Cuando el 18 de marzo del año en curso se intentó construir una barricada en la Landsbergerstraße, los oficiales del destacamento allí apostado fueron tan imprudentes que no mandaron hacer fuego de inmediato. Esta inoportuna humanidad despertó la cólera de Wrangel, y pronto siguió la famosa orden del día. Pero los 5 oficiales han sido ahora sometidos a un consejo de guerra y condenados todos a arresto en fortaleza de mayor o menor duración. De este hecho puede deducirse qué expectativas puede abrigar el ejército imperial bajo la monarquía imperial prusiana.

Sesión de la segunda cámara. El presidente Grabow abre la sesión a las 11 y media. El diputado Seeger, a quien se le denegó un permiso de seis semanas, depone su mandato. Ministro Manteuffel: Mediante una orden real del 20 del corriente, estoy autorizado a presentar a la cámara una ley sobre la redención de las cargas y una ley sobre el establecimiento de bancos de renta. – La cámara acuerda remitir estos proyectos de ley a la comisión unida de justicia y agricultura para que informe. Keller y compañeros presentan la moción urgente de que no se conceda ya la palabra a nadie para una observación de hecho o personal. – Esta moción encuentra suficiente apoyo. Bucher interpela al ministro a causa de la falsa noticia difundida por el cónsul general prusiano en Londres, según la cual el armisticio con Dinamarca se habría prorrogado hasta el 15 de abril, mientras que las hostilidades comenzaron ya el 3 de abril, ocasionando así grandes perjuicios a las provincias dedicadas al comercio marítimo, especialmente Pomerania. El interpelante entra en detalles sobre la política seguida en esta ocasión, recuerda la nota de Wildenbruch del año anterior y el rumor de que las negociaciones en Londres no son más que una apariencia, mientras que las verdaderas se llevan a cabo bajo el protectorado de Rusia. El ministro Arnim responde que el mencionado rumor carece de fundamento y que, apenas recibió la noticia erróneamente difundida por el cónsul general de Londres, la rectificó de inmediato en la Gaceta del Estado. Schneider (Westfalia) interpela al ministro de la guerra por qué los batallones de la Landwehr de Westfalia han sido enviados a Schleswig, por qué se ha llamado a filas a hombres casados, mientras que los jóvenes de la línea permanecen tranquilamente en sus guarniciones. Cuenta con qué repugnancia la Landwehr cruzó el Elba y cuán vilmente se comportó en ello el general en jefe. El interpelante dice que sabe muy bien que sus palabras de nada sirven, pues vivimos tan sólo en un Estado constitucional de pacotilla, pero sus electores, que aparentemente aún no tienen este convencimiento, le instan a que saque el asunto a la luz. –

El ministro de la guerra responde como de costumbre. No sabe nada del descontento o la insubordinación de la Landwehr, ya que el general en jefe no le ha enviado ningún informe al respecto. Sobre la alocución de éste tampoco puede dar información, pues las alocuciones de los generales en campaña no son todavía taquigrafiadas. –

Herr interpela al ministro del Interior por el despojo ilegal de los fusiles de la guardia cívica en su ciudad de distrito de Wetzlar. –

Manteuffel responde que ya en marzo recibió una solicitud sobre este asunto y que inmediatamente pidió al gobierno de Coblenza que le informara al respecto, pero que hasta hoy, a pesar de reiterados recordatorios, no ha contestado. –

A continuación se pasa a la ley de clubes. En lugar del § 12 se aprueba la siguiente enmienda de Wentzel (Ratibor):
«De todas las reuniones públicas al aire libre, el organizador, ordenador, director o aquel que ceda el lugar para ello, deberá dar aviso a la autoridad policial local al menos 24 horas antes del comienzo de la reunión, indicando el lugar y la hora de la misma, y dicha autoridad deberá expedir inmediatamente un justificante. – Las disposiciones de los §§ 2-6 se aplicarán a todas las reuniones públicas al aire libre.»
