El vigésimo segundo boletín

Hungría. 18 de febrero de 1849
Hungría.
N.° 225, 18 de febrero de 1849.
Suplemento
Neue Rheinische Zeitung.
* El 22. «boletín de victoria» de los imperiales ha aparecido. Es el más ridículo de todos los publicados hasta ahora.

«Debido a la mayor lejanía del teatro de la guerra, que ha sido desplazado hasta Transilvania por la retirada de los rebeldes al otro lado del Tisza, nos hallamos ahora otra vez en condiciones de dar algunas noticias acerca de los progresos del ejército de Su Alteza Serenísima el mariscal de campo príncipe de Windischgrätz.»

Del Tisza a Transilvania hay siempre 40 millas y más. Ningún austríaco ha cruzado aún el Tisza. Que Schlick esté en el Hernath y Windischgrätz en Szolnok, sin poder dar un paso más, eso, en el lenguaje fanfarrón de los imperiales y reales, se llama: el teatro de la guerra ha sido desplazado hasta Transilvania.

¿Cuáles son, pues, los «progresos del ejército de Su Alteza Serenísima el príncipe de Windischgrätz?»

Primer «progreso»:

«Tras la retirada de Pest, una parte de los rebeldes ha marchado en dirección a Grosswardein y Debreczin; la otra, a las órdenes de Görgey, se ha dirigido a Schemnitz y, después de saquear las ciudades mineras, se ha vuelto, pasando por Neusohl, inicialmente hacia Rosenberg; pero, allí, a consecuencia de la ocupación anterior de los puertos de St. Marton y Turany por el destacamento del señor general mayor von Götz, se ha retirado hacia la comarca de Zips, donde se topó con un batallón de infantería Nugent a las órdenes del mayor von Kiesewetter, con el que se libraron combates en Kirchdrauf y Korotnok los días 3 y 4 de febrero.

Entretanto, el paso de Braniszko ha sido inmediatamente reforzado con los refuerzos que ha enviado el teniente de mariscal de campo conde Schlick desde Eperies, y, como otra columna de la brigada Deym ha avanzado de Kaschau por Margitfalva, y el siempre activo general mayor von Götz ha llegado con la brigada del príncipe Jablonowsky, pasando por Brisen, el día 8 del mes a Telgarth, destacando asimismo en el acto hacia Leutschau, los rebeldes, amenazados por todos lados en la Zips, probablemente serán copados, tanto más cuanto que también desde Tarnow, a las órdenes del teniente de mariscal de campo Vogel, se han reforzado de inmediato todas las carreteras a lo largo de la frontera gallega, desde Neumarkt, Kroscienko, Biwniczna, Tylicz hasta Dukla, y se ha movilizado la milicia territorial en toda esa línea.»

La «dirección hacia Grosswardein y Debreczin» no es sino un eufemismo amplificador del señor Welden para el hecho de que los húngaros se han ido al Tisza. Con el mismo derecho podría haber dicho que se habían retirado «en dirección» del Mar Negro.

A continuación, Welden nos informa de que Görgey, «tras la retirada de Pest, ha marchado hacia Schemnitz». Eso lo sabíamos hace tiempo, y el señor Welden debería informarnos precisamente de cómo fue expulsado de allí. Ya antes se había fanfarroneado con que Görgey había sido rechazado en dirección al Tisza e incluso casi aniquilado. Ahora, de pronto, nos confiesa el parte de victoria que ha ocupado la comarca de Zips, ya varias veces «purificada» por Schlick, y que opera a espaldas de Schlick. Hasta qué punto amenaza Görgey a los imperiales en esta posición se desprende de los apresurados refuerzos que se envían contra él. El cuerpo de Götz nunca pudo lograr nada contra él (el cuerpo de Csorich ha desaparecido del teatro; las «jactancias ridículas» magiares seguramente llevan razón, pues, cuando contaban que Windischgrätz lo había llamado a toda prisa a Pest); Schlick, «desde Eperies» (es decir, hace 4 semanas), ha enviado una columna contra Görgey hacia el paso de Braniszko; además, una segunda columna «desde Kaschau», también del cuerpo de Schlick, ha sido destacada contra él; ¡y, a pesar de todos estos refuerzos, Görgey, en los Altos Cárpatos, les resulta tan terrible a los austríacos, que Vogel, en Galitzia, desde Tarnow, hace reforzar todas las posiciones en una línea de 20 millas y moviliza la milicia territorial!

