Suplemento extraordinario
Núm. 38, 8 de julio de 1848.
Neue Rheinische Zeitung.

Tenemos una nueva crisis ministerial. El ministerio Camphausen ha sido derrocado, el ministerio Hansemann ha tropezado. El ministerio de la acción tuvo una vida de ocho días, a pesar de todos los remedios caseros, parches cosméticos, procesos de prensa, detenciones, a pesar de la petulante osadía con que la burocracia, alzando de nuevo su cabeza cubierta de polvo de legajos, incubaba venganzas mezquinas y brutales por su destronamiento. El “ministerio de la acción”, compuesto exclusivamente de mediocridades, al comienzo de la última sesión de la Asamblea de Acuerdo estaba todavía tan ofuscado que creía en su imperturbabilidad.
Al final de la sesión quedó completamente desbaratado. Esta sesión tan preñada de consecuencias convenció al presidente del ministerio, von Auerswald, de que debía presentar su dimisión; el ministro von Schreckenstein tampoco quiso seguir siendo portacolas de Hansemann, y ayer el ministerio en pleno se dirigió al rey a Sanssouci. Lo que allí se despachó lo sabremos mañana.
Nuestro corresponsal berlinés #-escribe en una posdata: “Ahora mismo se extiende el rumor de que Vincke, Pinder y Mevissen han sido llamados con urgencia para contribuir a formar un nuevo ministerio.”
Si se confirma este rumor, habríamos pasado, pues, por fin del ministerio de la conciliación, a través del ministerio de la acción, a un ministerio de la contrarrevolución. ¡Por fin! El brevísimo plazo de vida de esta contrarrevolución ministerial bastaría para mostrar al pueblo, en todo su tamaño real, a los enanos que, al menor soplo de viento de la reacción, vuelven a levantar sus cabecitas.