En lugar del § 13 se aprueba el siguiente proyecto de la comisión:
«La autoridad policial local estará facultada para prohibir cualquier reunión al aire libre en caso de peligro inminente para la seguridad o el orden públicos.»
El diputado Pape presenta la enmienda: «Esta prohibición deberá ser redactada por escrito y motivada» – Grabow declara que esta enmienda ha sido rechazada. Esto provoca numerosas protestas por parte de la izquierda, que afirma que al menos se habría debido proceder a un recuento ante el resultado dudoso. La izquierda sería tan fuerte como la derecha. Pero el señor Grabow se atiene al reglamento: con la conformidad de los dos secretarios ha declarado que la enmienda ha sido rechazada y así debe quedar –
El aditamento: «La prohibición debe ser redactada por escrito» es aprobado por 323 votos contra 3. D'Ester declara que la izquierda ha exigido ahora la votación nominal para que se constate si en la votación dudosa anterior tenía la mayoría o no. Dierschke presenta ahora un nuevo parágrafo adicional:
«La disposición escrita de la autoridad policial debe contener los motivos de la prohibición», el cual es rechazado, tras votación nominal, por 167 votos contra 166. –
§. 14. «Durante toda la duración del período de sesiones de ambas cámaras de la representación popular no podrán celebrarse reuniones al aire libre dentro de una distancia de cinco millas del lugar de su sede.»
Se presentan enmiendas para poner «2 millas» e incluso media milla en lugar de «5 millas». Se vota primero sobre «5 millas» y es rechazado. «Dos millas» es aprobado por 173 votos contra 152. El parágrafo así enmendado es aprobado, tras votación nominal, por 186 votos contra 146. (Fin de la sesión.)

Sesión de la primera cámara. Presidente del consejo de ministros, Brandenburg: He pedido la palabra para hacer a la alta cámara una comunicación sobre la manera en que el gobierno de Su Majestad el Rey se propone situarse ante la constitución imperial votada en Fráncfort. Antes de hacerlo, considero mi deber exponer ante la alta cámara, y en la misma medida ante el ministerio de Estado, las razones por las cuales no me ha sido posible presentar ya la declaración del ministerio en la interpelación que tuvo lugar aquí el viernes. Ese mismo día se habían prometido al ministerio comunicaciones desde Fráncfort. Éstas llegaron efectivamente en el curso del día y nos movieron a deliberar sobre ellas esa misma tarde. Como resultado de la conferencia que ha tenido lugar en el ministerio de Estado, se ha adoptado el acuerdo que, con motivo de la moción de la segunda cámara, ha dado ocasión al ministerio para la declaración de la cual esta alta cámara quizá haya recibido noticia. Ésta ha sido la razón por la cual no me fue posible responder el viernes en la medida que yo hubiera deseado. Me permitiré ahora leer a la alta cámara la comunicación que tengo que hacerle. (Lee la declaración presentada anteayer en la segunda cámara.) Me permito añadir que, en el ínterin, hemos instado a los gobiernos que no han presentado sus declaraciones en Fráncfort a que las presenten igualmente, en particular a los gobiernos de las cortes reales, que estaban todos ellos aún en mora con sus declaraciones. Albergamos la esperanza de que, por este camino, la obra, a pesar de todas las dificultades que entraña, será llevada a un final dichoso y bendito para toda la patria alemana. La moción del conde Dyhrn de presentar las instrucciones de Camphausen, la respuesta a la nota austríaca y todos los papeles concernientes a la cuestión alemana no es reconocida como urgente y, por tanto, es retirada. En cambio, se reconoce la urgencia de las siguientes mociones:
1. de von Ammon y compañeros:
Nombrar una comisión de 15 miembros para considerar la constitución alemana en toda su extensión, informarse a fondo, rendir informe con la mayor celeridad a la cámara y presentar las mociones oportunas.
