No ha llegado noticia fresca alguna del teatro de la guerra. Sólo de Transilvania tenemos hoy dos boletines magiares, firmados por el propio Bem, traídos por el funcionario de Debreczen Kézlény.*

“1. Cuartel General de Hermannstadt, 15 de marzo. En mi parte del 13 de marzo tuve la fortuna de declarar que había enviado un cuerpo al Paso de Roterturm (Vöröstorony) a fin de cortar, en lo posible, las comunicaciones con Valaquia. Sin embargo, este cuerpo de ejército no pudo avanzar mucho, pues todo el ejército austriaco estaba apostado en Frek, separado del desfiladero únicamente por una cadena montañosa, de modo que el flanco de mis tropas en avance estaba amenazado. Mediante un rodeo, no obstante, conseguí dominar este desfiladero, y no sólo lo mantendré, sino que al mismo tiempo presionaré al enemigo hacia Kronstadt, desde donde sólo podría cruzar los Cárpatos con gran dificultad, si es que desea escapar a Valaquia. Daré comienzo a estas operaciones bélicas hoy mismo.

“Ayer nuestras tropas capturaron nuevamente a un oficial de Estado Mayor, el coronel Kopet. Los nombres de los dos oficiales de Estado Mayor capturados con anterioridad son el barón Berger (teniente coronel) y Teichbert (comandante).

“La toma de Hermannstadt ha sido de un valor inestimable para nosotros; ha caído en nuestras manos por todos lados un gran número de armas, en tanto que la arteria vital del enemigo ha sido cortada.”

“2. Cuartel General de Roterturm (Vöröstorony), 16 de marzo. Las operaciones que ayer llevé a cabo para desalojar a los rusos del Paso de Roterturm fueron coronadas por tal buena fortuna que a las 11 de la misma noche habíamos expulsado a los rusos de esa fuerte posición. El ‘15 de marzo’, aniversario de la Libertad de las Naciones, no podía haberse celebrado de manera más digna. Hoy, a las 5 de la tarde, los rusos han emprendido la más desenfrenada y veloz huida. Cuatro generales austriacos: Puchner, Pfersmann, Graser y Jovich han huido a Valaquia con unas tres compañías. Yo mismo he inspeccionado el Paso de Roterturm con el mayor cuidado y he tomado las disposiciones tales que a los rusos les resultará difícil penetrar aquí de nuevo con intenciones hostiles. He enviado otra parte de mi ejército en persecución de los austriacos, quienes, según las declaraciones de los prisioneros de guerra, están desmoralizados y se dirigen en desorden hacia Kronstadt. Su fuerza principal se encuentra en Fogaras; la retaguardia, sin embargo, acaba de salir de Frek. El enemigo había demolido el puente sobre el Olt a su espalda, lo que durante un tiempo impidió una persecución enérgica. Reconstruido el puente, continuaré la persecución con el mayor vigor. Espero tomar Kronstadt dentro de tres o cuatro días; con ello el ejército imperial austriaco quedará en parte destruido, en parte disperso, y en todo caso inofensivo en lo que concierne a la tranquilidad interior del país. Y entonces será tanto más fácil el retorno a la obediencia de aquellas partidas valacas que aún operan aisladas.

“Post scriptum. Tras tomar Kronstadt, marcharé inmediatamente a Hungría con un cuerpo de ejército.”

(Como ya saben nuestros lectores, el general Bem no consiguió tomar Kronstadt.)

Hasta qué punto los revolucionarios de Pest se han sentido alentados por los recientes avances del ejército magiar puede inferirse del siguiente informe del Deutsche Allgemeine Zeitung.

* Los siguientes pasajes están tomados del Kézlény n.° 59, 22 de marzo de 1849. — Red.

