Italia. 2 de julio de 1848

Suplemento
Italia.
Núm. 32, 2 de julio de 1848.
Neue Rheinische Zeitung.
* Módena, 20 de junio. El gobierno provisional ha tenido que dimitir y
ceder su puesto a otro. Desde hacía tiempo impopular, sobre todo
por algunos miembros conocidos como amigos de los jesuitas, dio motivo
inmediato para su caída con la detención de un ciudadano popular. La
totalidad de la Guardia Nacional se pronunció contra ese gobierno
provisional. Ayer a las 3 de la tarde, un edicto de la autoridad municipal
anunció los nombres de las personas elegidas como miembros del nuevo gobierno
provisional.
* Venecia, 22 de junio. El presidente de la república (Manin) ha emitido
la siguiente proclama: «¡Venecianos! Cualesquiera que sean los ulteriores acontecimientos
bélicos, el mar nos pertenece; nuestra ciudad y
nuestras lagunas están suficientemente fortificadas y, como sabéis, son inexpugnables.
Solo se requiere por vuestra parte confianza, concordia, orden
y calma.» Los austriacos atacaron el fuerte de Malghera,
pero tuvieron que retirarse con pérdidas. Pepe ha expuesto en un escrito publicado
por medio de la prensa los medios que el gobierno de Nápoles empleó para moverlo a él
y a sus tropas a retroceder poco después
del 15 de mayo, y cómo él, por su parte, hizo todo lo posible para mantener fieles a la
causa italiana al mayor número
posible de soldados y conducirlos allende el Po contra los austriacos.
* Roma, 20 de junio. En la primera cámara (Alto Consiglio) se adoptaron ayer las mismas
resoluciones (elogio de los combatientes romanos y recompensa de los combatientes suizos en Vicenza, y continuación enérgica
del
guerra),
que
habían
aprobado
los
diputados,
bajo el
entusiasmo de la tribuna. El discurso que pronunció en esa ocasión el
ministro Mamiani suscitó una verdadera tormenta de aplausos, y el entusiasmo generado dentro de la sala de sesiones se extendió pronto al exterior,
de modo que Mamiani, al dirigirse a casa, fue acompañado por una multitud incontable
hasta su morada, entre aclamaciones jubilosas y
festivos vivas.
* Niza, 21 de junio. El general Garibaldi ha llegado aquí con 85 hombres de su legión.
Todos son soldados escogidos. El general
declaró que está dispuesto a sacrificar la última gota de sangre por la causa de Italia.
De todas partes afluyen voluntarios para marchar con él a
la Lombardía.
* Génova, 22 de junio. La calma se vio aquí anoche considerablemente
perturbada. El motivo fue el siguiente: Un jesuita, el padre Gastaldi,
llegó el lunes procedente de la isla de Cerdeña con un pasaporte falso, que
por lo demás había recibido gratis de la policía, y bajo disfraz.
Se le reconoció y se le arrestó; en su baúl llevaba el
uniforme de un guardia nacional. Una gran multitud de gente se congregó
y quiso entregar a este agente del partido reaccionario a la justicia popular.
Se tocó generala y la milicia ciudadana apenas logró calmar al pueblo.
* Mantua, 18 de junio. El gobernador ha aconsejado en un comunicado
a los extranjeros que abandonen inmediatamente la ciudad; a los ciudadanos
que no tengan medios para vivir durante 6 meses les da la misma instrucción.
A esto siguió una verdadera emigración. Desde la mañana hasta la noche, largas
hileras de carros, de peatones cargados de equipaje, etc. En varias
iglesias se han instalado hospitales. Otras iglesias están cerradas porque sirvieron
de cuartel a los croatas y fueron profanadas por estos de todas las maneras.
* Del norte de Italia. En todo el territorio veneciano, en la medida en que lo
ocupan los austriacos, la guardia cívica ha sido disuelta y la población desarmada.
Radetzky ha embargado todas las posesiones de los italianos emigrados.
Pepe, que ha recibido del gobierno provisional
de Venecia el mando supremo sobre la totalidad de las fuerzas armadas de la república,
ha llegado a Venecia con 6.000 napolitanos, etc. Rovigo también ha tenido que rendirse a los austriacos. Pueden
triunfar aún algún tiempo; mas su alegría no será
duradera.
* Nápoles, 19 de junio. Se asegura que las tropas que regresaron del
norte de Italia han sido desarmadas por los habitantes de los Abruzos. Los
dos comités de salud pública en Cosenza y Catanzaro desarrollan una
energía increíble; las dos Calabrias cuentan ya con 30.000 hombres
en armas. A principios de julio, las fuerzas totales de los insurgentes ascenderán seguramente a 60.000 hombres. En Aquila, el intendente,
Mariano D’Ayala, apreciado en toda la provincia, indignado por
una circular ministerial secreta que ordenaba a todos los empleados emplear todos los medios
a fin de elegir diputados de tendencias monárquicas,
se ha declarado abiertamente contra el gobierno, ha publicado aquella circular por medio de
la imprenta y ha exhortado a los habitantes de los Abruzos
a levantarse en masa y derrocar al infame gobierno. Su bombardeante Majestad quiere hacer bombardear de nuevo
Mesina; con ese objeto han partido hacia allí 2 buques de guerra franceses;
tienen la orden de no tolerar un nuevo bombardeo —este placer
sumo y altísimo— y, en caso de que ocurra, intervenir enérgicamente.
La desmoralización entre las tropas avanza a pasos
agigantados; los soldados son ahora los verdaderos comandantes;
a lo sumo obedecen a los suboficiales. El segundo regimiento de granaderos
de la guardia real, que se distinguió particularmente el 15 de mayo en el saqueo
de casas y en violaciones, recibió estos
días a su coronel con el grito: ¡Abbasso! ¡Abbasso! (¡Abajo! ¡Abajo!).
Si no se hubiera alejado enseguida y mantenido oculto desde entonces,
su muerte habría sido segura. La causa fue que quería mantener
la disciplina y, en círculos privados, había censurado las acciones salvajes de su regimiento
del 15 de mayo. En Cosenza aparece el periódico oficial de los insurgentes bajo el título: «L’Italiano di Calabria».