2. de Hansemann y compañeros:
Remitir a esta comisión la constitución imperial con sus (!) observaciones para su consideración.
3. del conde von Itzenplitz y compañeros:
1. Que la misma comisión informe acerca de qué disposiciones de la constitución imperial resultan peligrosas para la salud e independencia de Prusia;
2. dirigir un mensaje al rey para que acepte la corona, si la Asamblea Nacional estuviera de acuerdo en que:
a. el rey asume la corona el 1 de mayo según los principios de la constitución del 28 de marzo,
b. la Asamblea Nacional será disuelta y la Dieta Imperial convocada;
c. la revisión se llevará a cabo por mayoría simple de ambas cámaras,
d. tras la revisión se procederá a la jura,
e. sólo entonces tomará el jefe el título de emperador,
f. hasta entonces las leyes imperiales no prevalecerán sobre las leyes de los Estados,
g. en la primera Dieta Imperial se revisará también, de manera adecuada, la ley electoral.
Tras el informe de la comisión de peticiones, se cierra la sesión.

Sonnenburg (Neumark), 16 de abril. Hoy se ha publicado, para el superintendente Schmutter, acusado de haber participado en la negativa a pagar impuestos, la sentencia de primera instancia en Fráncfort del Óder, según la cual deberá sufrir un año de prisión en fortaleza, la destitución como superintendente y predicador principal y la pérdida de la escarapela nacional. (N. Z.)

61 Breslau, 21 de abril. La orden muftí, por la cual nuestra guardia cívica ha de permanecer suspendida por seis meses, sólo la ha movido a mover al magistrado para que mueva a que se retire la orden: el habitual camino revolucionario germano-chino hacia grandes hazañas. A esto se suma que la escoria burguesa constitucional ex-renano-prusiana de Hansemann, ahora ennoblecida a orillas del Spree, ha afirmado hace un par de días que la guardia cívica de Breslau se componía predominantemente de gentuza. En la Asociación Popular Alemana dijo hace poco un tal Friedmann: «El partido de la república a cualquier precio es en todo caso muy pequeño. (Frase conocida de antes). Su órgano es la Neue Rheinische Zeitung, que forma con la Neue Preußische un par de gemelos, como en su día Esaú y Jacob. También ha acusado a Ludwig Simon de simonía imperial. Con este tipo de crítica, que en vez de atenerse a los hechos se queda pegada a las personas (los hechos de las personas son tan miserables que, a cambio, hay que tener un poco en cuenta a las personas de los hechos), no puedo hacerme amigo, y la mayor parte del pueblo alemán se mantiene alejada de ella. ¡Se atiene a la constitución y al emperador!»
Como ven ustedes, el gamin burgués profiere en todas partes las mismas frases de cobardía y vileza. Sin embargo, aquí todavía encuentra pocos admiradores; el desprecio y los puntapiés son su cosecha. Por eso esta asociación popular es también poco frecuentada. Mejor sería, ciertamente, que la conciencia del proletariado y de la burguesía se hubiera abierto paso con más fuerza de lo que es el caso. Es ridículo, por ejemplo, que un pequeño burgués raquítico, mientras sienta todavía un ochavo en el bolsillo, no quiera pertenecer a la gentuza, como llaman aquí al proletariado, y aún pasará un buen tiempo antes de que, junto con el pueblo propiamente dicho, se transforme en un proletariado pensante. Pero baste con que por el momento ni las arengas ni los papeluchos miserables de los señores burgueses encuentran aquí mucho eco. Su periódico sigue llegando aquí con tanta irregularidad que debo llamar de nuevo su atención sobre ello. Recibí un número 24 horas antes que todos los demás suscriptores. Cuando hace unos días alguien quiso suscribirse al «Peuple» de Proudhon, la administración de correos declaró que no podía aceptar ningún pedido para este periódico. Es muy enojoso que aquí, en el fondo, no tengamos ningún periódico democrático.