«Pest, 30 de marzo. Al parecer existe aquí un comité secreto que está en contacto con el gobierno revolucionario de Debreczin. Pues diariamente se encuentran en cada calle numerosos carteles impresos en lengua húngara, que contienen en parte boletines de guerra del gobierno de Debreczin, y en parte sus órdenes y decretos. Por medio de tales carteles se supo ya aquí el 22 de marzo la toma de Hermannstadt por Bem. La policía aún no ha logrado rastrear estos centros secretos de información. Si se ha de creer a uno de esos carteles, de los cuales se distribuyeron ayer innumerables ejemplares, el teniente coronel húngaro Gaal asaltó y tomó la fortaleza de Arad el 23 de marzo. Pero se dice que el comandante imperial de la fortaleza, teniente mariscal de campo barón Berger, logró escapar.— El Ban, maestre de artillería barón Jellachich, está...»[1] aquí. El plan de avanzar sobre Szegedin ha sido abandonado. El teatro de la guerra se ha replegado unas 40 millas más cerca de la frontera austriaca, y gracias a esto un área de unas 300 millas cuadradas ha sido abandonada a los magiares. El ejército imperial se limita ahora por completo a la defensiva. Entre los oficiales se expresa también generalmente la convicción de que sin refuerzos sustanciales difícilmente se concibe una victoria decisiva.— Ayer la comunidad judía de aquí tuvo que pagar una multa de 40.000 gulden porque dos judíos locales fueron condenados por entregas hechas a Debreczin.— El coronel Horvath avanza sobre Baja, que los insurgentes han ocupado con 4.000 hombres. Su tarea es despejar la línea del Danubio y destruir los barcos de los insurgentes.»

Según esto, Jellachich, tras tres o cuatro intentos sobre el Theiss, ha regresado a Pest por quinta vez; y así como anteriormente descubrió que no se puede cruzar el Theiss en Szolnok y marchó hacia Szegedin, ahora ha descubierto que no se puede tomar Szegedin. ¡Estos repetidos retrocesos son los «laureles» del «caballeresco Ban Jellachich»! ¡«Pobre Jellachich! ¡Pobre Kölnische Zeitung»!

El señor Welden ha emitido una proclama horripilante a la guarnición de Komorn, que tras muchas palabras infladas tiene el siguiente contenido positivo:

«Por lo cual concedo una gracia adicional de 12 horas, para que todo hombre pueda volver a la bandera real imperial. Pero, al expirar esta gracia, continuaré la destrucción de Komorn mientras tenga un solo soldado leal y a mis cañones medios para disparar. ¡Dios nos asistirá! A las afueras de Komorn, 26 de marzo de 1849.»

El rumor de que los rusos han entrado en Galitzia es desmentido enfáticamente.

Los partes de la ley marcial anuncian: «Todavía carecemos de noticias consoladoras (!!!) de Hungría.»

Cartas de Jassy anuncian que en Moldavia se están haciendo grandes preparativos para alguna guerra u otra, especialmente porque están llegando tropas rusas en gran número de todas partes y se espera de un día a otro al general Paskévich.

La *Neue Oder-Zeitung* publica hoy un documento del antiguo palatino de Hungría, archiduque Esteban,[2]* del que se desprende que la traición a Hungría, que ahora está prácticamente consumada, fue contemplada y proyectada ya en marzo del año pasado. El documento reza como sigue:

«Su Majestad, la situación de Hungría es tan crítica en este momento que puede esperarse la erupción más violenta de un día para otro. La anarquía reina en Pest. Las autoridades han sido desalojadas de sus esferas de acción por los comités de seguridad pública, y —mientras el Consejo de Gobernación al menos mantiene la forma externa de su autoridad bajo la enérgica dirección del conde Zichy— la Hacienda ha quedado reducida prácticamente a nada. La nobleza» (por el contexto posterior parece deducirse que se refiere a la población rural, puesto que la nobleza ya goza de derechos) «se ha rebelado en varios lugares para conquistar derechos reales para sí misma.»

[1] Hay un espacio en blanco en el periódico debido a una mala impresión.— Ed.

[2]* Véase el presente volumen, pág. 235.— Ed.

En esta situación anómala y peligrosa, todo hombre espera su salvación de la inminente formación de un gobierno responsable.

