Karl Marx

* Colonia, 20 de noviembre.

Neue Rheinische Zeitung. Nº 148, 21 de noviembre de 1848.

El concejo municipal de Colonia ha enviado una petición a Berlín en la cual ruega encarecidamente al rey que destituya al ministerio para salvar la monarquía.

El Concejo Municipal de Colonia, o mejor dicho los señores Dumont y consortes, se dirige al rey en el momento mismo en que toda la provincia del Rin se aparta del rey para dirigirse a la Asamblea Constituyente. El señor Dumont, o mejor dicho el Concejo Municipal, quiere salvar al rey, mientras que la provincia del Rin sólo piensa en salvarse a sí misma. ¡Como si la salvación del rey tuviese algo que ver con la salvación de la provincia del Rin! En un instante en que los reyes y emperadores se salvan mediante estados de sitio y bombardeos, el Concejo Municipal quiere salvar al rey. ¿Quién ha llamado al Concejo Municipal a salvar al rey y a cursar una petición que es la obra más servil del filisteísmo coloniense? Según los antecedentes del rey y del concejo municipal de Colonia, este último no implora más que puntapiés.

Si el Concejo Municipal de Colonia hubiera atendido más a la decisión de los diputados de Berlín que a la voluntad autocrática y a la salvación del rey, habría hecho ocupar hace ya mucho tiempo las puertas de la ciudad de Colonia, para impedir la recaudación de los impuestos y dar fuerza a la voluntad de la Cámara. El concejo municipal de Colonia debe ser, por tanto, destituido sin demora. Todas las autoridades judiciales y fiscales que no impidan con toda energía la suspensión de los impuestos deben ser tratadas como traidores a la patria.

Si la ciudad de Colonia no destituye a su concejo municipal y envía inmediatamente a Berlín dos nuevos diputados en lugar de los que han desertado, merecerá — el knut.