La Oderzeitung no hace sino negocios timidísimos en la democracia, hasta que pueda volver a hacerlos ultramontanos. Se advierte a primera vista que la chapuza le repugna, si se recorre el registro diario que ha plantado en lugar de los artículos de fondo, y si se repara en la carencia de toda cita democrática. En los últimos días se ocupaba incluso de biografías de las tres estrellas uckermärckicas, los Arnim, y sigue creyendo en la eterna santidad del Estado imperial austríaco. ¿Les falta poder o voluntad a los demócratas de aquí para apoderarse de la redacción de ese periódico? Hace algún tiempo le profeticé que los Habsburgo llegarían aún a tratar a Windischgrätz como reo de alta traición. Parece que ahora se cumple. Los Habsburgo han sido monstruos desde siempre, que también estrangularon a sus salvadores. Ahora le cargan el fracaso de la guerra de Hungría a un hombre que, en todo caso, sabe valorar las circunstancias del país mejor que el vulgar carnicero Welden. Windischgrätz ha reconocido acertadamente que el brutal sometimiento de los magiares se había vuelto imposible para Austria sola. Sólo ha titubeado porque su naturaleza le mandaba titubear, e incluso se habría avenido a una pacificación políticamente hábil. En unos días veremos que el brutal asesino Welden consigue aún mucho menos que Windischgrätz, y que los magiares sólo pueden alegrarse de este cambio en el mando del ejército austríaco. Ahora se revela claramente que la burguesía de Occidente está estrechamente hermanada con el absolutismo de Oriente; por eso, para la libertad, todo depende de la victoria de los magiares y de la victoria del proletariado francés. Si la democracia berlinesa, como se rumorea por doquier, se deja imponer en verdad mediante octroi por Hinkeldey al rastrero caballero de faldas Schütte para dirigir el periódico de su causa, merece una tunda de palos. El estado de sitio no puede sostenerse por más tiempo, y en ese momento los ventrílocuos del Spree deberían comprender que Hinkeldey, para filtrar su primer y salvaje furor, tiene ya que mantener a punto un órgano democrático organizado policialmente, el cual hace presentar a los ventrílocuos por medio de Schütte. Esa es la tarea y el papel de Schütte. Por lo demás, podría servirle aún algunas docenas de fanfarronadas miserables que el compinche democrático ha dejado aquí tras de sí y con las que ha interesado a mozas en las cervecerías y a demócratas bobos. Así, el futuro redactor de la democracia del Spree berlinesa buscaba, por ejemplo, difundir aquí por todas partes el rumor de que la archiduquesa Sofía había suspirado tan violentamente por su celebridad, que había dejado plantado a Jelačić para gozar del gran agitador. Cuando la población de Viena combatía, el héroe Schütte permanecía con el corresponsal de la Indépendance en un terreno a resguardo de los tiros, desde donde observaban muy cómodamente a vista de pájaro con catalejos las gestas heroicas de las que el demagogo de Windischgrätz e Hinkeldey se había jactado por aquí. Según se dice, han llegado aquí órdenes de artillar las fortalezas de Silesia.

