en Austria, podrá juzgar qué enemigo se ha echado encima Windischgrätz con la siguiente proclama:

Pesth, 13 de febrero. (Amtliche Wiener Zeitung, Abendblatt) Proclama. Con mis proclamas del 13 de noviembre y 13 de diciembre pasados, así como del 7 de enero del año en curso, he informado a todos los habitantes de Hungría de la tarea que he de resolver, a saber, el restablecimiento de la paz, el orden y la legalidad. Con satisfacción he observado también el efecto que a consecuencia de estas proclamas se manifestó por doquier. Sólo algunas localidades, seducidas por viles agitadores, intentan aún perturbar la tan necesaria tranquilidad y orden mediante la difusión de llamamientos, órdenes y decretos de Kossuth. ¡Habitantes de Hungría! Habéis visto cuánta clemencia he ejercido – en el supuesto de que la mayoría pudiera ser más bien descarriados y seducidos que auténticos rebeldes; pero quien intente aún ahora hacer causa común con el partido insurreccional de Debreczin, aceptar órdenes suyas, difundirlas o mantener cualquier tipo de conexión con él, o incitar a las comunidades, no puede esperar ya indulgencia alguna; a ése debe alcanzarle la pena del traidor a la patria.

Envío tropas en diversas direcciones, cuyos comandantes serán provistos del Jus Gladii; aquel en cuyo poder se halle un llamamiento de Kossuth, o cualquier escrito, carta, periódico, etc., procedente de su partido, será sometido inexorablemente, al igual que

aquel que oculte armas o incite al pueblo a la desobediencia, al procedimiento de la ley marcial. Todo jefe de correos o empleado de correos que acepte tales escritos, cartas, llamamientos procedentes de la región de Debreczin, o peor aún, los despache, incurrirá en la pena de la horca. Finalmente, quiero advertir a los judíos de Ofen y Pesth, pero especialmente a los de Altofen, que se abstengan de todo tipo de entendimiento, cualquiera que sea su nombre, con el traidor a la patria Kossuth, el llamado honvédelmi bizottmány y la Dieta rebelde, pues he obtenido la certeza de que precisamente son sobre todo los israelitas quienes se prestan a servir como espías y proveedores de los rebeldes, así como también se proponen difundir noticias falsas y malas sobre supuestas victorias de los rebeldes para suscitar con ello temor y desconfianza; por consiguiente, por cada israelita que sea juzgado por los delitos antes señalados conforme a la ley marcial o de guerra, la comunidad judía a la que pertenezca pagará como multa 20.000 florines en moneda de Convención. Cuartel general de Ofen, a 11 de febrero de 1849.
Alfred Fürst zu Windischgrätz m. p., k. k. Mariscal de Campo.

Después de esta proclama, es evidente que las cosas van muy mal para el «burgués y comunista» Windischgrätz.

Volviendo por lo demás a los judíos, el intento de Windischgrätz de arrancarles dinero ha recibido ya un «principio de ejecución», como dice el Code Napoléon. El Constitutionelle Blatt aus Böhmen comunica, en efecto, lo siguiente:

Los judíos deberán pagar 1.200.000 florines de una vez por todas como suma de redención del impuesto de tolerancia suprimido, y ello en cinco años, pero no ingresaron las cuotas correspondientes ni en el año pasado ni en el presente. El importe atrasado ha sido ahora reclamado. 
El impresor Eisenfels fue detenido ayer.

Que los judíos tengan que pagar aún por su emancipación es algo impagable. En prusiano esto se llama: «redención de las cargas feudales».

Por lo demás, de Hungría no hay que comunicar nada, salvo que en Pesth, el 8 de febrero, el transitario Franz Förster fue fusilado por la ley marcial, por participación en la sublevación a causa de la tentativa de apoderarse del buque de vapor Hermine en Gran.

Sobre las complicaciones cada vez más cómicas entre los eslavos, comunica la Leipziger Zeitung lo siguiente (la N. Rh. Z., naturalmente, lo sabe desde hace mucho):

Viena, 14 de febrero. De varias provincias de la monarquía se oye hablar de una obstinada negativa a la presentación exigida de reclutas. En el círculo de Prachiner, en Bohemia, los campesinos se niegan bajo el pretexto de que la Dieta no ha aprobado el reclutamiento ordenado últimamente en escala tan gigantesca. Tanto en el campo como

en la capital, Praga, se muestra una efervescencia bastante llamativa. Si el gobierno, como se asegura, presenta pronto la propuesta de indemnización relativa a las cargas urbaniales suprimidas, bien podría añadirse una nueva y más preocupante a las innumerables e interminables conmociones de nuestra vida estatal. En las regiones eslavas del sur crece la confusión; pero es evidente que se prepara también una tormenta sumamente peligrosa, cuyo objetivo y final aún no se vislumbran. El general Theodorovich hizo declarar el estado de sitio en Karlowitz, sede del comité nacional serbio. El caos de los asuntos serbios se ve acrecentado por los afanes específicamente austríacos del cónsul Mayerhofer. Con furia apenas contenida claman los eslavos del sur: ¡Traición! Afirman que todas las medidas adoptadas últimamente por el gobierno en Hungría tienden a restaurar el ultramagiarismo, en la medida en que éste se revista con el ropaje de la vieja aristocracia. En Agram, la agitación ha alcanzado un grado muy preocupante. – Jellachich se halla en Szolnok. Es un hecho fidedigno lo siguiente: ha protestado contra la división y el fraccionamiento de su cuerpo de ejército. Tuvo que hacerlo para no poner en juego su extraordinaria popularidad en el mundo eslavo. En Croacia se presiona enérgicamente para la convocatoria de la Dieta. Con ella llega a su fin la dictadura otorgada a Jellachich el pasado verano.