Aun si consideramos este plan como una calamidad, la cuestión que ahora se ventila es, sin embargo, ¿cuál es la calamidad menor?

Intentaré ahora aducir brevemente los tres medios por los cuales, únicamente, puedo aún abrigar esperanzas de lograr algo en Hungría. El primer medio consistiría en retirar del país la totalidad de las fuerzas armadas y abandonarlo a la devastación total; observar pasivamente la destrucción y los incendios, y contemplar pasivamente las amargas luchas entre la nobleza y los campesinos.

El segundo consistiría en negociar con el conde Batthyany (que es ahora el único héroe del pueblo; si vacilamos mucho tiempo, también su estrella probablemente se apagará) acerca de la legislación propuesta, a fin de salvar cuanto aún pueda salvarse. Es preciso saber de antemano, sin embargo, qué ha de hacerse si, en caso de quedar él insatisfecho, llegara tal vez a dimitir.

Finalmente, el tercer medio consistiría en licenciar inmediatamente al Palatino y enviar a Presburgo a un Comisario Regio investido de poderes extraordinarios y acompañado de una fuerza militar considerable, quien, tras disolver allí la Dieta, partiría hacia Pest y allí continuaría dirigiendo el gobierno con mano firme mientras las condiciones lo exijan.

Confieso francamente que yo mismo retrocedo con horror ante la primera alternativa. Es inmoral, y acaso tampoco es propio de un gobierno abandonar por completo a sus súbditos, algunos de los cuales al menos están bien dispuestos, y dejarlos como víctimas

* La proclama aparece en el informe “Pressburg, 31. März”, Der Lloyd, n.º 157 (edición vespertina), 2 de abril de 1849, y está fechada el 30 de marzo de 1849. — Ed.

2940 Artículos de la Neue Rheinische Zeitung

de todas las crueldades de una rebelión (!). Además, el ejemplo que esto daría a las masas rudas e indisciplinadas produciría el efecto más pernicioso en las demás provincias.

La segunda alternativa, en cambio, es buena, y aunque a primera vista tiene la apariencia de una separación, sin embargo, por el momento es el único medio de retener esta provincia, siempre que los señores que hayan de ser nuevamente nombrados sean capaces de ejercer una influencia completa sobre los desenvolvimientos internos —lo cual, ciertamente, ya no puede afirmarse por adelantado con total certeza. Con la llegada de tiempos más propicios, muchas cosas podrán organizarse de otro modo que en la actualidad causarían una separación. No estoy seguro de que no se pudiera lograr algo mediante negociaciones apropiadas a través de Batthyany y Deak —pero únicamente a través de ellos—, pues si ellos deliberan en Presburgo, todo es de temer. En esta coyuntura, sin embargo, debo, como fiel servidor del Estado, tomarme la libertad de llamar la atención de Su Majestad sobre una circunstancia de la mayor trascendencia: ¿qué ocurrirá si, en caso de negociaciones infructuosas, Batthyany lo arriesgara todo y estuviera dispuesto a dimitir?

Aquí considero mi deber no exagerar, sino observar conforme a la verdad que hay que estar preparados para esta eventualidad a fin de poder hacer frente con la fuerza armada a las manifestaciones a lo largo del Danubio y en el camino de Presburgo a Viena que serán ciertamente instigadas por la juventud de Presburgo y una parte de la nobleza. En este caso, quedaría la tercera alternativa, siempre que no faltaran ni la voluntad ni la posibilidad de emplearla. Este tercer medio habría de emplearse con gran celeridad. Sin embargo, cuatro cuestiones surgen a este respecto:

a) ¿hay suficiente dinero disponible? Es decir, ¿no es imposible enviar una fuerza militar bastante grande, con lo cual entiendo al menos de 40.000 a 50.000 hombres, a Hungría?

b) ¿está esta fuerza disponible y puede ser concentrada rápidamente? Además,

c) ¿está disponible un Comisario Regio que esté a la vez dispuesto y capacitado para asumir esta tarea? Finalmente, sin embargo,

“d) ¿cabe también alguna duda de que este medio sea suficiente para alcanzar el fin deseado? ¿Y si más tarde, en invierno, se llegara a un arreglo, y si las demás provincias hereditarias, al percatarse de ello, permanecerían tranquilas? ¿No se necesitará un considerable contingente militar en Galitzia y en Italia?