Del Vístula, 19 de abril. Bajo esta fecha comunica la “N. Z.” lo siguiente de la carta de un soldado de la Landwehr:
“Un soldado de la milicia había arrojado las armas a los pies de su oficial. Al día siguiente (sábado 7 de abril), el comandante, un celoso miembro de la Liga Prusiana, hizo que nuestra compañía formara un círculo. ‘Si alguno de vosotros, camaradas, fuese tan estúpido de creer que el mundo puede subsistir sin ley y orden, ¡que dé un paso al frente!’ ‒ Ninguna respuesta. ‒ ‘¡Miliciano Sch.! Ha infringido usted las leyes de la guerra, dé un paso al frente! ¡Se queja usted de sobornos! ¿Quién está sobornado? ¡Explíquese claramente!’ ‒ Sch. da un paso al frente, se queja del favoritismo hacia los ricos, dice que las familias de los pobres sufren miseria, que los ricos ya podrían arreglárselas antes, pero que han sido todos licenciados, etc. ‒ ‘¡Será castigado con todo el rigor de las leyes!’ ‒ (Murmullos en la compañía.) ‘¡Suboficiales, al frente! ¡Denuncien a todo el que rechiste!’ ‒ (Murmullos más fuertes.) ‘Bueno, camaradas, creo que no tendrán nada que objetar. Tenemos que mantener la ley en pie. Si yo me marchara hoy o mañana, podría condonarle al hombre su castigo. Pero como pienso seguir con ustedes por más tiempo, me es imposible. ¿Están contentos?’ ‒ (Algunas pocas voces: ‘Sí’; la gran mayoría silba.) ‘Bueno, me alegra su sí. Espero que sigamos siendo buenos amigos. ‒ ¡Batallón entero, media vuelta! ¡Flanco derecho e izquierdo! ¡En marcha!’ ‒ Luego se hizo el ejercicio y después se fue a los cuarteles, donde varios de los que habían gritado ‘Sí’ recibieron palizas de sus camaradas. El domingo por la mañana se entregó al comandante un escrito cubierto de numerosas firmas, en el que se exigía que el acusado no fuera llevado ante un consejo de guerra. El domingo al mediodía se suspendió el procedimiento ante el consejo de guerra y se le impusieron al hombre solo dos días de arresto. Al mismo tiempo se nos comunicó que esta decisión había sido tomada ya antes de recibir el escrito. ‒ La medicina es amarga, pero ‒ ayuda. El señor jefe de la compañía se ha vuelto desde entonces el mejor hombre del mundo. Incluso se ha puesto la escarapela alemana y nos llama solo camaradas. Pase lo que pase, siempre está contento. Al salir en marcha, el comandante lanzó primero el tradicional hurra, que sólo encontró un eco débil. Pero luego resonó un atronador, un interminable triple hurra por las mujeres y los niños que se quedaban. ‒ W. me dijo que haríamos ejercicios con los cañones. ¡Pues bien está! Quién sabe contra quién tendré que apuntar los cañones alguna vez.”
Dresde, 21 de abril. En la sesión de hoy de la Primera Cámara estaba en el orden del día el informe sobre el decreto promulgado a raíz del asesinato de Blum. El decreto expresa que el gobierno, por el momento, tiene reparos en adoptar una resolución definitiva sobre las propuestas presentadas por las Cámaras. La comisión, por el contrario (ponente Heubner), propone:
1) Persistir en las propuestas anteriores;
2) Declarar que la Cámara ve en la dilación de la ejecución de estos acuerdos un sistema de gobierno que pone en peligro el honor y la independencia del pueblo sajón, y una incompatibilidad con las condiciones bajo las cuales únicamente las Cámaras están en situación de seguir cooperando con el gobierno del Estado para el bien de la patria;
3) Adherirse al acuerdo de la Segunda Cámara de que el gobierno no puede esperar de la actual representación popular una aprobación del gasto para la continuada legación de Könneritz a costa del erario público. Ministro von Beust: El gobierno podría haberse remitido al texto constitucional, que señala los límites de las Cámaras. Ante la propuesta de dar al gobierno un voto de censura, no asistirá a la discusión (abandona la sala). La propuesta 1 de la comisión es aprobada contra 1 voto, la 2 contra 4 y la 3 contra 1 voto.
