** Berna, 13 de enero. El gran señor Tobias Müller ha llegado por fin al cantón de Uri y exige del gobierno que el depósito de los reclutas napolitanos, que antes se hallaba en Génova, sea ahora trasladado a Altdorf, desde donde él los expedirá luego a Nápoles por uno u otro camino. No se sabe si el gobierno le dará curso; pero aun en ese caso, queda siempre la cuestión de si los demás gobiernos signatarios de la capitulación se darán por satisfechos con este traslado. – Ahora se dice, no obstante, que un destacamento de reclutas lucerneses será transportado a Nápoles por Trieste, para escándalo de todo el mundo civilizado. –

El gobierno de Friburgo, que por lo general se permite extrañas arbitrariedades, ha expulsado ahora de nuevo policialmente, pese a la nueva constitución federal, a un ciudadano del cantón de Schwyz. Ya antes había expulsado con el mismo desparpajo al Sr. Sieber, de Zúrich, redactor del _Wächter_ de Murten y actual corredactor de la _Berner Zeitung_. Ambos casos serán llevados ante la Asamblea Federal, que, es de esperar, sabrá hacer valer la constitución.

Un milagro ha ocurrido: el órgano del neutral Sr. Ochsenbein, el _Verfassungsfreund_, reconoce contritamente que los tesineses, en sus disputas con Radetzki y las tropas de la Suiza oriental, no andaban, después de todo, tan faltos de razón. Balbuce su _pater peccavi_ e intenta echar tierra al asunto con un: _Iliacos intra peccatur muros et extra_. Y con todo, los consejeros de gobierno tesineses son los antineutrales más declarados que existen y partidarios de esa que Ochsenbein, con un odioso llamamiento a la estrechez de miras nacionalista suiza, denomina «política extranjera». Pero los tesineses se han hecho muy populares en Berna gracias a los informes de las tropas bernesas, y el Sr. Ochsenbein necesita seguir siendo popular en Berna; y por último, éste es el meollo del asunto, el Consejo Federal, sin motivo alguno, ha vuelto a declarar responsable al cantón del Tesino de todos los futuros enredos con Radetzki. Pero cada vez que el Sr. Ochsenbein impone alguna bajeza práctica en el Consejo Federal, el _Verfassungsfreund_ ha de adoptar en teoría un lenguaje magnánimo y noble. Así se gobierna a los estúpidos campesinos en este país. ¡Oh, democracia!