Dimisión de Raveaux – Violación de la frontera suiza

Federico Engels (1848-11-28)

Berna, 23 de noviembre. La dimisión de Raveaux de su puesto de enviado provoca aquí la mayor sensación y la más unánime aprobación. – Gran indignación, en cambio, ha suscitado la violación del territorio por tropas alemanas cerca de Sulgen, y aún mayor la disculpa tan desenvuelta del comandante. ¿Cómo? 35 soldados penetran con las armas en la mano en territorio suizo, irrumpen en una aldea, cercan una casa previamente designada donde se dice que se oculta un refugiado igualmente señalado de antemano, el señor Weisshaar, hacen ademán de registrarla, insisten en su propósito pese a la repetida advertencia de que se hallan en suelo suizo, amenazan con recurrir a la violencia y sólo logran ser ahuyentados a palos y pedradas por los campesinos, y, a pesar de todos estos hechos que no pueden ser más flagrantes y que demuestran con sobrada certeza una agresión premeditada, ¡pretende el comandante que las tropas ignoraban encontrarse en suelo suizo! Pues entonces, ¿por qué el extraño detalle de que un destacamento tan numeroso estuviese mandado únicamente por un suboficial, y no al menos por un teniente, como se hace en todas partes y particularmente en Alemania, donde pululan los tenientes? ¿Por qué, si no fuera porque, incorporando a un oficial, que forzosamente habría de saber tanta geografía, se habrían comprometido demasiado? En efecto, el gobierno suizo no se dará por satisfecho con una disculpa lanzada tan caballerescamente a la ligera después de una ofensa cometida con tanta ligereza. Las autoridades de Zúrich ya han abierto una investigación, y lo más probable es que la cosa acabe por desembocar en que no sea Suiza la que tenga que presentar disculpas al imperio de Barataria, sino el imperio de Barataria a Suiza.