LOS ESLAVOS DEL SUR 
Y LA MONARQUÍA AUSTRÍACA

Ni una palabra del teatro de la guerra. Ni una sílaba que confirme el fabuloso informe del paso de Bem a Valaquia, que ya puede considerarse un puro rumor de la ley marcial, puesto que, tras la llegada del supuesto correo, no ha aparecido boletín alguno.

En cambio, hay noticias interesantes sobre los eslavos austríacos. Entre los habitantes de las ciudades y los campesinos checos —dice la Augsburg Allgemeine Zeitung—, el nombre de Kossuth es mirado con el mismo respeto y asombro que el de Napoleón, y en Praga se detuvo a personas por lanzar vivas a Kossuth. El Siidslavische Zeitung escribe desde Vinkovci el 24 de marzo:

«Viajeros nos trajeron hoy la noticia de que reina una excitación extraordinaria en Semlin. Desfiles callejeros con trajes húngaros, canciones de libertad húngaras, Éljens y Živios por Kossuth resuenan por toda la ciudad».

Todorovich se ha retirado de Kanizsa a Kikinda (entre el Theiss y el Maros), y por tanto no se ha unido en modo alguno a Jellachich. El bloqueo de Szegedin y Theresiopel ha quedado, en consecuencia, completamente levantado. Esta retirada tuvo lugar, evidentemente, como consecuencia del descontento entre los serbios.

La causa de este enfriamiento del ansia de botín de los serbios es la política vacilante de Austria, que hoy hace promesas a los serbios, mañana a los magiares, y que considera a la rica aristocracia húngara (la cual puede ser fácilmente restaurada en el poder y la influencia tras una victoria austríaca) como un aliado, a la larga, mejor que el caos de clases, intereses y condiciones de las provincias sudeslavas y, en particular, serbias.

Para diversión de nuestros lectores imprimimos el último rumor de la ley marcial:

¡Se dice que Kossuth está implicado en negociaciones con el Gobierno y que pone como condición para la sumisión completa e inmediata de Hungría la aceptación de la Constitución redactada por la Dieta Imperial para toda la monarquía y su nombramiento como Gobernador de Hungría!!!

Baja aún no ha sido retomada; Nugent la bombardeó en vano.

Bem ha impuesto una contribución de 100.000 florines a Hermannstadt. Los rumanos están completamente desalentados; ya no se puede levantar un Landsturm.