23.º Boletín – Del teatro de guerra

Ha aparecido el 23.º boletín del ejército. Dice así:
«Simultáneamente a las ventajas, ya conocidas, obtenidas por nuestro valiente ejército al mando del coronel Urban en el norte de Transilvania, a pesar del frío y de la fuerte nevada, sobre los insurgentes, hemos de alegrarnos de un éxito similar, no menos brillante, alcanzado por las tropas del teniente mariscal de campo Gläser en Arad, quien, conforme a la orden recibida, está encargado de operar con su división, compuesta por destacamentos del cuerpo de Thodorovich, en el valle del Maros contra Transilvania.

Los insurgentes intentaron cruzar con una fuerte columna por Szadorlak, amenazando con ello nuestro flanco izquierdo. El teniente mariscal de campo Gläser hizo entonces tomar las primeras casas de Alt-Arad por dos batallones de guardias de frontera de Peterwardein, y que un batallón de Leiningen, luego un batallón de ilirios-banatenses, avanzaran al asalto. Tras un combate encarnizado y sangriento, el enemigo fue rechazado, y todas las baterías levantadas por los insurgentes en la orilla derecha del Maros contra la fortaleza fueron destruidas, y capturados los cañones emplazados en ellas, en número de 23; de ellos, 11 de grueso calibre fueron llevados a la fortaleza, 3 hundidos en el Maros, 3 clavados, 2 puestos a disposición del k. k. cuerpo de ejército austro-serbio y 4 desmontados por la valiente artillería de Temesvar; se capturaron 3 carros de munición enemigos y, además, se volaron por los aires municiones enemigas en varios lugares.

Alt-Arad fue bombardeada con granadas desde la fortaleza, por la maldad demostrada de los habitantes, incendiada en muchos lugares, y mantenido este fuego toda la noche. – También se hicieron 40 prisioneros en el combate.

Según una comunicación recibida ahora mismo del señor conde Nugent, comandante general de artillería, desde Essegg, del 13 de febrero, la fortaleza de Essegg se ha rendido el mismo día, sin esperar ataque alguno. Tres puertas fueron ocupadas inmediatamente por las tropas de cerco y el 14 por la mañana la guarnición depuso las armas en el glacis.

De la columna del señor general Götz, el cual, como ya hemos dicho anteriormente, se había unido a la brigada del general príncipe Jablonovsky en Ternau, y perseguía hacia Leutschau al cuerpo rebelde en fuga bajo Görgey, han llegado noticias del 13 desde Bartosfalva, a unas horas de Eperies.

Éstas demuestran que la columna enemiga, ciertamente fuerte, que lleva consigo un fuerte tren de artillería y carros, tras abrirse paso a través de la Zips, donde había destruido todos los puentes y caminos, ha tomado desde Eperies la carretera hacia Kaschau, para buscar la unión con las otras hordas rebeldes hacia el Theiß.

El señor conde Schlick, teniente mariscal de campo, ha tomado posición con sus tres brigadas en Torna, en el flanco de esta columna enemiga que se mueve penosamente y lo devasta todo, para atacarla del mejor modo posible, así como se habría puesto en comunicación con la columna del general Götz, lo que ahora también ha ocurrido a través de Margithfalva, Einsiedl y Schmöllnitz.

El general Götz había tenido un combate en Margithfalva con un cuerpo volante de los rebeldes, en el que varios húsares fueron hechos prisioneros, que dieron información precisa sobre la situación e intención del enemigo.

Como al mismo tiempo se ha apostado en Miskolcz un gran destacamento bajo el teniente mariscal de campo Schulzig, pronto estaremos en condiciones de presentar informes precisos sobre los acontecimientos en estas regiones.

Viena, 17 de febrero de 1849.»
De este boletín de victoria se desprende, por tanto, que Essegg ha capitulado realmente y que Arad ha sido socorrida por los imperiales; si su éxito en el Maros tiene la importancia que el boletín quiere atribuirle, se verá.

En cambio, la situación de los imperiales en el alto Theiß es muy mala. El último boletín hacía disparar a Schlick en Tokaj a través del Theiß contra los húngaros apostados en la otra orilla, y hoy lo encontramos en una apresurada retirada en dirección noroeste, para evitar el peligro de ser atacado por la espalda por Görgei y quedar entre dos fuegos.

