Agitación proteccionista – Reclutamientos napolitanos

** Berna, 12 de enero. La agitación proteccionista en Suiza se torna cada vez más viva, y en igual proporción también el movimiento en favor del mantenimiento del sistema de librecambio hasta ahora vigente. Las razones de ambas partes son igualmente excelentes, y hasta ahora es difícil prever cómo Suiza saldrá del dilema. El partido proteccionista señala la presión, cada año mayor, de la competencia extranjera sobre la industria nacional, y la perspectiva, que en igual medida desaparece, de ocupar a la creciente población sin pan. Los librecambistas oponen a ello el encarecimiento de los productos industriales para la mayoría agrícola del pueblo y la imposibilidad, para un pueblo de dos millones, de proteger una frontera tan extensa y tan propicia al contrabando como la suiza sin un gasto arruinador. Ambas partes tienen toda la razón: sin aranceles protectores una rama de la industria suiza tras otra van a la ruina; con aranceles protectores van a la ruina las finanzas federales. Para conciliar ambas cosas, el Verfassungsfreund de Berna propone una tarifa de justo medio, que arruinaría a ambos juntos. Las Dietas federales podrán quebrarse los dientes en marzo con la solución imposible de esta cuestión.

En Ginebra se han dejado ver desde hace algún tiempo oficiales reclutadores napolitanos, a fin de alistar reclutas para el servicio de Su Majestad bombardeante. Fernando debe de tener mucha necesidad de los sólidos suizos para hacer reclutar incluso en cantones con los que no ha firmado capitulación alguna. Pero el gobierno ginebrino puso pronto fin a este ajetreo. Declaró nulos y sin valor todos los compromisos ya firmados, prohibió todos los reclutamientos y amenazó a los oficiales reclutadores con duro castigo. Los mercenarios de la hiena napolitana se han retirado entonces apresuradamente del territorio de Ginebra.

Müller – El gobierno de Friburgo – Ochsenbein

** Berna, 13 de enero. El gran señor Tobias Müller ha llegado por fin al cantón de Uri y exige del gobierno que el depósito de reclutas napolitanos, que antes se hallaba en Génova, sea trasladado ahora a Altdorf, desde donde él los expedirá luego a Nápoles por una u otra vía. No se sabe si el gobierno accederá a su petición; pero, aunque así fuere, aún se pregunta si los demás gobiernos capitulantes estarán conformes con este traslado. – Un destacamento de reclutas de Lucerna, según se dice, será transportado ahora, a pesar de todo, a Nápoles por la vía de Trieste, para escándalo de todo el mundo civilizado. –

El gobierno de Friburgo, que de todos modos se hace culpable de singulares actos de arbitrariedad, ha vuelto a expulsar ahora por la policía, a pesar de la nueva constitución federal, a un ciudadano del cantón de Schwyz. Ya anteriormente había expulsado con igual desenfado al Sr. Sieber, de Zúrich, redactor del «Wächter» de Murten y actual corredactor de la Berner Zeitung. Ambos casos serán llevados ante la Asamblea Federal, la cual, esperemos, sabrá hacer valer la constitución.

Un milagro ha ocurrido: el órgano del neutral Sr. Ochsenbein, el Verfassungsfreund, reconoce con arrepentimiento que los tesineses, en sus disputas con Radetzky y las tropas de la Suiza oriental, no tenían después de todo tanta sinrazón. Balbucea su pater peccavi y trata de echar tierra al asunto recurriendo a un: Iliacos intra peccatur muros et extra. Y sin embargo, los consejeros de Estado del Tesino son los más acérrimos antineutralistas que existen y partidarios de la que Ochsenbein, apelando con odio a la estrechez de miras nacional suiza, llama «Auslandspolitik». Pero los tesineses se han vuelto muy populares en Berna a través de los informes de las tropas bernesas, y el Sr. Ochsenbein tiene que permanecer popular en Berna, y, en fin, ése es el busilis: el Consejo Federal, sin motivo alguno, ha vuelto a hacer responsable al cantón del Tesino de todas las complicaciones ulteriores con Radetzky. Mas cada vez que el Sr. Ochsenbein hace prevalecer una bajeza práctica en el Consejo Federal, el Verfassungsfreund tiene que adoptar en la teoría un lenguaje magnánimo y noble. Así se gobierna a los estúpidos campesinos en este país. ¡Oh democracia!