Karl Marx

Cavaignac y la revolución de Junio

* F. Girardin es miserable en su apología del imperialista
Núm. 142, 14 de noviembre de 1848.
Segunda edición
Neue Rheinische Zeitung.
Cretino, de Louis Napoleón, del «pequeño condestable»; es amable en su ataque contra Cavaignac, la espada del señor Marrast. Desde el 7 de noviembre publica en números sucesivos una filípica contra el héroe de la burguesía europea, que se había enamorado de su gorro de dormir árabe. Pérfida, como es, lo ha sacrificado al Sipehsalar Jellachich, que ahora es el león del chalaneo europeo.
Comunicamos íntegramente a nuestros lectores el acte d’accusation de la «Presse». Hemos interpretado la revolución de Junio, en contradicción con todos los periódicos europeos de grande y pequeño formato, tal como la historia la ha confirmado. Insistimos en volver de vez en cuando sobre sus momentos principales y sus principales actores, ya que la revolución de Junio es el centro alrededor del cual giran la revolución y la contrarrevolución europeas. El alejamiento de la revolución de Junio fue, como lo expresamos durante su transcurso, el cenit de la contrarrevolución, que había de hacer su gira por Europa. El retorno a la revolución de Junio es el verdadero comienzo de la revolución europea.
Así, pues, volvamos a Cavaignac, al inventor del estado de sitio.