La maniobra de Görgei es realmente brillante. Penetrando por la Zips en el condado de Saros, ocupando Eperies, y desde aquí, río Hernath abajo, tomó exactamente el mismo camino que había tomado Schlick, cayendo directamente sobre la espalda de éste, y obligándole a retirarse desde Tokaj más de doce millas hacia el condado de Torna y a adoptar así una posición entre Götz (la Zips) y Schulzig (en Miskolcz). Con esto Görgei queda en condiciones de avanzar directamente hacia el Theiß y reforzar el ejército principal magiar con toda su “columna ciertamente fuerte”, que, como dice el propio boletín, está bien provista de artillería. Quizás, al pasar, dirija aún unas palabras a Schlick.

Otras noticias no oficiales que circulan en Viena sobre Hungría son las siguientes:

Viena, 18 de febrero. Según los últimos informes de Pesth del 18, cabe esperar en breve noticias decisivas de la región del Theiß. Al recibirse la noticia de que Szegedin se ha rendido y ha enviado una diputación a los serbios que se habían acercado, el ban de Croacia ha establecido su cuartel general en Szolnok, y todo se prepara para un gran golpe. A los habitantes de Szegedin, que se habían ofrecido a entregar ganado y víveres al ejército imperial, se les ha impuesto una contribución de medio millón de florines. Como es sabido, los habitantes de Szegedin han sido hasta ahora los partidarios más entusiastas de Kossuth. Habían abastecido a su ejército con todo. – De Debreczin han llegado a Pesth, hasta el 12, informes por medio de refugiados. Meßaros continúa al frente del ministerio de la Guerra y Kossuth está más fanático que nunca. El primero ha escrito al príncipe Windischgrätz que él y los suyos se defenderán hasta el último hombre y preferirán sucumbir antes que rendirse. Este lenguaje se explica muy bien por las muy sombrías noticias de Transilvania, donde Bem parece ser el amo. Según los partes de guerra de la fracción de Kossuth en Debreczin, Kronstadt habría sido conquistada por los szeklers tras un combate callejero, etc. Otros rumores, en cambio, pretenden saber que los rusos han acudido en ayuda y lo han salvado todo.

El periódico de Breslau tiene una correspondencia desde la frontera húngara, que en general es favorable a los austríacos, pero que sin embargo ha de confesar que los boletines de guerra austríacos son sólo una imagen muy incompleta de los combates en Transilvania y allende el Theiß, porque siempre destacan sólo las ventajas obtenidas por las tropas k. k., pero no mencionan en absoluto el camino espinoso por el que han sido obtenidas, pues todos los inmediatos –

informes del teatro de guerra coinciden en que los magiares se defienden desde hace algunas semanas como desesperados e infligen grandes daños al ejército k. k. Los regimientos bajo Schlick, Ottinger y Götz han sufrido ya pérdidas considerables, y entre los croatas, que ya añoran su patria y entre los cuales reina aún un profundo respeto arraigado por la caballería húngara, se impone un estado de ánimo que da mucho que pensar a su ban. Se dice incluso que destacamentos aislados de los batallones croatas se han pasado a los magiares, lo que sin embargo no puedo garantizar.

La mayor dificultad para el príncipe Windischgrätz la constituye el estado sumamente lamentable de las carreteras y caminos con el actual deshielo, sobre todo entre el Danubio y el Theiß, que hace sencillamente imposible el transporte de la artillería de campaña pesada; con todo esfuerzo y sólo en carros con llantas de un pie de ancho pueden transportarse cañones de 3 y 6 libras. Las baterías de 12 libras, en las que consiste propiamente la superioridad de la artillería austríaca, son completamente intransportables, con lo cual naturalmente se produce una nivelación de los medios de lucha en ambos bandos, que necesariamente ha de prolongar la lucha. Aun cuando su final no sea dudoso (!), aún podrían transcurrir muchos días antes de que Windischgrätz pueda informar a Olmütz: ¡El país está tranquilo! Finalmente, la fuerza combatiente magiar, que asciende aún a 60 000–70 000 hombres, podría concentrarse en Transilvania, donde Bem es dueño absoluto y donde la naturaleza del país favorece extraordinariamente una defensa encarnizada.

Que en Pesth se arma con fuerza, lo dice también el Lloyd de Viena: Desde ayer (14) parten sin cesar refuerzos hacia el ejército del Theiß. Se dice que en estos días se librará allí una batalla decisiva. Esta nueva fuerza militar avanzada hacia el Theiß podría ascender por lo menos a 11 000 hombres.

El corresponsal austríaco habla de una victoria de los serbios sobre una fuerza muy superior de magiares en Szanto. Lamentablemente, el boletín, por lo demás tan omnisciente, no sabe nada de ello.

Tanto es seguro: por ahora, “la guerra en Hungría” no “termina” aún.