“Si a todas estas preguntas, que no estoy en condiciones de juzgar desde mi posición, puede darse una respuesta favorable según la cual la ejecución del plan sea posible sin ilusiones y sin, por ejemplo, cálculos que quizá más tarde resulten incorrectos, entonces no tengo nada más que objetar contra su realización, siempre que se intente el arreglo con el conde Batthyány y que, además, se consulte a los dignatarios del país, a los que en todo caso ha de convocarse.

“Confieso francamente que, en el estado actual de las cosas, he de pronunciarme por la segunda alternativa, y no dudo que los dignatarios del país —aunque no he hablado aún con ellos— sean de la misma opinión. Sólo conozco con certeza la opinión del juez supremo del país, Mailáth.

“Si, no obstante, Vuestra Majestad, en Su sabiduría, considerase más adecuado el primer o el tercer medio, Vuestra Alteza Suprema sin duda me ordenará, con arreglo a las leyes vigentes y a la práctica consuetudinaria, si por ahora he de permanecer en Viena en este caso o si debo dirigirme a otra parte.

De Vuestra Majestad el más fiel y obediente súbdito,

Viena, 24 de marzo de 1848. Stephan m. p.*

* Manu propria —de su propio puño y letra.— N. de la Red.

Del teatro de la guerra 241

Nos abstenemos de cualquier ulterior discusión de este documento, que es en verdad sumamente revelador. Al margen del documento original hay anotaciones del archiduque Stephan de su propio puño y letra y una nota de despacho: «Stephanus 23 de marzo de 1848» y «Kiads Marcz 24én 1848» (es decir, despachado el 24 de marzo de 1848).

En los periódicos llegados esta mañana hemos hallado las siguientes noticias adicionales:

La aldea de Aszód, a cuatro millas de Pest, en el camino a Hatvan, fue tomada por los magiares. Sin embargo, la abandonaron de nuevo al día siguiente, para avanzar más en dirección a Nógrád y el Vág. Los guerrilleros eslovacos se han envalentonado de nuevo tanto con la repentina aparición de Görgey en el Ipoly, que merodean hasta la misma frontera morava.

Gotz y Jablonowsky se hallan en Waitzen. Por tanto, era falso el parte de que habían mantenido Eperies y Kaschau frente a Görgey. Toda la región de Zips, y en realidad toda la Alta Hungría, vuelven a estar, pues, en manos de los magiares, y las fuerzas imperiales ocupan ahora solo las fronteras occidental y meridional, además del territorio entre el Danubio y el Drava y las inmediaciones de Pest.

«El ban Jellachich —dice el Pest Observer (Figyelmező)— no es solo un héroe, sino también un astuto diplomático. Causó sensación en Kecskemét. Hizo llamar a las bandas gitanas de Körös y Kecskemét, desfiló por la ciudad al son de las más genuinas melodías húngaras y entusiasmó de tal modo a toda la población con su comportamiento magiar, que declararon: “¡Aunque nos condujera al medio del Theiss, le seguiríamos!”»

El ban Jellachich se revela día a día más como un bufón y un Don Quijote.

La Augsburg Allgemeine Zeitung comunica el siguiente hecho, que puede servir una vez más como prueba del carácter auténticamente revolucionario de la guerra húngara:

«Mientras el joven conde Esterházy desempeña un mando en la fortaleza de Komorn y probablemente será ejecutado por alta traición si esta es tomada, el viejo conde Esterházy, padre del joven conde, acaba de regalar 160 toneles de vino a las tropas sitiadoras, como estímulo para que asalten la fortaleza.»