15 Schleswig-Holstein, 22 de abril. Lo que ya casi diez veces ha sido anunciado como hecho consumado en los periódicos de aquí y otras tantas desmentido, ha ocurrido por fin: la vanguardia ha entrado en Jutlandia. Pero si se observan los detalles, sólo se confirma nuestra afirmación de ayer de que hay traición en el juego. Cuando se denunció el armisticio y la guerra empezó, nuestro gobierno había cedido por fin a la presión de nuestra asamblea de jaboneros y había hecho construir defensas costeras. Pero eso fue también todo por el momento ‒ no fueron artilladas hasta que la guerra ya había durado 14 días, y la lugartenencia que nos fue impuesta por octroi vio que, sin una traición demasiado evidente, no podía seguir demorando el artillado. Cuando Bonin, el dictatorial, vio que los daneses por ahora no tenían ganas de hacer una visita a Eckernförde o Kiel, ¡dio finalmente el permiso! ¿Pero cómo? Si en el combate de Eckernförde no se hubiera producido una tregua de unas horas, las baterías habrían tenido que arriar la bandera y entregarse a los daneses; pues principalmente en la batería sur ya se empezaba a carecer de municiones. Por suerte, durante la tregua llegó munición de Rendsburg. Además, se había hecho avanzar bastante lejos al ejército de Schleswig-Holstein durante largo tiempo, sin tener un respaldo suficiente en las tropas del antiguo Sacro Imperio Romano. La intención era ésta: se sabía que los daneses estaban en la frontera con 30.000 hombres. El ejército de Schleswig-Holstein podía contar con 16.000 hombres. Se sabía además que este ejército no se prestaría más tarde a ser herramienta de una canallada por la gracia de Dios; había que dejar, pues, que lo batieran y desorganizaran. Por eso, sólo se envían contra el enemigo destacamentos muy débiles de este ejército, y de forma aislada. Así, por ejemplo, ahora en la entrada en Jutlandia; aquí se envía el 1.er y 2.º cuerpo de cazadores, compuestos en total por 1.700 soldados aptos para el combate, junto con el 9.º batallón, fuerte de 800 hombres, contra 4 - 5 batallones y 4 escuadrones de húsares daneses; esto es, 2.500 hombres contra al menos 4.000 daneses de dos armas. Estos tienen que tomar además una ciudad enemiga, Kolding, ocupada por las fuerzas danesas. Se entiende de suyo que los daneses se han retirado cuando ya no podían mantenerse sin sufrir ellos mismos grandes pérdidas; de esta manera, al menos se han deshecho de unos 30 muertos y 90 heridos de esta canalla democrática, de la cual, como dice cierto general que nos ha sido impuesto por octroi a los schleswig-holsteinenses, ojalá sean tiroteados hasta quedar lisiados muchos más todavía. Si añadimos ahora que el 2.º cuerpo de cazadores y el 9.º batallón están compuestos en su totalidad por republicanos, entre los cuales, por ejemplo, se canta no pocas veces la canción ‘¡Fuera los príncipes del país!’, y que el 1.er cuerpo de cazadores está igualmente compuesto, al menos por la mitad, de demócratas activos, se encontrará muy en orden que Bonin los deje tirotearse lo más posible, y que sería incluso deseable que fueran totalmente exterminados de la faz de la tierra.
Otra prueba de la traición es que en Hamburgo subsiste siempre una oficina postal danesa, de modo que los daneses están informados, por lo menos, con tanta exactitud sobre la posición y la fuerza de nuestras tropas como nuestros ‒ digamos los generalísimos del Imperio, cuando no son los daneses, o más bien el ‘amable’ rey de Dinamarca, quienes por Berlín o Potsdam-Sanssouci son puestos al corriente directamente de todo lo necesario.
Asimismo, se ha otorgado a la Landwehr de Posen y de la Prusia renana el glorioso encargo de dejarse tirotear en las baterías de Düppel.
La cruzada probablemente, si recibiera la noticia de que estas últimas tropas han desaparecido por completo, no prorrumpiría en un lamento como por la pérdida de los daneses en Eckernförde, sino que se regocijaría de que, de nuevo, algunos enemigos del carcomido trono de los Hohenzollern han desaparecido de la tierra.