En otras palabras: Görgey, lejos de estar «amenazado por todos lados en la Zips», amenaza él mismo no solo la posición de Schlick en el Hernath, sino también Galitzia. Y eso es precisamente lo peor para los imperiales. Una incursión en esta parte, netamente polaca, de Galitzia podría tener consecuencias muy desagradables para los austríacos, dada la decepción de los campesinos por las promesas imperiales y reales.

Segundo «progreso»:

«La fuerte crecida del hielo en el Tisza ha dificultado hasta ahora en gran medida el paso de la columna del primer cuerpo de ejército, que ha avanzado hasta la orilla derecha, tanto en Tokaj como en Szolnok. Esto ha dado tiempo al enemigo, tras un vano intento contra Arad, de dirigirse más hacia Transilvania, para unirse allí con aquella columna a las órdenes del cabecilla rebelde Bem, el cual, como ya dijimos anteriormente, rechazado desde la Bucovina, se ha desplazado por Bistritz, Maros-Vasarhely hasta Hermannstadt, y allí fue tan vigorosamente rechazado por el comandante general barón Puchner.

La columna de los rebeldes que ha marchado de Grosswardein hacia Klausenburg se ha vuelto hacia Karlsburg, donde, el día 5, intentaron ocupar Müllenbach. En esta comarca se encuentra, entre Deva, Hatzeg y Szaszvaros, un destacamento de 3000 rumanos a las órdenes del capitán Czernovich, que protegen ese tramo contra los rebeldes; también el sólido castillo de Deva está bien guarnecido.

Mientras tanto, el comandante general en el Banato, teniente de mariscal de campo barón Rukawina, ha formado una división a las órdenes del teniente de mariscal de campo von Gläser y del general mayor barón Mengen, compuesta de destacamentos del cuerpo de Thodorovich, la cual ha de operar en el valle del Maros contra Transilvania y al mismo tiempo amenazar Grosswardein.»

Así pues, los austríacos todavía no han cruzado el Tisza; los progresos consisten en que, aquí, en el centro decisivo de la guerra, no han dado un paso más desde hace tres semanas.

La «crecida del hielo» ha permitido a los magiares dirigirse «más» hacia Transilvania. ¡Hermoso «más»! Si los magiares han podido destacar una columna desde Debreczin contra Arad y Klausenburg, ello prueba que tienen más tropas de las necesarias para la defensa de la línea del Tisza. ¿O acaso quiere Welden hacernos creer que los magiares aprovecharían una crecida del hielo, que puede terminar en 8 días, para desguarnecer la posición más importante y enviar las tropas urgentemente necesarias en el Tisza a un paseo hacia Transilvania, que dura, por lo menos, entre ida y vuelta, 4 o 5 semanas?

La columna húngara que cañoneó Arad procedía, según un boletín anterior, del Banato. Además de ella, otra segunda columna ha marchado «de Grosswardein» hacia Transilvania. Después de estos refuerzos, pronto oiremos hablar de Bem.

¿Y cuál es el aspecto de Transilvania? Los refuerzos magiares han avanzado hasta Karlsburg y Müllenbach. Pero que nadie tema que les vaya mal a los imperiales, pues hay 3000 rumanos en Hatzeg, Deva y Szaszvaros, «que protegen ese tramo contra los rebeldes.»

¿Qué «tramo»? Pues el tramo de Hatzeg, etc., es decir, un «tramo» que queda completamente al margen de la ruta de los magiares y por donde no se les ocurrirá marchar. La columna magiar marcha desde Karlsburg hacia Hermannstadt, para unirse con Bem, es decir, en dirección este; los 3000 rumanos están al suroeste, en el extremo más recóndito de Transilvania, y probablemente se quedarán allí hasta que la segunda columna magiar, procedente de Arad, avance Maros arriba y los disperse.

Pero, además, la recién formada división del Banato, la de Gläser, ha de «operar en el valle del Maros contra Transilvania y al mismo tiempo amenazar Grosswardein».

¡«Al mismo tiempo»!

Para «amenazar Grosswardein», esta división –suponiendo que ya estuviera en el Maros, cuando en realidad aún se encuentra en el Temes– tendría que hacer un recorrido de 20 millas (en línea recta) hacia el norte, cruzar el Maros, el Körös Blanco, el Körös Negro, el Körös Rápido y una triple línea de pantanos. Para operar contra Transilvania en el valle del Maros, esa misma división tendría que marchar aproximadamente 30 millas hacia el este. ¡Y ha de hacer ambos movimientos, el del norte y el del este, «al mismo tiempo»!

Tercer progreso:

«Las dos brigadas de los señores generales mayores Ditrich y conde Palffy, pertenecientes al cuerpo del señor general de artillería conde Nugent, han avanzado, la una a la izquierda por Bolly hacia Mohacs, la otra por Siklos-Baranyavar hacia Essegg; esta fortaleza se halla cercada por las tropas imperiales y reales hasta el pie del glacis, y ya ha hecho propuestas de capitulación.»

Importante progreso, que ya hace 14 días fue señalado como consumado por el propio Nugent y que todavía no se ha consumado, ¡pues las «dos brigadas» aún no están ante Eszek!

Cuarto progreso:

«En Mohacs, los insurrectos a las órdenes de Nemegye han cruzado el Danubio, pero han caído en el desfiladero entre Bezdany y Zombor en manos de los serbios que allí se encuentran, los cuales habían avanzado a lo largo de la orilla izquierda del Danubio desde la Römerschanze, ocasión en la que la mayor parte fue pasada a cuchillo y dispersada por los serbios.»

Aun suponiendo que esto fuese correcto, a lo sumo podría hablarse de una pequeña escaramuza de guerrillas. Los austríacos ya han pregonado a bombo y platillo que los magiares, expulsados del Drave, tenían que haberse retirado hasta Szegedin, es decir, hasta el Tisza.

Quinto y último «progreso»:

«Tras la capitulación de Leopoldstadt, la división del teniente de mariscal de campo von Simunich ha recibido del señor mariscal de campo la orden de avanzar a lo largo del Waag hacia Komorn, para efectuar el cerco más estrecho de esta fortaleza. – Durante este avance se produjo, el día 8 del mes en curso, no lejos de Neuhäusel, un combate con un destacamento de los rebeldes, el cual, procedente de Komorn, pasó el Neutra por Naszvad, para saquear esas comarcas y, sobre todo, llevar sal a la fortaleza, de la que hay escasez y donde las enfermedades cobran ya gran incremento. – En este combate, cuatro compañías de infantería Archiduque Guillermo y un escuadrón de Banderial-Husaren atacaron tan bizarramente a un destacamento enemigo de unos 1200 hombres, que su comandante, un oficial y 90 honvéds fueron hechos prisioneros, y una cantidad considerable de muertos y heridos quedaron en el campo.»

Aquí el «progreso» consiste en que Simunich, en una comarca ya «pacificada», «limpiada» y «purificada» tres o cuatro veces, donde ya empezaba a brotar de nuevo un «buen espíritu», ha avanzado en más de 14 días exactamente siete millas –media milla por día–. A ello hay que sumar constantes combates, y se comprende cómo el héroe Simunich aún no ha recorrido las diez millas de distancia de Leopoldstadt a Komorn.

Estos son los «progresos de Su Alteza Serenísima el príncipe de Windischgrätz»: pomposa repetición de los boletines anteriores, fanfarronadas jactanciosas sobre lo que ha de suceder, y, como resultado de todo ello, que en realidad nada ha sucedido. A los boletines les ocurre exactamente lo mismo que al gran Schwanbeck con la cámara prusiana: sobre un «pasado liquidado» y un «futuro lejano, tal vez nunca alcanzable», pierden el «presente».